Dos monjas de la orden de Santa Teresa fueron asesinadas en Mirebalais, en el centro de Haití, por miembros de bandas armadas que invadieron desde el lunes pasado la zona, confirmó el arzobispo metropolitano de Puerto Príncipe, Max Leroy Mésidor, a medios locales.
Mésidor identificó a las religiosas como Evanette Onezaire y Jeanne Voltaire, quienes fueron asesinadas el lunes.
La ciudad de Mirebalais ha sido objeto de ataques armados por parte de la coalición criminal Viv Ansanm desde el lunes.
Los individuos lanzaron un ataque contra la comisaría de policía de la ciudad, la prisión civil y comercios privados. Los agresores provocaron la fuga de 529 detenidos.
El delegado departamental del Gobierno en la zona, Frédérique Occéan, afirmó hoy que los cadáveres en descomposición cubren las calles de la ciudad, que están cubiertas de un olor fétido. Las autoridades municipales están ausentes y muchos residentes han huido de la urbe.
Los medios haitianos establecen que los bandidos tienen en la mira el Hospital Universitario de Mirebalais.
Iglesia condenó acto "odioso y cobarde"
La Conferencia Episcopal de Haití (CEH) lamentó y condenó este jueves "el vil asesinato" de las dos monjas.
"La Iglesia llora la muerte de dos religiosas, segadas por la mano del mal. Dos hermanas, dos almas consagradas al amor que cayeron bajo la violencia ciega, dejando tras de sí un silencio desgarrador", indicó la CEH en un comunicado.
Asimismo, condenó "este acto odioso y cobarde contra las religiosas y las demás víctimas", pero también "la actitud de las autoridades, que fueron alertadas de la inmensidad de este ataque" y que "no puede sino provocarnos estupor".
Las autoridades en el poder "han fracasado claramente en su misión. La nación está en peligro", añadió la Conferencia Episcopal, que reiteró su "llamamiento a la razón a los artífices de la violencia y a los ejecutores del crimen".
"Este llamamiento pretende ser también un llamamiento al respeto de la vida y la dignidad de este pueblo herido; un llamamiento a la solidaridad, la vigilancia y la oración", prosiguió la CEH.
Por último, dijo orar "para que nuestros hermanos y hermanas, asaltados por la violencia, no se dejen acostumbrar ni arrastrar al mal. Resistamos, de rodillas si es necesario (en la oración), pero resistamos, porque el odio nunca debe convertirse en nuestra lengua común".
Protestas por los ataques armados
El miércoles, miles de personas se manifestaron en Puerto Príncipe ante el deterioro de la situación y el aumento de los ataques de las bandas, exigiendo a las autoridades medidas para hacer frente a la creciente ola de violencia.
En las protestas participaron desplazados que viven en campamentos de la capital haitiana tras haber tenido que abandonar sus hogares, junto a vecinos de los distritos de Canape-Vert (escenario de la resistencia frente a las amenazas de los grupos armados que buscan invadir esa zona), Turgeau, Carrefour-feuilles, Pacot, Debussy, Delmas y áreas vecinas.
La Policía Nacional de Haití utilizó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud cuando llegó a su destino, la Ville d'Accueil, sede del Consejo Presidencial de Transición (CPT) y del Gobierno desde hace meses.
En 2024, la violencia causó en Haití al menos 5.626 muertos (un millar más que el año anterior), 2.213 heridos y 1.494 secuestrados, según datos verificados por la ONU.
A finales de marzo pasado, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, informó de que al menos 4.239 personas fueron asesinadas y 1.356 heridas en Haití entre julio y febrero pasados, con armas que llegan ilegalmente del extranjero a pesar del embargo de armamento impuesto por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Hay muchos cadáveres en las calles. Dos monjas fueron asesinadas por bandas armadas en Haití


