En las últimas horas se ha debatido sobre el sentido de esta tercera Cuenta Pública y un analista dominical señaló que ella apunta a “reconstruir un relato progresista extraviado”, reconociendo el alto nivel de desencanto ciudadano existente. Para ello se centró en un listado amplio de 61 anuncios -con foco en las mujeres- que mejorarían la calidad de vida de la población.
Pero lamentablemente los datos revelan que muchos de esos anuncios se repiten de años anteriores y que hasta ahora no se implementan como el sistema de cuidados, el pago de la deuda histórica a los profesores municipales; pero también se anuncia que este año entrarán en operación 7 hospitales y que al final del gobierno serán 16 hospitales nuevos, pero uno se pregunta cómo lograrán esa meta si al mes de abril la ejecución del presupuesto de inversión del Ministerio de Salud llevaba solo 13% de ejecución de los $640.000 millones destinados a inversión.
Los 11 primeros anuncios están vinculados a seguridad, prevención, apoyo operativo a las policías etc, pero no se identifican las fuentes de financiamiento ni el año en que se cumplirán esas medidas, que parecen un listado largo de compromisos sin fecha concreta de realización.
O sea se coloca foco discursivo en seguridad, pero no se establece la modalidad de cómo estos anuncios se concretan qué es lo que importan a las familias que quieren vivir tranquilas y sin la presencia invasiva del crimen organizado y probablemente serán otros anuncios muy difundidos pero que tardan en demasía en implementarse.
En materia económica no se pone foco en generar más empleos y en disminuir la informalidad laboral (que ya está en 28%). Es preocupante que de los 332.000 empleos creados en los últimos 12 meses , el 42% de ellos sean informales y no exista una política tendiente a disminuir la informalidad y precariedad laboral.
Pero se prefiere anunciar que a fin de año se presentará al Congreso un proyecto de “negociación colectiva multinivel o ramal” y no colocar como foco la lucha contra los déficits en materia de empleo.
La sensación que queda al analizar la Cuenta Pública es que se prefiere hablarle a su nicho electoral o base militante del 25% de la primera vuelta y que se mantiene aún aprabando al gobierno en las encuestas mediante los anuncios del aborto libre y legal; sumarse a la demanda contra Israel en la CIJ y la proposición de la negociación ramal buscando así reencontrarse con esa base militante decepcionada de su gestión de estos 27 meses.
Uno se imagina que predomina el cálculo electoral de cara a las elecciones de octubre buscando “sacar al pizarrón” a los candidatos derechistas Kast y Matthei tratando de mostrar que el gobierno tiene la clave para activar ese voto anti derechista decisivo para las elecciones 2024 y 2025 y encajonando a los partidos de la centroizquierda (PS,PPD,PDC) a los cuales no les cabría que respaldar esta operación política.
Pareciera no haber consciencia en La Moneda que las elecciones de octubre solo se pueden ganar si el gobierno NO es protagonista, porque si la elección se convierte en un plebiscito entre Gobierno versus los críticos, lo más probable es que esa elección se pierda. Para ganar en octubre se requiere al gobierno hacer su pega en un segundo plano, no parece sensato a cualquier candidato a Alcalde o Alcaldesa recomendarle que se saque una foto con Boric.
Uno de los cambios relevantes en la ciudadanía es que espera de las instituciones democráticas que se esmeren en mejorar la calidad de vida de las familias, muestren buena gestión y resulta decepcionante conocer que el plan de Reconstrucción para las 17.000 familias que sufrieron los incendios forestales en febrero solo lleve un 6% de ejecución, también es decepcionante que la educación pública vía SLEPs siga presentando bajos rendimientos educativos, que haya aumentado la violencia escolar en los colegios y que la cobertura en la educación inicial -clave para mejorar calidad educativa- haya bajado en los últimos años por diversos factores incluido la preocupante caída de la natalidad; que aún no tengamos mejores pensiones para las mujeres especialmente, ni tampoco se tomen medidas para mejorar la gestión y concreción de los anuncios.
Diversos sectores le sugirieron en la previa, hablarle a las mayorías, especialmente al mundo de las clases medias y sectores vulnerables, pero el mandatario prefirió hablarle a su nicho militante por ejemplo con el anuncio del aborto libre y legal. Este anuncio según encuestas post Cuenta Pública sólo es respaldado por 32% de la ciudadanía.
Las mayorías siguen esperando que la política construya seguridades y certezas democráticas y que el foco de la política democrática sea mejorar su calidad de vida pero buscando acuerdos transversales.
Las mayorías siguen esperando esa nueva política progresista.
