El Presidente Kast en Frutillar hizo una analogía a una audiencia de salmoneros demostrando con sus palabras que le gusta ser salmón:
"Se atreve a nadar contra la corriente y sabe donde quiere llegar y que desde La Moneda queremos cambiar Chile".
Fuera de los comentarios más serios, es extraño que los dos últimos Presidentes no les disgusta asociarse con peces. Boric dijo en una entrevista al final de su mandato que se reía cuando le decían "merluzo", apodo que le colocó un periodista español. Verbigracia: De un merluzo a un salmón.
Yendo a lo más serio, esta semana, tanto Kast como su ministro "estrella", el de Hacienda han tenido una semana incómoda, por decir lo menos, ya que dos organismos técnicos, uno a nivel nacional como el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) y otro internacional como el Fondo Monetario Internacional, cuestionaron el proyecto estrella del gobierno que lo han denominado “Reconstrucción”, aunque lo principal de su iniciativa legal es su contra-reforma tributaria que apunta a revertir la reforma impulsada por gobierno de Michelle Bachelet en 2014.
El Consejo Fiscal Autónomo en una sesión en el parlamento destacó “9 riesgos fiscales” que genera el proyecto del Ministro Quiroz, quién -hasta ahora- ha eludido responder a los cuestionamientos técnicos planteados por el CFA.
En la administración anterior, las derechas -hoy actual oficialismo- convirtió al CFA en “un faro técnico” cuyas observaciones no pueden ser cuestionadas, ya que en el pasado los parlamentarios de derecha exigían que “se escuchará al CFA”.
El CFA señala que el proyecto de Kast “genera déficit fiscal hasta 2031” y se han identificado diversos riesgos que podrían aumentar este déficit fiscal”; a su vez el proyecto de ley “compromete gasto fiscal con alta certeza en el corto plazo y reduce ingresos permanentes”; mientras que los ingresos futuros “son más inciertos asociados al crecimiento, lo que podría traducirse en un deterioro del balance fiscal si este no se materializa en la magnitud y velocidad estimada” o sea, la reforma Quiroz rebaja un importante monto de recursos fiscales (app 4.000 millones de dólares) y los ingresos futuros son inciertos, lo que podría generar más déficit fiscal, que es lo que ha criticado el CFA hace ya varios años.
El CFA señaló que el proyecto tributario del gobierno de Kast genera una incertidumbre “asimétrica”: los costos son más ciertos y predecibles, mientras que los beneficios son inciertos y condicionales.
Estos duros comentarios del CFA generaron un remezón del cuadro político-legislativo ya que presidente de la Comisión de Hacienda, el ultraderechista republicano Agustín Romero sigue insistiendo en su timing de votar este jueves o viernes; sin embargo, diversas voces transversales en el Congreso llaman a analizar con detención el informe del CFA y que se enfrente la crítica de “falta de compensación fiscal” buscando generar herramientas de mayor recaudación fiscal y que no se afecte el gasto social.
Este impacto en el gasto social lo gatilló el Oficio 16 de Hacienda que recomendó “descontinuar” 142 programas sociales, incluido el programa de Alimentación Escolar, otros en Salud Primaria, subsidios habitacionales etc, lo que ha generado una enorme inquietud política, tanto en la oposición como en el oficialismo que leyeron que habrían discontinuidades de diversos programas sociales en el marco del diseño presupuestario 2027-2031.
Hoy hemos visto diversas reacciones parlamentarias, donde la oposición advierte riesgos de «crisis fiscal», desfinanciamiento y un déficit fiscal persistente, que puede tener diversos impactos que afectan las posibilidades de crecimiento.
Anclados en experiencias históricas concretas como EEUU de Trump o de Thatcher en Reino Unido, el mundo democrático ha insistido de que una fuerte rebaja de impuestos no genera crecimiento económico importante -más si hay una situación de incertidumbre económica mundial- y si acentúa el deficit fiscal, lo que impacta en las prestaciones sociales a la cual accedan las mayorías, lo que -finalmente- se transforma en una fuerta desaprobación ciudadana, como está ocurriendo con Trump actualmente.
Desde la derechas y ultra derecha insisten en relevar el discurso pro crecimiento y pro empleo, pero este queda debilitado ante las críticas públicas de la ex candidata presidencial del sector Evelyn Matthei quién cuestionó el subsidio al empleo del proyecto de Kast y Quiroz como "inútil" y poco efectivo para generar empleo real, señalando que el proyecto es ineficaz.
Además, Matthei se opone a la eliminación de contribuciones para las casas de alto valor (20% más grandes) propuestas por el gobierno, calificándolo de "contrasentido absoluto".
Además, el acuerdo con PDG entra en crisis ya que esa bancada se siente “ninguneada” por el gobierno por que no se cumplirá el acuerdo de rebajar el IVA a los pañales y a los remedios.
Claramente el proyecto de Kast después del duro informe de CFA tiene un mayor cuestionamiento político y técnico, que se suma a la crítica social expresada en las encuestas de las últimas semanas -donde aumentó la desaprobación a la administración Kast- y el trámite en la Cámara de Diputados puede estar entrando a una inesperada etapa de negociación política que Gobierno no tenía considerada y sólo buscaba pasar la máquina de su mayoría con el apoyo del PDG que lo logró con rebajar el IVA a los pañales.
A dos meses de haber llegado a la Moneda el Gobierno y Kast presentan una baja en las encuestas, se revive la desconfianza ciudadana en su liderazgo y ahora, se suma la dura critica d organismos técnicos como CFA y FMI, a los cuales no puede ningunear y descalificar.
Veremos como actuará el Presidente Kast y su ministro "estrella" Jorge Quiroz ante estos nuevos cuestionamientos a su proyecto o contra reforma.
