La jurista sudafricana Navi Pillay, premio Nobel de la Paz de 2026, ha reafirmado las conclusiones de la comisión de Naciones Unidas sobre abusos de Derechos Humanos en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados que presidió entre 2021 y 2025, en la que se determinó que las autoridades israelíes llevaron a cabo un genocidio en la Franja de Gaza. En este contexto, ha reiterado que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto a otros altos cargos, “debería ser juzgado” por incitar al genocidio en el enclave palestino.
“Nuestra recomendación, nuestra conclusión, es que el presidente (Isaac Herzog), el primer ministro Netanyahu y el exministro de Defensa (Yoav Gallant) deberían ser juzgados”, ha manifestado Pillay en una entrevista con la cadena Sky News, en la que ha insistido en que los tres “deberían ser procesados por tribunales nacionales o por el Tribunal Penal Internacional (TPI), que es el tribunal internacional con más probabilidades de poder juzgar a estas personas”.
En la misma conversación, ha remarcado el papel de la normativa internacional al recordar que “el propósito de la Convención sobre el Genocidio es prevenir el genocidio”. “El mundo no quiere esperar a que ocurra un genocidio para después reaccionar. Entonces ya es demasiado tarde: miles de personas mueren en estos ataques genocidas”, ha advertido, recalcando que, por ese motivo, “el objetivo de todos los Estados” que suscribieron la Convención fue fijar que, “en cuanto se supiera que podía estar produciéndose un conflicto genocida, había que intervenir para impedirlo”. “Es una obligación jurídica que recae sobre todos los Estados, aunque el genocidio no se produzca en su propio territorio”, ha agregado.
Pillay también ha respondido a las críticas procedentes del Gobierno israelí, que cuestionan su imparcialidad y la acusan de actuar con motivaciones políticas, rechazándolas como “carentes de fundamento” y “reacción injustificada”. Ha recordado que “el Estado de Israel me recibió con los brazos abiertos. Fui la única alta comisionada para los Derechos Humanos que recibió una invitación de Israel para realizar una misión en el país”, ha señalado la premio Nobel en la entrevista, antes de explicar que solo cuando asumió la presidencia de la comisión comenzó “a recibir esos comentarios abusivos” en los que se la acusaba “de antisemitismo y, ahora, de parcialidad”.
Según ha explicado, “el informe, que concluye que Israel cometió genocidio, se apoyó en pruebas procedentes del propio Israel”, y ha incidido en que “el Gobierno había prohibido a unos ocho organismos muy conocidos dentro de Israel compartir información con la comisión y con el Tribunal Penal Internacional, claramente con el objetivo de asegurarse de que lo que estaban haciendo quedara oculto”.
Pillay evita una confrontación directa con Trump
Interrogada sobre las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en relación con la concesión del Nobel de la Paz, Navi Pillay ha indicado que “preferiría no entrar en un enfrentamiento personal con él” y ha apuntado que el dirigente estadounidense “tiene ambiciones: desea recibir este premio de la paz”.
No obstante, ha señalado que ha detectado “muchas declaraciones irresponsables” por parte del inquilino de la Casa Blanca, a quien “desearía que sus asesores jurídicos se esforzaran por informarle sobre el Derecho Internacional, la justicia internacional, el Estado de derecho y hasta qué punto se ha aplicado”.
“También deberían recordarle que fue Estados Unidos quien tomó la iniciativa: el juez (Robert) Jackson fue el fiscal jefe en los tribunales de Núremberg”, ha añadido, advirtiendo de que “no se puede ser selectivo una vez que se establece un sistema que uno mismo apoya”.
Nobel de la Paz, Navi Pillay, asegura que Netanyahu debería ser juzgado por incitar al genocidio en Gaza
