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Trump ataca a demócratas y migrantes y ratifica su política arancelaria en dos horas de discurso del estado de la Unión, el más largo de la historia del país

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció el discurso del estado de la Unión, el primero de su segundo mandato, este martes.

Ante el Congreso, el republicano hizo un resumen de los logros de su primer año de vuelta en la Casa Blanca y delinea las prioridades por venir de su Administración, mientras tiene sus números de aprobación más bajos. 

El discurso, que ha comenzado a las 21.00, ha estado centrado en la economía. El mandatario ha defendido su guerra arancelaria después de que el Tribunal Supremo tumbara el pasado viernes la mayoría de sus aranceles y que este martes entrara en vigor el gravamen global del 10% que impuso en respuesta. La política exterior, en un momento en el que considera una posible intervención militar en Irán y tras la captura de Nicolás Maduro en enero, también ha ocupado una sección de su intervención.

Al igual que la agenda migratoria, una de las prioridades de su Gobierno. Numerosos demócratas han boicoteado y protestado de diversas maneras el discurso. Algunos tienen como invitadas a las víctimas de Jeffrey Epstein después de que la divulgación por parte del Departamento de Justicia de millones de archivos relacionados con el pedófilo y amigo de Trump desatara un terremoto global.

Durante su discurso sobre el estado de la Unión, Donald Trump ha dejado clara la prioridad de su política migratoria. “El primer deber del Gobierno es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”, ha dicho ante el Congreso este martes. Su afirmación ha llevado al momento más tenso de la noche: el presidente ha pedido a los congresistas que se pusieran de pie si estaban de acuerdo con lo que acababa de decir. Solo se han levantado los republicanos, que han aplaudido durante varios minutos. “Debería darles vergüenza”, ha apuntado el mandatario sobre los demócratas, sacudiendo la cabeza.

La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, da la respuesta oficial de los demócratas al discurso de Trump: "Mintió, culpó a otros y distrajo"

La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, electa el pasado noviembre sobre una ola anti-Trump, ha sido la encargada de dar la respuesta oficial de los demócratas al discurso del presidente. “En su discurso, el presidente hizo lo que siempre hace. Mintió, culpó a otros y distrajo. Y no ofreció soluciones a los retos importantes de nuestra nación, muchos de los cuales está empeorando”, ha dicho Spanberger. 

Y luego incidió en aquello que Trump prefirió no mencionar. “Se está enriqueciendo, a su familia, a sus amigos. La escala de la corrupción no tiene precedentes. Está el encubrimiento de los archivos Epstein. Las criptoestafas. Acoge a príncipes extranjeros por aviones, y a millonarios por salones de baile. Pone su nombre y rostro en edificios a lo largo de la capital de nuestra nación. Esto no fue lo que imaginaron nuestros fundadores, ni de cerca”.

Finalmente, aludió al ejemplo de resistencia que han dado Minneapolis y sus residentes tras el asedio de las fuerzas federales de migración en enero, que dejó dos ciudadanos estadounidenses muertos ante las balas de los oficiales. “Nos sentamos sobre la valentía de los estadounidenses en Minnesota que defienden sus comunidades, desde protestar pacíficamente en temperaturas bajo cero, hasta compartir el coche para llevar a los niños a la escuela para que no les quiten a sus padres inmigrantes en el estacionamiento. Como madre de tres hijas que van a la escuela, me inspira su valentía, pero me enferma que sea necesaria”.
Publicado a las: 01:24 CLST 25/02/2026 y modificado a las 01:38 CLST 25/02/20

Donald Trump entró al hemiciclo a las nueve de la noche. A las 22:59, casi dos horas exactas después, ha acabado su discurso con un “Dios bendiga a América”. Tras entregar medallas, saludar a acólitos, felicitar al equipo de hockey, meterse con los demócratas y, sí, hablar de cuestiones como la economía, la inmigración o la política internacional, Trump ha dado el discurso del estado de la Unión más largo de la historia del país: ha durado una hora y 47 minutos.

Las congresistas demócratas Ilhan Omar (por Minnessota y de origen somalí) y Rashida Tlaib (por Míchigan, de origen palestino) han abandonado el hemiciclo. Las legisladoras, las dos primeras mujeres musulmanas elegidas para el Congreso, han salido juntas de la sala mientras el presidente relataba las operaciones militares de su administración en Venezuela y Oriente Próximo.

Las dos han sido las voces más activas de la bancada demócrata. Omar, de origen somalí, llamó a Trump “mentiroso” cuando este acusó a la comunidad somalí de Minnesota de un supuesto fraude milmillonario en ayudas sociales. Cuando el presidente habló de su paz en Gaza, Tlaib, de origen árabe, gritó “genocidio”.

Mientras algunos legisladores demócratas se pusieron en pie cuando Trump aseguró que impedirá a Irán dotarse del arma nuclear, por la vía de la diplomacia o por la fuerza, las dos legisladoras mostraron la oposición más explícita al republicano.

Trump alardea de su política antidrogas, los bombardeos a narcolanchas y se atribuye la baja de El Mencho del pasado domingo a manos de las fuerzas especiales del ejército mexicano. “Con nuestra nueva campaña militar hemos detenido cantidades récord de drogas entrando a nuestro país. Y virtualmente lo hemos detenido completamente por agua; se habrán dado cuenta de eso”. Y ha bromeado: “Ya nadie quiere ir de pesca”, ante las risas de los congresistas republicanos. “También hemos dado de baja a uno de los cabecillas de carteles más siniestros de todos. ¿Vieron eso?”, ha agregado, a pesar de que la operación la llevaron a cabo militares mexicanos. 

Después de más de una hora y media, Trump hace por primera vez alusión a uno de los asuntos más esperados de la noche: el conflicto con Irán. El mandatario no ha dejado claro si, como muchos temen, un bombardeo contra la República Islámica es inminente. Pero sí ha arremetido contra el país que ya atacó en junio pasado, y que ha sido una de sus grandes obsesiones en política exterior en sus dos mandatos.

“Muchas décadas después de que (el régimen de los ayatolás) se hiciera con el control de esa orgullosa nación, hace 47 años, el régimen y los grupos asesinos que patrocina no han sembrado nada más que el terrorismo, la muerte y el odio, han matado y mutilado a miles de militares estadounidenses”, sostenía, entre los aplausos de la bancada republicana.  

Según el presidente, Irán trata de construir misiles que “pronto podrían alcanzar a Estados Unidos”. Tras el ataque de junio del año pasado contra objetivos nucleares de ese país, “se les advirtió que no intentaran reconstruir su programa de armamento, en particular armas nucleares. Y, sin embargo, siguen con ello. Quieren empezar de nuevo y en estos momentos siguen buscando sus siniestras ambiciones”.

Trump reiteró lo que dice desde hace semanas: que Irán quiere llegar a un acuerdo. “Pero no dicen esas palabras clave: 'Nunca tendremos un arma nuclear”. Según él, su preferencia sigue siendo tratar de llegar a un acuerdo con Irán por la vía diplomática, pero “nunca permitiré que el Estado patrocinador número uno del terrorismo tenga un arma nuclear”.