Editorial Cambio21: El boomerang de la Agenda de Seguridad de Kast y Arrau que le estalló al Gobierno
El alto a la gestión Kast en estos primeros 5 meses ha generado preocupación e inquietud en el segundo piso de la Moneda -que no esperaba tan fuerte desplome de la adhesión ciudadana, considerando la alta votación lograda en la segunda vuelta-; lo que apresuró el lanzamiento de su Agenda de Seguridad como “la bala de plata” para recuperar el apoyo ciudadano perdido; pero auqnue en el tema de seguridad la Moneda cree que está en su zona de confort el mal manejo y construcción legislativa de su reforma constitucional en seguridad lo tiene en ahora en una zona de riesgo que no esperaba hace 2 semanas.
El anuncio de la Agenda de Seguridad apenas terminada la tramitación legislativa de la denominada “Mega Reforma” tributaria anticipaba que para la gestión Kast el tema económico es un asunto complejo porque los datos reales de la actividad económica a junio mostraron un estancamiento de la economía, un desempleo altísimo, una preocupante subejecución de la inversión pública y un bencinazo que gatilló una inesperada inflación con un debilitamiento de las expectativas.
Para la mayoría de la ciudadanía la gestión económica del ministro Quiroz es mala (peor de lo esperado) y lo está viviendo día a día con el miedo a ser despedido o no encontrar trabajo después de largos meses de desempleo, con un salario que ahora no le alcanza para llegar a fin de mes y ahora se da cuenta que la gestión Kast no cambiará este estancamiento económico, como lo prometieron durante su campaña presidencial.
Por eso, decidieron lanzar su Agenda de Seguridad con un despliegue comunicacional desmesurado, inflando televisivamente el traslado de reos a la cárcel de Talca que comenzó a construirse en el período de Bachelet y la siguió Piñera y la inauguró Boric, y los copamientos policiales en algunos barrios de Santiago buscando crear la sensación de que ahora sí había un Plan de Seguridad.
Y después redoblaron su apuesta con la Reforma Constitucional en Seguridad con un diseño conceptual que partió asustando a un sector de la derecha que partió calificando el proyecto como “una locura constitucional” ya que crea un nuevo Estado de Excepción Constitucional por 8 meses donde no hay libertades, no hay autorización del Congreso y pueden interceptarse las comunicaciones privadas, lo que ha sido rechazado transversalmente, tanto por senadores oficialistas como senadores de Oposición.
Aparecieron muchas voces como Rectores de Universidades, expertos constitucionalistas, políticos de todos los sectores señalando que esta propuesta del gobierno Kast cruzaba “una linea roja” que la hacía incompatible con la democracia, que generaba un sistema autoritario, despótico como ocurrió en el pasado en la Alemania Nazi, en Venezuela de Maduro y en tantos otros países donde para defenderse -en este caso de los delincuentes- se crea un régimen dictatorial.
Hoy el mundo de las derechas está dividido en torno a esta reforma constitucional en seguridad y a la creación de estos estados de excepción, incluso se anticipan indicaciones oficialistas para rebajar los días y las limitaciones a las libertades con el afán de salvar un proyecto de reforma que pareciera el Ministro de Seguridad no consultó con sus pares, ni con los partidos oficialistas ni con sus expertos constitucionales, revelando una vez más la descoordinación y los autogoles gubernamentales.
Pero estas descoordinaciones y errores se repiten en otros ámbitos ya que Ministro de Defensa anunció que Chile debía salirse del Convenio 169 de la OIT porque significa innumerables riesgos -opinando de materias propias de la Cancillería- y después fue desautorizado por el Ministro del Interior quién señaló que no se innovará en materia del Convenio 169.
Hace ya varias semanas el gobierno presenta diversas descoordinaciones entre sus ministros que no son resueltas por el Presidente Kast y que en los pasillos del poder en la derecha ya muchos reclaman por esta falta de resolución y añoran el estilo Piñera.
La zona de confort que era desplegar su Agenda de Seguridad se ha convertido en un terreno de conflictos abiertos y públicos entre las distintas derechas que sólo dejan en evidencia la mala gestión política de la administración Kast.
