Foto Portada: Leandro Paredes, violento y cobarde enérgumeno que golpeó por la espalda a dos jugadores españoles
Por Alfredo Peña R.
Argentina se quedó por segunda vez en la historia con las ganas de celebrar un título en el Metlife Stadium de Nueva Jersey, toda vez que el 2016 perdió con Chile la Copa América Centenario y el día de ayer cayó en la final de la Copa del Mundo ante España.
En un partido donde los dirigidos por Lionel Scaloni no jugaron a nada e incluso nunca dispararon al arco en los 120 minutos con el alargue, el cuadro europeo fue amplio dominador del encuentro y mereció quedarse con el título que se les escapó a los trasandinos.
Lamentablemente para Argentina, no quedarse con el Mundial no fue la única mala noticia el día de ayer en Estados Unidos, ya que la FIFA, sancionará de dura manera a los albiceleste tras la final.
En una cuestión que tiene acostumbrados a los amantes del deporte, los argentinos no sólo cometieron infracciones violentas en la cancha, si no que también teatralizaron las faltas en su contra. Y al final del partido golpearon a los jugadores españoles por el solo hecho de haberlos derrotados y haber sido campeones.
Los delincuentes tienen mejores formas que los jugadores argentinos

Una verguenza que el asistente del técnico, el exjugador Roberto "ratón" Ayala golpea en el rostro a un jugador español, Dani Olmos, que celebraba como se ve en la imagen de arriba.
Lo mismo que el lateral Nahuel Molina que lanzó golpes a los rivales, especialmente el capitán español Rodri, como se ve en la imagen de abajo... y el "ejemplo" mayor y lo más parecido a un delincuente, lo hizo el mediocampista de Boca, Leandro Paredes que apenas termina el encuentro, corre y va a golpear con pies y puños a dos jugadores españoles. El asistente arbitral separa a este enérgumeno y le avisó que estaba expulsado con tarjeta roja.

El broche de la mala educación y de actos reñidos con su forma de ser, parecidos a delincuentes, mientras España recibía la copa de campeones, los jugadores argentinos les dieron la espalda. Por eso en todo el mundo celebran la derrota de Argentina más que el merecido triunfo español. No es porque sean malos para este deporte. No. Es porque hicieron de este juego, ardides para hacer trampas y jugar al limíte, siempre resguardados por los árbitros y por que no decirlo, muchas veces con la complicidad de la FIFA de Infantino.
Sólo recordar uno de esos "ejemplos": El gol con la mano del extraordinario Diego Maradona en una final del mundial en México en 1986. Para los argentinos fue "la mano de Dios" pero para el mundo fue un robo...
Lisandro Martínez, Cristián Romero, Lionel Scaloni y Alexis Mac Allister recibieron tarjeta amarilla, mientras que Enzo Fernández fue expulsado por doble tarjeta y Leandro Paredes recibió una tarjeta roja directa al término del partido.
La FIFA, ahora, sanciona duramente las tarjetas y por las cuatro amarillas se les descontará US$40.000 en premios; US$15.000 por la doble amarilla de Enzo Fernández y US$20.000 por la roja directa de Paredes, o sea, US$75.000 menos en premios.
La sanción llega en un duro momento parar Argentina y el presidente del fútbol de ese país, el ‘Chiqui’ Tapia, quien está siendo investigado por unos dineros no declarados y que fueron a parar a cuentas sospechosas según diversas fuentes en Estados Unidos.
