Oh I'm just counting

Editorial de Cambio21: La peor semana del Gobierno

Con sólo seis semanas de gestión ha quedado claro la impronta del gobierno de Piñera, es un gobierno de “campeones”, o sea de arrogantes, ‘winners’ y nepotistas.
 
La decisión de nombrar a su hermano como embajador en Argentina ha tenido una crítica transversal -tanto en las filas opositoras como en adherentes a su gobierno- que entienden que en una República la probidad y la transparencia son valores superiores que debe respetar la primera autoridad, en especial si en la campaña presidencial del año pasado cuestionó a otros competidores por tener hermanos “apitutados”.
 
Este doble estándar irrita; en especial, porque en estas seis semanas de instalación del gobierno de derecha ha quedado claro que las oficinas gubernamentales se ha copado homogéneamente con parientes de las veinte familias más poderosas de la derecha y donde el discurso meritocrático, sólo fue eso: discurso de campaña y el nombramiento de su hermano como Embajador ratifica lo del gobierno de campeones.
 
Esa misma actitud de soberbia arrogante se mostró en la Cámara de Diputados con el retiro del proyecto de ley que otorgaba beneficios a víctimas acreditadas por la Comisión Valech I y II, lo que fue acompañado por el apoyo insultante del diputado Urrutia, pero el gobierno adujó que no había financiamiento. Lo que falta a la verdad porque el proyecto de ley tiene un informe financiero del 2 de febrero donde se señala el gasto en tres años es de $ 91.498 millones y que se financiará con cargo al presupuesto del Ministerio del Trabajo y autoriza a suplementar ese presupuesto con los recursos del Tesoro Público que administra el Ministerio de Hacienda.
 
No es verdad entonces la afirmación gubernamental de que el proyecto no tenía financiamiento. El gobierno en la partida del tesoro tiene una línea de provisiones comprometidas donde están los recursos de leyes en trámite y en primer año de gobierno tienen otro fondo de libre disposición.
 
Por tanto, si decidió retirarlo es porque no considera prioritario ni relevante políticamente el otorgar este beneficio reparatorio a quienes fueron torturados y fueron prisioneros políticos durante el período de la dictadura.
 
El Gobierno aduce “presiones de gasto fiscal” que impiden financiar este proyecto, pero nada dicen que es un proyecto que no es gasto permanente sino que es gasto por una sola vez. Por eso, es rara la actitud del ministro Blumel de comparar los montos involucrados en este gasto a víctimas de violaciones en Derechos Humanos con el gasto en subvenciones al Servicio Nacional de Menores (SENAME).
 
Y lo otro que resulta contradictorio en el discurso gubernamental es que retira este proyecto porque significa mayor gasto fiscal y a la vez, insista en rebajarle el impuesto a las grandes empresas que significan una menor recaudación fiscal de US$ 2.000 millones.
 
Esta lógica de campeones machistas marcó también su primera nominación de directores para TVN, donde ha quedado claro que no conocían la nueva ley que establecía la obligatoriedad de tener un directorio paritario.
 
Suman y siguen los errores de un gobierno que tiene mucho show comunicacional con harto despliegue en Facebook live -que le sigue creyendo a la encuesta CADEM en sus indicadores de popularidad- pero que muestra una serie de errores- en especial de sus ministros de Educación, Salud, Economía y MOP- de falta de sintonía con el ciudadano común y corriente.
 
Tampoco es solución alentar expectativas de que se resolverán los problemas sociales como hace el ministro del Trabajo con el tema de las bajas pensiones, cuando al final la propuesta del gobierno será “más AFP” ya que planea incrementar la cotización previsional en 4% y mantendrá manejo monopólico de las AFP’s, entidades que carecen de legitimidad y que son nuevamente cuestionadas por la ciudadanía que anhelan mecanismos más solidarios como por ejemplo “solidarizar” parte del incremento de la cotización previsional cuestión que no está en la agenda del gobierno de campeones.
 
Apenas llevan seis semanas de gobierno y tuvieron “una semana negra” plagada de errores políticos producto de su arrogancia del que cree que mantiene incólume el 54% de apoyo obtenido en segunda vuelta.

Parece que ya olvidó la volatilidad del electorado del nuevo Chile.