La pelea entre Barack Obama y Donald Trump por una broma del demócrata en torno a los populares restaurantes Cheesecake Factory continúa. Y promete seguir, al menos, hasta el próximo martes, cuando se celebren las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Visto lo airado de la reacción del mandatario actual, su predecesor, siempre con un gran sentido del sarcasmo, ha olido sangre. “Movilizaron al Gobierno para responder a ese chiste. No para [solucionar] la inflación”, ha vuelto a burlarse el demócrata en un mitin en las afueras de Atlanta para apoyar al senador Jon Ossoff y movilizar el voto.
La polémica estalló el sábado pasado, cuando en otro mitin, en Míchigan para apoyar al candidato demócrata al Senado en ese Estado, Abdul El-Sayed, el primer presidente negro de Estados Unidos comparó la abundancia de dorados y oropeles en el Despacho Oval de Trump con un Cheesecake Factory “abierto por Sadam Husein”, el líder iraquí ejecutado, cuyos palacios revelaron una abigarrada ornamentación de gusto cuestionable cuando los soldados estadounidenses invadieron el país. Los restaurantes a los que alude el exmandatario, especializados en todo tipo de tartas de queso y conocidos por sus vastos menús con comida de todo tipo, son célebres también por su recargada decoración.
En su último mitin, el tercero de una gira para movilizar el voto demócrata, Obama ha ampliado la burla. “Trump no estaba para nada molesto con que le llamara corrupto. Tampoco sobre la comparación con Sadam Husein. Esa parte no le enfadó. Pero le molestaron mucho los comentarios sobre el Cheesecake Factory”, arrancó.
“La Casa Blanca incluso movilizó al secretario del Tesoro. La persona a cargo de la economía. La persona que se supone que tiene que resolver cómo hacer que el coste de la vida de la gente sea más bajo. El tipo que tiene que determinar cómo recortar la inflación y reducir los tipos de interés. Le dijeron que tenía que celebrar una rueda de prensa delante de uno de esos restaurantes”, se rió. “Esto ha pasado de verdad”.
Efectivamente, Scott Bessent, secretario del Tesoro, fue el lunes a comer a un local de Cheesecake Factory a apenas dos manzanas de la Casa Blanca, y le recordó a un reportero que Obama es “el hombre que construyó el museo que parece la tumba de Darth Vader”. Era una referencia a la biblioteca presidencial del demócrata, inaugurada el pasado junio en Chicago, una torre de cemento que a Trump y su equipo les gusta comparar con una gigantesca bolsa negra de basura. El actual mandatario ha colgado alguna imagen del museo mostrada de esa guisa, hecha con inteligencia artificial.
Obama continuó: “No me lo estoy inventando. El presidente de Estados Unidos pasa el tiempo pegando con pegamento medallones dorados a la chimenea del Despacho Oval. Literalmente está haciendo manualidades mientras combatimos una guerra e intentamos ver cómo salimos adelante con unos precios desbocados”. “Esta no es gente seria”, se lamentó.
El duelo de críticas y burlas entre los dos presidentes se ha convertido en uno de los temas de los últimos días de la campaña electoral, en la que los demócratas parecen favoritos para ganar el control de la Cámara de Representantes y quizá también del Senado.
La mayor parte de los Estados permite el voto por adelantado desde hace ya días o semanas, y los primeros datos apuntan a que el sufragio de grupos tradicionalmente demócratas está más motivado en estos comicios que en ocasiones previas. Según el periódico Atlanta Journal Constitution, en los primeros nueve días de votación, la participación afroamericana subió un 33% con respecto a 2022. La de los jóvenes menores de 30 años creció un 54%. Y entre los jóvenes afroamericanos, el salto es del 80%, según consigna el diario El País.
VIDEO. Obama en campaña se burla del mandatario: “Trump no se ofende si le llamas corrupto, pero sí por una broma sobre un restaurante, el Cheesecake Factory”
