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De los vikingos a Donld Trump: la historia de "ese pedazo de hielo" como dijo el mandatario de EEUU, Groenlandia

Antes de que Donald Trump expresara su interés por la isla del Círculo Polar Ártico, Groenlandia no había acaparado tanta atención mundial.

Primeros inmigrantes y un vikingo
Los primeros habitantes de Groenlandia se asentaron hace unos 4.500 años. Provenían del continente norteamericano. En el siglo XII, fueron desplazados gradualmente por inmigrantes asiáticos de la cultura Thule, que llegaron a la isla desde Siberia, a través del estrecho de Bering. Sus descendientes son los inuit, de quienes desciende la mayoría de los 56.000 groenlandeses actuales.

La isla debe su nombre a un vikingo, Erik el Rojo, desterrado de Islandia alrededor del año 982 por homicidio, según la Saga de Vinlandia. Él y otros acompañantes navegaron hacia el oeste y desembarcaron en la isla ártica. Para atraer a más colonos, bautizó la isla como Groenlandia (tierra verde). Y de hecho, la isla era verde, al menos en sus costas.

Los asentamientos de los "Grænlendingar" persistieron durante unos 400 años. Luego, no se supo más de ellos. Los inuit volvieron a quedarse solos. Pero en los países nórdicos, seguían circulando historias sobre esos hombres y mujeres que supuestamente vivían en las profundidades de los fiordos del sur de Groenlandia y poseían grandes riquezas.

Cómo un pastor inició la colonización danesa
El pastor noruego Hans Egede quería encontrar a los legendarios vikingos y el 3 de julio de 1721, tras dos meses de viaje, su barco atracó en Groenlandia.

Sin embargo, no encontró a nórdicos perdidos, sino inuits paganos. Para convertirlos al cristianismo, el clérigo aprendió su idioma, sus costumbres e incluso reescribió el Padrenuestro: "Danos hoy nuestro pan de cada día" se convirtió en "Danos hoy nuestra foca de cada día".

El misionero Hans Egede quería cristianizar a los inuit en Groenlandia en el siglo XVIII. Allí no conocían el pan, y él rescribió el Padrenuestro: "Danos hoy nuestro pan de cada día" por "Danos hoy nuestra foca de cada día".

Tres años después de su llegada, Egede bautizó al primer niño inuit, construyó una iglesia y, con su primer asentamiento, sentó las bases para la posterior capital, Nuuk. Allí hay, desde 1922, una estatua del misionero noruego, que muchos inuit probablemente desearían ver derribada.


Disputa noruego-danesa: ¿Quién es el dueño de Groenlandia?

A su llegada a Groenlandia, el noruego Egede izó la bandera danesa, pues Dinamarca y Noruega fueron una unidad política desde 1380 hasta 1814. Tras su separación, Groenlandia siguió formando parte de la corona danesa, hecho que no sentó bien a Noruega.

La disputa entre ambos países se intensificó cuando Noruega ocupó partes de Groenlandia en 1931 y la rebautizó como "Tierra de Eirik Raude" en honor a Erik el Rojo. En 1933, la Corte Internacional de Justicia de La Haya puso fin al conflicto y dictaminó que toda Groenlandia pertenecía a Dinamarca.

Estados Unidos se encontraba en plena expansión durante el siglo XIX: compró Luisiana a los franceses en 1803, Florida a los españoles en 1819 y Alaska a los rusos en 1867. El secretario de Estado de entonces, William Seward, quería adquirir también Groenlandia por su ubicación estratégica y como vía potencial para anexar Canadá. Sin embargo, el Congreso estadounidense se opuso a los inmensos costos de la deshabitada "región de hielo". En cambio, en 1916, compró las actuales Islas Vírgenes por 25 millones de dólares y se comprometió a respetar la soberanía danesa sobre Groenlandia.

Cuando los alemanes ocuparon Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial, desapareció la conexión entre Dinamarca y Groenlandia. El embajador de Dinamarca en Estados Unidos, Henrik Kauffman, firmó un acuerdo con los estadounidenses sin consultar a los inuit. Estados Unidos debía abastecer la isla y protegerla de los nazis y, a cambio, podía establecer allí estaciones meteorológicas y bases aéreas.

Un año después del fin de la guerra, Estados Unidos ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares en oro para comprar Groenlandia. El presidente Harry S. Truman tenía probablemente en mente la Doctrina Monroe, que establecía que todo en el continente americano estaba sujeto a la influencia estadounidense. Geográficamente, Groenlandia pertenece de hecho a América del Norte. Y sus vastos recursos minerales la hacen también atractiva.

Dinamarca rechazó la oferta de compra. Pero, en 1951, se llegó a un acuerdo sobre la Base Aérea Thule (hoy Base Espacial Pituffik), que los estadounidenses han podido utilizar sin restricciones desde entonces.

Injusticia colonial e independencia

En 1953, Groenlandia pasó oficialmente de ser una colonia a una provincia danesa, con dos escaños en el Parlamento danés. Pero Dinamarca siguió imponiendo su cultura, ya que la vida nómada de la isla no encajaba en la visión danesa. Los inuit fueron ubicados en asentamientos más grandes.

En la década de 1950, 22 niños inuit fueron separados a la fuerza de sus padres y llevados a Dinamarca, donde fueron criados como "daneses" para asumir más tarde puestos de liderazgo en Groenlandia. Además, en la década de los 70, se practicó a muchas mujeres la anticoncepción forzada.

En 1979, la isla estableció su propio Parlamento y Gobierno, aunque con poderes limitados. En 2009, Groenlandia se volvió prácticamente autónoma. Copenhague solo puede decidir sobre política exterior y de seguridad.

Más de la mitad de los groenlandeses, según las encuestas, preferirían la independencia total de Dinamarca. Y, definitivamente, tampoco quieren ser estadounidenses. Este dato lo corroboran también encuestas recientes: el 85 por ciento de los groenlandeses está en contra de la anexión a Estados Unidos, algo de lo que Donald Trump no parece querer enterarse.