Otra vez el republicano está en la mira del sistema judicial de EEUU. El fiscal del distrito de Manhattan convocó a un jurado para que analice pruebas y decida si se imputa a Donald Trump. Cyrus Vance es el encargado de la investigación sobre eventuales delitos tributarios del exmandatario.
El avance implica que la fiscalía considera que cuenta con evidencias de delitos, ya sea del exgobernante o de su entorno en sus empresas. Vance investiga desde hace más de dos años los negocios de Trump. Claro que se refiere a períodos anteriores a su llegada a la Casa Blanca.
La indagatoria se refiere a los actos del grupo de empresas de Trump, su rol o el de su entorno en los supuestos delitos. Las fuentes expresaron a The Washington Post que “es probable que el gran jurado evalúe varios casos”. Por lo que su rol no sólo se referirá al caso Trump.
El medio expone que el grupo tendría una asignación más prolongada que una tradicional. Este tipo se convoca habitualmente para casos más a largo plazo y no para escuchar pruebas sobre delitos. La indagatoria de Vance sufrió un cambio hace un tiempo.
Su investigación se cruzó con otra de la fiscalía del estado de Nueva York. La fiscal general Letitia James indagaba a las empresas de la familia Trump ante la sospecha de evasión tributaria. La sospecha era que se infravaloraran algunas propiedades para eludir las responsabilidades impositivas.
Hasta ese momento la causa de la fiscalía neoyorquina había sido del ámbito civil. La pesquisa revisa las prácticas empresariales el conglomerado Organización Trump que tiene sede en Nueva York. La indagatoria revisa dos grandes temas del manejo empresarial.
Uno es el eventual pago de compensaciones a altos ejecutivos de la organización. El otro el valor de las propiedades en la cartera de bienes raíces. La organización pudo falsearla para engañar a bancos y aseguradoras, y así obtener beneficios fiscales ilegalmente por una falsa valoración de activos. En la práctica implica la existencia de dos libros de contabilidad paralelos.