Foto: Directiva de RN
La comisión política de Renovación Nacional sostuvo una extensa reunión en la que dirigentes y militantes expresaron su molestia por lo que consideran constantes ataques y descalificaciones provenientes del partido del presidente Kast, el republicano.
El encuentro estuvo marcado por críticas al comportamiento de sus socios de coalición y por llamados a poner freno al deterioro de las relaciones entre ambas colectividades.
El malestar se agudizó luego de que parlamentarios republicanos cuestionaran públicamente a diputados de RN que anunciaron que votarían en contra de la acusación constitucional presentada contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau. Durante la reunión, varios dirigentes señalaron que se han sentido “maltratados” y “humillados” por una colectividad que forma parte del mismo gobierno.
La colectividad condenó "el trato hostil y agresivo que parlamentarios y dirigentes del Partido Republicano" han dirigido al partido. "Abogamos que este tipo de agresiones sean cortadas de raíz y para que el Partido Republicano dé señales claras de que este tipo de matonaje político no es aceptable", conminaron.
La declaración nace de la comisión política del partido, donde se abordó la serie de ofensivas que personeros de republicanos han dirigido a RN. De ahí se recogió el calificativo de "derechita cobarde" que han acuñado rostros del partido aliado para criticar, recientemente, la negativa a respaldar la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau.
El origen de la “derecha merluciana”
Uno de los conceptos que más llamó la atención en la discusión interna fue el de “derecha merluciana”, expresión utilizada para describir lo que algunos dirigentes de RN consideran una conducta marcada por el amateurismo y la impulsividad dentro del Partido Republicano. El término fue planteado en medio de comparaciones con prácticas políticas que, a juicio de los presentes, recuerdan al estilo que caracterizó al Frente Amplio en años anteriores.
También recordaron que al expresidente Boric le decían "el merluzo", calificativo que le puso un periodista español.
La tensión llegó a tal nivel que algunos participantes plantearon la necesidad de que Kast intervenga directamente para ordenar las relaciones entre los partidos que respaldan a su administración. También surgieron cuestionamientos a la forma en que el Ejecutivo se relaciona con liderazgos regionales y municipales, en medio de un ambiente descrito por varios asistentes como uno de los más complejos que ha enfrentado RN desde el inicio del gobierno.
El descontento quedó plasmado en una declaración pública difundida por Renovación Nacional, donde la colectividad condenó el “trato hostil y agresivo” recibido por parte de dirigentes y parlamentarios republicanos. Aunque durante las conversaciones se evaluó emplazar directamente al Presidente Kast, finalmente esa opción fue descartada, dejando abierta la posibilidad de endurecer el tono si las diferencias continúan profundizándose.
