Oh I'm just counting

Yo y mi circunstancia: conozca el extraño mundo de Manuel José Ossandón

Definido de populista y de caudillo por sus críticos, porque no dispone de una base doctrinaria y cultural profunda, el senador instaló en el comando de Piñera la primera piedra de su próxima candidatura presidencial. El problema es que el propio abanderado está sufriendo los costos.

Por Guillermo Arellano
 
Por una curiosa razón que raya en la inocencia, la ingenuidad y la ignorancia, hubo referentes de centroizquierda que pensaron que Manuel José Ossandón podía vencer a Sebastián Piñera en la primaria presidencial de Chile Vamos, en julio pasado.
 
Y peor aún, llamaron a votar en silencio y sin prensa por el senador por Santiago, quien para efectos electorales era independiente, exmilitante de Renovación Nacional y un duro detractor del exmandatario desde la parte final de su gobierno, lo que lo transformó casi en comunista para los seguidores de la derecha más tradicional y en un rival de peso a ojos de los nuevos liberales del sector.
 
La tierna esperanza llegó al paroxismo cuando el exalcalde de Puente Alto, en el debate presidencial televisado del 27 de junio, vociferó que al exjefe de Estado “no lo declararon reo por lindo”, en alusión al polémico juicio de 1982 por el que el empresario fue declarado culpable por fraude en contra del Banco de Talca e infracciones a la Ley General de Bancos.
 
 
Hasta el hashtag #fachoporundia se tomó las redes sociales con tal de motivar a las huestes que con resignación vieron cómo el otrora accionista de Colo-Colo se quedaba con la victoria con el 58,4% de los votos frente al 26,2% del parlamentario y el 15,4% del diputado Felipe Kast (Evópoli).
 
El derrotado, tal como fue la tónica durante su campaña, insistió con la tesis de la “derecha social cristiana” que sigue captando espacios al interior del bloque, como también de la posible creación de un movimiento que busque enfrentar de forma institucional el próximo proceso del año 2021.
 
Sin embargo, su reinscripción en RN, partido que lo llevó a la alcaldía de Pirque primero, a la jefatura municipal de Puente Alto después y al Congreso como punto final, y su posterior ingreso al comando de Piñera para la segunda vuelta, con amenazas de por medio, al menos le ponen punto suspensivo a la conformación de un cuerpo “ossandonista” con timbre, bombo y bandera.
 
Hacer “puerta a puerta” junto al mismo personaje al que destrozó suena como poco creíble. Además que los demás liderazgos que se erigieron en estos últimos meses, el mencionado Kast que ahora es senador, su tío, el diputado José Antonio Kast (que logró en la primera vuelta el 7,9% como independiente) y los demás legisladores con buena votación del conglomerado querrán bajarle los humos. En definitiva, no será llegar y abrazarse.
 
Feudo en expansión
 
El cuartel general de Ossandón está en Puente Alto, “bastión de izquierda” que siempre se impone en las elecciones presidenciales y que el pasado 19 de noviembre sorprendió al entregarle la mayoría de las preferencias a la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez (31,4%).
 
Eso sí, a contar de su gestión entre 2000 y 2012 y de la posta que tomó desde ese año uno de sus hombres de confianza, el actual alcalde y exconcejal Germán Codina (RN), “abrimos un espacio”, como aclaró el propio edil.
 
 
Leopoldo Pérez (RN), exadministrador municipal en la era del “Cote” y diputado reelecto que en 2009 relevó en el cargo a Maximiano Errázuriz (culpable de uso malicioso de instrumento privado falso como medio para cometer fraude dentro de la apropiado indebida de asignaciones parlamentarias), y Ximena Ossandón, hermana del senador y diputada electa en el mismo distrito, constituyen el tándem parlamentario de Ossandón.
 
“Es una máquina compuesta por toda una red de personas”, acota el experto electoral Axel Callís. “Se trata de una zona que ahora se está expandiendo a La Florida y La Pintana y que es absolutamente de él, aunque en este minuto se vaya a otra parte”, comentó a Cambio21.
 
Dadas así las cosas, ¿cómo queda el aporte que en teoría podría sumarse a Piñera gracias a su presencia en la campaña? Así lo responde Kenneth Bunker, director del Programa Electoral de la Universidad Central: “a Ossandón le conviene estar pase lo que pase más que estar escondido, pero no de cualquier manera, aunque la forma como entró fue bastante buena”.
 
“En la primera vuelta ni siquiera se apareció. Por eso que le convino que a Piñera no le fuera tan bien, dado que finalmente depende de él. Puede decir que si el expresidente pierde ya estaba todo jugado y que de nada sirvió sumarse al final. Pero si gana fue porque se sumó. Con esto se pone a la fila de los candidatos para el 2021 junto a los dos Kast”, indicó a este medio.
 
“Kast José Antonio pudo haber sido un gran jugador en el balotaje, pero si hubiera tenido más votos que la diferencia existente entre Piñera y el 50% + 1. Como eso no ocurrió se vuelve prescindible. Piñera necesita sus votos, pero más que nada los de otros”, insistió.
 
Callís tiene otra percepción: “una de las preocupaciones más grandes que tiene el comando de Piñera es Ossandón. Cada dos cosas positivas que dice Piñera tira veinte negativas. Entonces, el costo que le está produciendo incluso es más grande que lo que constituye el aporte en Puente Alto”.
 
“Manuel José viajó a Estados Unidos a inicios de mes, lo que todos aplaudieron. La verdad es que fue pésimamente evaluado el acuerdo con él. ‘Habló de mí, que era mentiroso, que no cumplía y que lo iba a hacer barrer’. O sea, lo dejó tan mal en la pasada que al final entre la suma de Puente Alto y la resta de los atributos de Piñera, este sale para atrás. Por eso que le conviene que Ossandón haga campaña en silencio y recorra sus nichos para tratar de movilizar algo de votos. Mientras hable Piñera baja”, argumentó.
 
“Sin los alcaldes y concejales no se va a ganar esta elección, dado que somos los interlocutores naturales y más cercanos con la gente”, arenga Codina, quien nos aportó dos datos relevantes: “el 2009, cuando Piñera enfrentó con Frei, se perdió en primera y segunda vuelta” y “el senador trabajó por su hermana este año y pese a sus 54 mil votos en la primaria ella solo obtuvo 32 mil. Nadie es dueño de los votos”.
 
Para Alejandro Olivares, académico de la Universidad de Chile, “Ossandón está con la calculadora en la mano dando los pasos para ser el próximo candidato de la derecha”.
 
“Todo lo que tenga que hacer ahora le servirá para proyectarse de aquí a cuatro más para así ser más fuerte que en 2017”, remarcó.
 
“Parte del segmento que votó por Ossandón en la primaria es gente que también le interesa que se acaban las AFP y que quiere pensiones más dignas y gratuidad”, nos dice Esteban Silva, exjefe de la campaña de Alberto Mayol.
 
Por ende, “eso no significa que matemáticamente que ese electorado vote por Piñera”.
 
Más DC que los DC
 
Ossandón es definido de populista y de caudillo por sus críticos. Obvio, no dispone de una base doctrinaria profunda, más allá de que adscriba a la derecha tradicional desde de sus inicios (es muy cercano del extimonel de RN Carlos Larraín), factor que se amplía a su fondo cultural.
 
Basta recordar la performance en el programa “Tolerancia Cero” de Chilevisión, donde no pudo contestar preguntas básicas de contingencia económica e internacional, para comprobar aquello.
 
 
Por otro lado, se anota el fuerte personalismo que ronda todo su perfil político. No por nada en una publicidad gráfica de apoyo a favor de Piñera solo apareció su imagen y no la del abanderado presidencial. Además, luego de poner como requisito la inclusión de la gratuidad educacional para sumarse al comando cuestionó el excesivo protagonismo adquirido por Felipe Kast.
 
“Una persona está en una campaña, pero está aprovechando estas instancias para el 2021, para él. Lo que se dijo ayer de gratuidad es lo más grave, el golpe más duro a Sebastián Piñera, porque tendrá que salir a decir ‘créanme a mí’, porque su brazo derecho, casi generalísimo, dice que ‘no’ a la promesa más grande de él”, alegó.
 
“Ossandón y Piñera reflejan las dos comprensiones que tiene la derecha en el modo para hacer una oferta atractiva para la ciudadanía”, sostiene el diputado electo y abogado constitucionalista del PS Fernando Atria.
 
“Una es tecnocrática y de alguien que tiene una fama de ganador y que le importa triunfar aun cuando los medios para lograrlo sean objetables, que es el modelo del éxito que se usa bajo el neoliberalismo. La otra corresponde al populismo de derecha. Entre eso se manejan y se encuentran. Por eso supongo que Ossandón está posicionándose para futuras elecciones”, manifestó para esta crónica.
 
Javiera Arce, investigadora de la fundación Chile 21, ahonda con un aspecto ideológico del legislador: “él es un socialcristiano de los de verdad, incluso más que los propios democratacristianos”.
 
“Es súper fuerte lo que está haciendo, aunque es inconsciente. No veo maldad. Observo a un gallo bien intencionado que está tratando de ayudar a su sector político, pero que está dejando la escoba al meter la pata a fondo y al tratar de llevar de Piñera a una posición de centro que nunca tuvo”, destacó.
 
Consiente de aquello, otro de sus hermanos, Roberto Ossandón, presidente del Instituto Igualdad, hizo un particular llamado: “hay que quererlo y aceptarlo como es”.
 
Palabras más palabras menos, el director de la carrera de Publicidad de la Universidad Diego Portales, Cristián Leporati, nos habló de la “marca Ossandón”.
 
En su parecer, “posee una virtud muy grande que no es fácil de reemplazar, la que normalmente es una falencia en la derecha y que no se trata del discurso pseudosocialista que utiliza: es su forma de ser, hablar y dirigirse y su manera de actuar que no es propia de su sector”.
 
“La derecha maneja una actitud mucho más metafórica y de eufemismo, no como él que es horizontal y dialogante. En la derecha se respira el poder clásico, vertical y de arriba hacia abajo. Ossandón también tiene ese atributo, ojo, sino no sería político. Lo que sí es que eso está muy bien difuminado y alineado a causa de su personalidad campechana y cercana. Dice lo que piensa”, complementó.
 
A tanto llega la empatía -puntualiza el docente-, que sus rasgos populistas y de caudillo vendrían a ser “mitos y atributos ficticios que pone la prensa para instalar una suerte de imaginario que busca clasificarlo y así entender por qué es tan distinto a sus pares de Chile Vamos. Recomendaría tomar en cuenta que la gente está mucho más informada que antes gracias a las redes sociales”.
 
Para finalizar, el sociólogo Giorgio Agostini plantea que el congresista pide que “no lo identifiquen con el ala de la derecha que está con Piñera, para lo cual ha sido hasta violento”.
 
“Él despierta un curioso fenómeno en las poblaciones, que lo he visto: le creen y da confianza de que no va a mentir, engañar o hacer las cosas que hacen los políticos. Pero como es una persona que no está preparado, así le fue cuando lo bombearon a preguntas y fueron duros con él (ríe)… ahí primó lo del típico chileno: al que está apaleado le tenemos simpatía, pero no como presidente en este minuto”, concluyó.
 
¿Arriba los corazones?
 
Todos quieren capitalizar
 
David Sandoval, diputado y senador electo de la UDI por la región de Aysén, declaró para estas páginas que “fue absolutamente necesaria la incorporación de Ossandón en el comando de Piñera”.
 
“Todavía queda espacio (para la campaña de 2021). Al final del cuento todos tratan de capitalizar y mantener cautivos a sus electores, cuando el tema es que nadie tiene a los votantes en un baúl, hay que ganarlos”, enfatizó.
 
“La figura de Ossandón puede contribuir a eso, pero también es una gran tarea de Piñera de hacerse cargo de ese nicho que votó por el senador, que como todos sabemos representaba una línea distinta”, remató.