Oh I'm just counting

Alcalde de Ñuñoa sale a defender a Kast cuando lo pifiaban y le lanzaban groserías en gran fonda de esa comuna. También lo pifiaron: Lo acusan de doble estandar

El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, quedó en el centro de una controversia luego de enfrentar al público de la fonda “Corazón de Chile”, realizada en el Estadio Nacional, debido a las pifias, insultos y expresiones contra el Gobierno del presidente Kast y especialmente contra el mandatario que se han hecho notorias en todos los eventos masivos que se han realizado en esta fiestas patrias y que partió en el rally de Concepción donde Kast recibió muchas pifias.

Mientras se encontraba sobre el escenario, Sichel -quien apoya a la coalición de gobierno y fue un férreo opositor a Boric- interrumpió la actividad para reprochar la conducta de algunos asistentes que gritaban muchos insultos contra Kast y pedir consideración por los menores de edad presentes.

“Hoy es 18 de septiembre, es una fecha especial. Aquí hay algunos que, por razones políticas, están gritando garabatos, están diciendo ofensas”, manifestó el jefe comunal, antes de exclamar en varias oportunidades: “¡Respeto, respeto!”.

El alcalde agregó que “no hay democracia donde se gritan garabatos a las personas” ni donde “los niños escuchan groserías de otros”. También sostuvo que quienes quisieran manifestarse podían hacerlo, pero sin ofender a otras personas.

Cuestionamientos por Melón y Melame

Las declaraciones provocaron una discusión en redes sociales. Las opiniones se dividieron entre quienes respaldaron el llamado de Sichel a mantener un ambiente familiar y quienes consideraron que el alcalde intentó censurar una manifestación política adversa al Gobierno.

Uno de los cuestionamientos fue planteado en X por Mauricio Contreras, quien acusó un “doble estándar” de la administración municipal: mientras Sichel apeló a la protección de los niños para rechazar los insultos del público, la programación de la fonda incluyó una presentación de Melón y Melame, dúo humorístico conocido por sus chistes de doble sentido y contenido para adultos.

“La misma administración que se escandaliza por los exabruptos del respetable no tuvo reparo alguno en amplificar la rutina de Melón y Melame”, escribió Contreras.

A su juicio, las expresiones vulgares serían toleradas cuando aparecen como parte de un espectáculo, pero rechazadas cuando adquieren un sentido político. El comentarista sostuvo que invocar la presencia de niños podía interpretarse como un intento de contener el descontento ciudadano contra el Ejecutivo.

“Cuando el poder local fiscaliza el lenguaje de las galerías mientras patrocina la ordinariez desde el escenario principal, el reclamo de respeto deja de ser una convicción republicana para transformarse en un burdo ejercicio de doble estándar”, afirmó.

La controversia instaló una discusión más amplia sobre los límites entre el respeto, la libertad de expresión y las responsabilidades de un municipio al organizar una celebración masiva con recursos públicos.

Sichel, por su parte, cerró su intervención insistiendo en la necesidad de una convivencia respetuosa: “En Ñuñoa vamos a cuidarnos entre todos. Respeto por estos niños que están acá. Si quieren manifestarse, no lo hagan contra otros”.