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Joe Biden se negó a hablar con Putin, Rusia lo lamenta pero su canciller viaja a China para acercamientos

Rusia lamentó este lunes que el presidente estadounidense, Joe Biden, no haya aceptado la invitación de Vladímir Putin, para mantener una conversación en formato de videoconferencia después de que el inquilino de la Casa Blanca calificara de “asesino” al mandatario ruso.

“Se ha perdido una oportunidad más para buscar una salida al atolladero en el que se encuentran las relaciones ruso-estadounidenses por culpa de Washington”, señaló el Ministerio de Exteriores de Rusia en un comunicado.

La diplomacia rusa subrayó que la responsabilidad por ello recae plenamente en EEUU.

Putin cursó la semana pasada una invitación a su homólogo estadounidense para hablar el viernes o este lunes “en directo” sobre las maltrechas relaciones bilaterales.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó hoy que la agenda del líder ruso de este lunes no incluye una conversación con Biden.

“Tengo entendido, que la parte estadounidense no mostró disposición al respecto”, zanjó Peskov.

El embajador ruso en Washington, Anatoli Antónov, llegó este domingo a Moscú para consultas después de que Biden calificara en una entrevista de “asesino” a su homólogo ruso Putin, palabras que Rusia prometió no pasar por alto.


Este lunes Antónov llevó a cabo reuniones en la sede del Ministerio de Exteriores, que se prolongaron dos horas y acabaron sin declaraciones para la prensa.

El Kremlin calificó previamente de “muy malas” las relaciones actuales con EEUU tras unas palabras “sin precedentes” del presidente de EEUU sobre el líder ruso.

A la vez, Rusia aseguró que está dispuesta a continuar las relaciones con Washington, puesto que estas responden a los intereses no solo de los dos países, sino de todo el mundo.

“Nosotros siempre confiamos en lo mejor, pero estamos preparados para lo peor”, afirmó el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.

Canciller ruso en China
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, comienza hoy una visita oficial de dos días a China en la que mantendrá un encuentro con su homólogo chino, Wang Yi, confirmaron a Efe fuentes diplomáticas, en un momento de notable deterioro de las relaciones de Rusia con EEUU, y en la que se espera que ambos cuadren estrategias.


La reunión entre los dos cancilleres tendrá lugar el martes en la ciudad meridional china de Guilin y en ella se espera que cuadren estrategias en un contexto de crecientes tensiones mutuas con Estados Unidos, según expertos citados por la prensa local.

“China busca fortalecer su relación con Rusia para responder conjuntamente a los vaivenes en la política estadounidense. Pekín quiere mandar el mensaje de que un enfoque duro por parte de Washington no va a funcionar”, comentó al diario South China Morning Post el académico Wu Xinbo de la Universidad de Fudan.

En una entrevista conjunta concedida a varios medios de comunicación chinos previa a su llegada hoy a Guilin, Lavrov hizo hincapié en que Pekín y Moscú buscan un orden internacional “justo y democrático que se rija por las interacciones entre los países”.

“Y el modelo de interacción entre Rusia y China está libre de ataduras ideológicas, no está sujeto a oportunismos y no se dirigen contra ningún país”, dijo Lavrov.

En la entrevista, el canciller ruso indicó que el mundo atraviesa “cambios complejos” por la “creciente influencia de los nuevos centros económicos, financieros y políticos”, los cuales, aseguró, “nos llevan a un sistema verdaderamente multipolar”.

“Sin embargo, los países occidentales, especialmente Estados Unidos, los están intentando impedir. Quieren preservar a toda costa su dominio en la economía global y en la política internacional, imponiendo a todos y en todas partes su voluntad”, agregó Lavrov.

Durante la visita, los dos países celebrarán el vigésimo aniversario del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa que firmaron en 2001 para exhibir el buen momento de sus relaciones.

Según Lavrov, las relaciones bilaterales se encuentran “en su mejor momento de toda la historia”, y su diálogo “mutuamente confiable y respetuoso debe servir como ejemplo para otros países”.