Oh I'm just counting

La arriesgada apuesta de Piñera: Dividir para gobernar

Por Mario López M.

Siendo minoría en el Congreso, optó por “saltarse” esa instancia mediante comisiones pre-legislativas que no son vinculantes para el Ejecutivo ni para el Parlamento. ¿Cuál es su valor? Por ahora el rédito es político, fraccionar a una desorientada oposición.

Entre recriminaciones cruzadas, el centro y la izquierda, incluido el Frente Amplio han caído en el juego. En paralelo, el Senado no ha recibido ningún proyecto en estos días proveniente de La Moneda. Tampoco se ha terminado la “instalación” y los nombramientos de autoridades han sido un fracaso.

La oposición atomizada tras la derrota electoral de diciembre no se esperaba la jugada maquiavélica de La Moneda que la fraccionaría aún más. Sebastián Piñera sacaría bajo la manga cinco grandes objetivos a los que nadie podría negarse, sin más contenido que sus títulos y procedería a una elección a dedo de sus integrantes, algunos parlamentarios, otros alcaldes e incluso algunos que solo se representan animismos, todos  de la centroizquierda.

Algunos como el diputado Gabriel Boric, del Frente Amplio, reconoce que están siendo utilizados, pero igual optaron por participar: los “cinco grandes acuerdos nacionales que pretende generar el Presidente en materias de infancia, seguridad ciudadana, salud, desarrollo y paz en La Araucanía no son sólo actos de ‘buena fe’, sino que también son parte de una maniobra política. Hay una estrategia (del Gobierno) de dividir a la oposición”, dijo.

Claro que Boric, quien es parte de la Comisión de la Infancia, cuestionó que la discusión hasta ahora haya sido “sólo en las formas de conformación de las comisiones” y no respecto del contenido.  ¿Acaso no es ese el juego del gobierno?

¿Republicanos o inocentes?

Cuesta imaginar a un Gabriel Boric que le negó la sal y el agua al gobierno anterior e incluso hasta el último minuto el apoyo (jamás explícito) al candidato de la entonces Nueva Mayoría, que hoy aparezca solicitando participar en las comisiones que él mismo reconoce tienen un claro un maquiavélico segundo fin. ¿Inocencia o espíritu republicano? Para la senadora Carolina Goic, que integra la Comisión de Seguridad Pública, se trata de dejar “de lado las pequeñeces políticas que muchas veces nos impiden responder a lo que la gente necesita”. El mismo Boric asegura que tiene “la convicción de que al menos en ciertas materias es necesario y un deber ponerse de acuerdo. Infancia es una de ellas”.

Hasta anecdótico resultó ver al senador José Miguel Insulza (PS) pidiendo “permiso” a su partido para asistir a la Comisión  de Seguridad Pública a la que fue convocado por el gobierno y que este se lo negara, mientras en paralelo el alcalde de la misma colectividad Johnny Carrasco aseguraba que para participar no le pidió “autorización a nadie, la única autorización es la de mi comuna, y punto”, dijo.

Menos anecdótica pero sí dura, fue la reacción al interior de la DC luego de ver a quien fuera su candidata presidencial en las últimas elecciones, puesta para la foto al lado de Piñera en la Comisión de Seguridad Pública.  Los otros tres senadores de la colectividad salieron a cuestionar su participación, recordándole que “la decisión del comité Demócrata Cristiano era realizar su aporte desde el Congreso y no participar de las comisiones”, como señaló el senador Jorge Pizarro. “Sin comentarios”, agregó su par Francisco Huenchumilla.

Golpeados

Si se tratara de un partido de fútbol, Piñera iría con una cómoda ventaja de uno a cero a los 3 minutos del pleito. Pero los partidos son de 90 minutos y aún hay mucho tiempo para revertir el marcador o dicho de otro modo, mucho paño por cortar. El Frente Amplio y la DC sacaron a relucir sus múltiples almas. Algunos se integraron a participar pero recibieron nutrido fuego amigo.

Por su parte el PPD y el PR optaron por conversar con el ejecutivo, sujeto a nimias condiciones. El PS y el PC se fueron en la dura y decidieron desconocer el llamado del Gobierno, centrándose en el Congreso como único interlocutor, a pesar de que descolgados del PS decidieron ir al diálogo por las suyas, como el caso del alcalde Carrasco y las quejas por no haber sido autorizado Insunza.

Diversos analistas políticos concuerdan que la labor de titiritero de Piñera le está dando resultados –aunque concuerdan que son de muy corto plazo-, pues ha sido capaz de “definir temas que generan consensos y así compensar la minoría que tiene en el Congreso incluyendo a los actores opositores. Por tanto, si el objetivo que era dividir para gobernar, Piñera lo está logrando”.

La derecha no aprovecha

A pesar del aparente éxito de la estrategia de Piñera, las luchas intestinas dentro de la derecha, sobre todo en materia valórica, no han estado ausentes. Los llamados a evitar el fuego amigo del ministro Andrés Chadwick no han encontrado eco en la díscola presidenta de la UDI, que incluso amenazó con recurrir al Tribunal Constitucional si Piñera presentaba indicaciones al proyecto de Identidad de Género incluía a menores con autorización paterna. Incluso se le acusa de haber intervenido para que se negara una reunión oficial entre sus opositores dentro del partido y el ministro Secretario General de la Presidencia Gonzalo Blumel, lo que ella luego desmentiría. 

De hecho el exalcalde de Las Condes Francisco de la Maza amenazó que si la UDI recurre al TC por esta materia, él renunciaba a la colectividad:  “La UDI tiene una crisis de identidad, tiene que resolver eso con urgencia. Si no lo resuelve, va a ir perdiendo cada vez más cuotas y espacios de representación”, dijo, agregando que “Si la UDI recurriera al TC, yo reconsideraría seguir participando en la UDI. Una cosa es respetar la libertad individual de conciencia frente a ciertos temas, y otra cosa es que alguien me diga ‘yo creo esto y represento a todos los miembros de esa institucionalidad’”. No es la única crisis, pues las diferencias entre Evopoli y sus aliados en la coalición de gobierno han sido patéticas.

“No hay lugar para caminos propios e individualismos y personalismos, lo que más genera daño es cuando la crítica viene de quienes son parte del equipo (…) quizás, ante los errores que se puedan cometer, lo que más duele y lo que más genera daño es cuando la crítica viene de quienes son parte de ese equipo”, dijo Chadwick.  

Lo que ocultan las comisiones

¡Cuál es el rol de estos equipos extraparlamentarios cuyas conclusiones, cuáles sean estas, no obligan a nadie? Se afirma desde La Moneda que se trata de aunar posiciones entre quienes han sido divergentes en temas de alta sensibilidad pública. Incluso el gobierno ha señalado que la base de discusión en materia de infancia, por ejemplo, serán proyectos inconclusos presentados en la administración de Michelle Bachelet. Desde luego buscan equiparar la minoría gubernamental en el Congreso, además de sumar parlamentarios que aparecerán amarrados al votar en sus respectivas Cámaras los proyectos que como conclusión presente la derecha en estos temas. Pero hay más.

Sume a ello el intento de dividir a la oposición entre patriotas y negacionistas. Entre estos últimos quienes afirman, como la senadora socialista Isabel Allende, que “Suena muy arbitrario que a dedo el gobierno designe y decide este sí, este partido no (…) Parece una falta de respeto al Parlamento”. Y no hay poca razón, pues no se entiende que se haya invitado en el PPD a la Comisión de Infancia a Ricardo Lagos Weber y no al senador Jaime Quintana, quién es el representante de ese partido en la Comisión de Infancia de la Cámara Alta, o que se haya invitado a Boric y no a Pamela Jiles, que es la presidenta de dicha Comisión de la Cámara de Diputados, por ejemplo.

“El gobierno no solo intenta dividir más a la oposición y lograr los votos que le faltan para aprobar leyes en el Parlamento, sino que además está tapando la ausencia de contenidos y los serios problemas de instalación que ha tenido en este mes”, señalan a Cambio21 varios parlamentarios de centroizquierda. No solo eso, pues los errores en nombramientos claves de ciertas autoridades que no han durado un día en sus cargos, tanto Subsecretarios, Seremis y otros, denotan la falta absoluta de prolijidad por parte de la derecha y el gobierno, que contó con tiempo más que suficiente para depurar tales problemas.

Sume a eso que la instalación de sus cuadros de operadores se ha visto resentida por sendos fallos de la Corte Suprema que paró el despido arbitrario de trabajadores a contrata en la Administración Pública y que pasó a equiparar a una relación laboral esos vínculos. Además de los límites de la Alta Administración Pública, que inhibe despedir a cualquier funcionario. Por eso ha llegado a exigir renuncias bajo presión, las que están siendo resistidas.

¿Para qué está el Congreso?

Es cierto que no se trata de una institución que cuente con gran reconocimiento ciudadano, sin embargo su mandato constitucional es el de ser colegislador. Transcurrido casi el mes desde que asumiera el gobierno, este no ha enviado proyectos para intentar hacer efectiva su agenda legislativa, más bien es el gobierno que en los últimos 25 años menos proyectos ha llevado al Parlamento en su primer mes de instalación. 

No solo eso, se ha dedicado a “legislar” vía decretos, burlando el espíritu y letra de leyes que fueron aprobadas –algunas como el fin al lucro en la educación o el aborto en sus tres causales-, por amplias y transversales mayorías. Pero la oposición no entendió la “movida” de Piñera y no aunó posición: Participar de la propuesta gubernativa y quitarle al gobierno su bandera de unidad nacional y denunciar los “resquicios legales” o refugiarse en su feble mayoría en el Congreso y desde ahí resistir los embates o ejercer la calidad de colegisladores.

Peligrosa manera de gobernar es esta visión pragmática de Piñera y la derecha, dividir a la ya frágil oposición que a pesar de ser mayoría no entiende que en la unidad está la fórmula que evite que se desmonten las reformas construidas en los gobiernos de centroizquierda, además de cumplir con la función básica de la oposición en un régimen democrático, aportar a la estabilidad del país y a la gobernabilidad, a través de fiscalización crítica y de propuestas propias en interés del bien común.

Que sí, que no…

“No nos haremos parte de prácticas antidemocráticas: parlamentarios seleccionados a dedo, comisiones pre-legislativas sin la participación del pueblo, ni una nueva ‘cocina de la élite’, esa misma que dijimos repudiar en 2014 preguntándonos: ‘¿para qué está el Congreso entonces?’”, reclamó el presidente del Partido Humanista, Octavio González, quien sugirió que “es un grave error político el hacerse parte de esta nueva ‘cocina de la élite’”.

“Creo que es el Congreso el llamado a discutir los proyectos que envía el Ejecutivo. Nosotros pensamos en la bancada que no es conveniente que parlamentarios estén formando una comisión paralela al Congreso antes de ingresar un proyecto. Es una medida muy astuta que se está aplicando, para disminuir a la oposición y hacerla aparecer frente a la opinión pública como debilitada”, señaló el senador socialista Rabindranath Quinteros a Cambio21.

No todos piensan igual: “Valoro la convocatoria amplia que ha hecho el Presidente Piñera para temas importantes, en este caso como seguridad ciudadana y yo creo que es una buena medida que podamos discutir no solo en sede legislativa sino también en paralelo”, dijo el senador del PPD Felipe Harboe.

Corta vida a las comisiones

Más allá del plazo de 90 días que ha dado Piñera al trabajo de las mentadas comisiones, estas adolecen de legitimidad frente a los partidos de oposición que se han sentido sobrepasados por el gobierno y han desordenado el intento de uniformar a sus parlamentarios, lo que no les augura un buen porvenir.

Analistas concuerdan con ello: Para el cientista político Alejandro Olivares, “las ‘comisiones a dedo’ son una estrategia arriesgada del gobierno. Sirven para dar la impresión de que se está dialogando y eso puede ser bueno ante parte de la opinión pública, pero al dejar fuera a actores clave, puede que los acuerdos de esas comisiones no se transformen nunca en leyes y puede que el efecto se transforme en algo negativo”. 

Para el Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Leiden (Holanda) y Decano de la Facultad de Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad Central, “si el gobierno busca un acuerdo institucional, con actores como los partidos políticos, no puede pretender seleccionar a dedo a quienes van a representar esos partidos. Eso le resta viabilidad política a esa instancia de trabajo”.

En la misma línea la Doctora y Magíster en Ciencia Política y Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile, Mireya Dávila, dijo a La Segunda que “Estos intentos del gobierno hay que mirarlos más con una lógica política, pensando en una relación gobierno-oposición, más que la real buena fe de sacar los provechos”, agregando que “es una estrategia que generó ruido y si generó ruido en la oposición, no fue feliz”.