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El Papa se reúne en Dublín con víctimas de abusos tras reconocer su "vergüenza" por el "fracaso" de la Iglesia

El Papa Francisco reconoció que los abusos sexuales ocurridos en la Iglesia católica de Irlanda son causa de "sufrimiento y vergüenza" en la comunidad católica y que el "fracaso de las autoridades eclesiásticas" para luchar contra esos "crímenes repugnantes".

En el primero de los seis discursos que el pontífice ofrecerá durante su visita a Dublín y Knock, en el marco del Encuentro Mundial de las Familias que se celebra este año en la capital irlandesa, el Papa no evitó referirse al grave escándalo de abusos a menores por parte de sacerdotes y religiosos que hace dos décadas hizo temblar los cimientos de la institución en Irlanda.

"El fracaso de las autoridades eclesiásticas -obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros- al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica. Yo mismo comparto estos sentimientos", dijo el pontífice durante el discurso que pronunció en el Castillo de Dublín, donde fue recibido por el primer ministro irlandés, Leo Varadkar.

Francisco recordó la reacción del papa emérito Benedicto XVI, entonces al frente de la institución, que en una insólita carta pastoral dirigida a los católicos de Irlanda exigió medidas contundentes "verdaderamente evangélicas, justas y eficaces" para acabar con los depredadores dentro de la Iglesia. "Su intervención franca y decidida sirve todavía hoy de incentivo a los esfuerzos de las autoridades eclesiales para remediar los errores pasados y adoptar normas severas, para asegurarse de que no vuelvan a suceder", añadió el pontífice.

En su discurso, el pontífice se refirió a la carta abierta dirigida a todos los católicos el mundo que el Vaticano hizo pública este lunes después de que se conociera el brutal informe del Gran Jurado de de Pensilvania (EE.UU). En ella el papa Francisco condenó una vez más los abusos sexuales dentro de la Iglesia católica que están sacudiendo la institución en países como Australia, Chile o Estados Unidos, de la misma manera que hace veinte años lo hicieron en Irlanda. Unas heridas que aún permanecen abiertas en el país y que necesitan de "acciones concretas" para sanar, como le recordó el premier irlandés.

"En el pasado la Iglesia se equivocó. Es una historia de horror y vergüenza", dijo el primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar, ante la mirada seria del pontífice. "Las heridas están todavía abiertas y aún hay mucho por hacer para traer justicia y verdad". Varadkar se refirió expresamente a los escándalos de las Lavanderías de la Magdalena, los Hogares Madre e Hijo, las adopciones ilegales y los abusos a menores. Y se unió a la que desde hace años es una de las principales exigencias de las víctimas: pasar de las palabras a la acción. "Tolerancia cero" para abusadores y encubridores, insistió el premier irlandés, que instó al papa Francisco a hablar con los supervivientes.

Francisco aterrizó este sábado en Dublín para participar en el X Encuentro Mundial de las Familias, que en esta ocasión se celebra en al capital irlandesa. 

Durante su primera jornada en el país, Francisco quiso acercarse en persona a varias de las personas que sufrieron en su piel los abusos del clero y mantuvo durante 90 minutos un encuentro con ocho de ellos, según confirmó el Vaticano.

"Necesitamos que la Iglesia se responsabilice"

Varios grupos de víctimas de los abusos cometidos por el clero en Irlanda organizaron protestas en la capital irlandesa. Uno de esos actos transcurrió frente al Castillo de Dublín, donde el pontífice abordó, entre otros, el asunto de los abusos ante una audiencia de autoridades y miembros del cuerpo diplomático, después de la intervención del primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar.

La protesta fue organizada por la irlandesa Margaret McGuckin, superviviente de los abusos cometidos por religiosas en el internado Casa de Nazaret e impulsora de uno de los órganos estatales de investigación de casos históricos de abusos.

"El papa tiene ahora que dar la cara y hacer algo por las víctimas. Necesitamos que se concedan compensaciones, necesitamos que la Iglesia se responsabilice", declaró McGuckin a los medios.

Ese proceso debe contemplar también acciones para "llevar ante los tribunales" a los "obispos, sacerdotes, monjas y cualquier otra persona" implicada en "el abuso de menores o en el ocultamiento de los abusos", subrayó la activista. En su opinión, las autoridades deben actuar con "tolerancia cero" e impedir que la Iglesia "se investigue a sí misma".

Otro grupo de manifestantes desplegó banderas y pancartas reivindicativas en la céntrica Dame Street, en la ruta por la que el papamóvil recorrería las calles de Dublín . Entre ese colectivo estaba el activista británico Peter Saunders, víctima de abusos y fundador de la Asociación Nacional de Personas que sufrieron abusos en la Infancia (NAPAC, en sus siglas en inglés).

Saunders también formó parte de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, establecida por Francisco en 2014, pero la abandonó ante la supuesta falta de cooperación de algunos estamentos de la curia romana.

"He venido a Irlanda para ofrecer aquí mi apoyo a los supervivientes. Si (la Iglesia Católica) fuese como cualquier otra organización, su dirigente debería hacerse responsable para atajar un problema de su compañía", declaró Saunders, quien recalcó que los responsables deben responder ante la Justicia. "Las palabras son muy bonitas, pero queremos ver acciones", concluyó.