Por Oscar Reyes P.
Hablar de Nelson Caucoto es hablar del abogado más destacado en la defensa de los derechos humanos luego de golpe del 11 de septiembre de 1973. Es reconocido por su extensa trayectoria representando a víctimas de violaciones de lesa humanidad y familiares de detenidos desaparecidos durante la dictadura.
Trabajó en las dos entidades creadas por el Cardenal Raúl Silva Henríquez para apoyar a los perseguidos por los militares y civiles de la dictadura, el Comité Pro Paz y la Vicaría de la Solidaridad.
Este iquiqueño ha liderado más de 300 causas judiciales, entre las que destacan, el asesinato de Víctor Jara, el Caso Degollados, la Operación Colombo, clave para procesar a miembros de la cúpula de la DINA, que están presos, las investigaciones sobre el crimen de Eduardo Frei Montalva entre otras.
Recientemente recibió la Medalla Derechos Humanos y Democracia otorgada por la Universidad de Chile en reconocimiento a su compromiso ininterrumpido con la justicia y la memoria histórica del país.
Conversamos con Nelson Caucoto, sobre su trayectoria y además que ahora, el Presidente Kast ha señalado que analizará indultar a varios de los militares que este destacado abogado envió a la cárcel por los gravisímos delitos que cometieron, habitualmente contra personas indefensas.
Recibió la Medalla Derechos Humanos y Democracia de la U. De Chile por más de 50 años de defensa de los perseguidos y defender a las familias que todavía buscan a sus seres queridos. ¿Qué significó para usted este premio?
La distinción es por haber cumplido 50 años de ejercicio profesional como abogado, y siempre vinculado a la temática de los derechos humanos, período que comprende significativamente toda la época de la dictadura. Además este reconocimiento "Derechos Humanos y Democracia" se da, coincidentemente con la conmemoración de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, mi alma mater.
Lo recibí con gran alegría porque junto con reconocerme, se estaba haciendo lo mismo con la Vicaría. Por ello mi primera reacción es compartir esta distinción con todos los extrabajadores de esta maravillosa institución, que tanto bien le hizo a Chile.
53 años defendiendo a personas indefensas, sobre todo en los 17 años de dictadura. ¿Sufrió muchas amenazas de muerte y de las otras?
Sin desconocer que no fue pacífica nuestra labor en la Vicaría, que implicó riesgos previsibles, y otros muy trágicos como el asesinato de nuestro compañero José Manuel Parada, y otros dolorosos como la detención de Ramiro Olivares y Gustavo Villalobos, médico y abogado respectivamente, la verdad es que nunca tuve una amenaza explícita contra mi persona. Todo ello sin olvidar que durante el Comité por la Paz habían sido detenidos dos distinguidos abogados: Pepe Zalaquett y Hernán Montealegre.
Cúal ha sido el caso que le ha dejado más huellas en lo personal y profesional....
Que pregunta más difícil de responder, puesto que tuve casos que fueron muy mediáticos y otros que no lo fueron. Todos ellos, me provocaron un impacto interior, puesto que los niveles de crueldad, brutalidad , indolencia y abuso de los agentes estatales superó todo lo imaginable. Se trataba de chilenos martirizando a otros chilenos de un modo inconcebible y desconocido en nuestro país. La práctica de la desaparición forzada es inédita en la historia patria. Por la cercanía personal, diaria, y lo exorbitante del método criminal, debiera ser el degollamiento de José Manuel, Guerrero y Nattino el más impactante. Sin embargo se asoman los prisioneros de La Moneda, la Operación Cóndor, Colombo, Lonquén, Paine, el menor Fariña, Conferencia 2, la Dirección clandestina del PS, Bautista Van Schowen, Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, Liquiñe, Chihuio, Freddy Taberna en Pisagua, los 5 desaparecidos de 1987, Hugo Riveros Gómez, Jécar Neghme, el profesor Alvarez Santibañez, Caso Chanfreau, don José Tohá, las víctimas del Comando Conjunto, Víctor Jara y Litré Quiroga, y así sucesivamente se van asomando muchos casos, que contienen tanto drama y dolor esparcido a lo largo y ancho de Chile, que resulta imposible hacer un ranking de los casos más espantosos, o que más influyeron en mi persona. La respuesta correcta es que todos, una verdadera constelación de procesos criminales han influído en mi carácter, y me han exigido seriedad y rigurosidad en mi trabajo profesional. En lo personal, esas víctimas me han permitido entrar a sus casas, conocer sus familiares y me han privilegiado con su lealtad y perseverancia. Siento que he conocido a las víctimas , sin haber visto en vida a muchos de ellos.
Usted defendió a la familia Frei por la muerte del Presidente Eduardo Frei Montalva.
Usted, según ha dicho, está convencido que lo que ocurrió con Frei fue un asesinato.
¿Por qué la justicia no ratificó lo que usted ha defendido con tanto ahinco?
Efectivamente me correspondió asumir en su momento, por insinuación del abogado anterior, mi amigo Alvaro Varela Walker, asumir esta inmensa responsabilidad que significa el Caso Frei. Un dato, el año 2023, la Segunda Sala de la Corte Suprema, dictó cerca de 100 fallos, todo un récord judicial. Muchos de esos fallos fueron en causas mías, y nos fue extremadamente bien.
Sin embargo recuerdo específicamente que sólo en dos de esos procesos , nos fue mal y se constituyen en verdaderos desafíos profesionales y personales. El caso Moneda-Intendencia, que trata de los miembros del Gap que llegaban a reforzar la seguridad del Presidente Allende y fueron interceptados fuera de la Intendencia de Santiago, detenidos y asesinados posteriormente, por el sólo hecho de ser GAP. Entre ellos es ultimado Enrique Ropert Contreras, hijo de la "Payita", Miria Contreras, histórica secretaria privada de Salvador Allende, quien nunca fue parte o miembro del GAP.
El segundo caso es el de Eduardo Frei Montalva. Efectivamente, luego de leer, releer y volver a estudiar el contenido del expediente que contiene la investigación del Ministro Alejandro Madrid, mi convicción más profunda y radical es que el ex Presidente Frei fue asesinado por agentes de la Dictadura. Fue una exitosa y mega operación de inteligencia, que transformó lo que desde nuestro punto de vista era un homicidio, en una muerte natural, producto de un proceso infeccioso generalizado. Esa conclusión final no se corresponde con el contenido de la investigación. La Sala Penal de la Corte Suprema no coincidió con nosotros y desechó nuestros recursos, declarando la absolución de todos los imputados.
¿Fue muy dura esa decisión para usted?. Se trata de un Presidente de la República que habría sido asesinado por la dictadura...
Efectivamente fue un duro golpe para nosotros, y respetamos la decisión del máximo tribunal. Sin embargo, ello no implica que hemos cesado de creer en nuestra convicción y abrigamos la esperanza de que aparezcan nuevos antecedentes que nos conduzcan a volver a insistir en justicia para Frei. En nuestro país, existe una verdad oculta, diseminada a lo largo y ancho de nuestro territorio, que tarde o temprano brotará para ayudar a esclarecer este crimen, que es un magnicidio, y en cuanto tal, no debieran existir obstáculos que impidan llegar a una verdad judicial en correspondencia con la verdad histórica.
Por primera vez desde la vuelta a la democracia, tenemos un Presidente de la República que apoyó al dictador Pinochet. Es más, trabajó para que Pinochet se quedara 8 años más con el poder. Incluso ha visitado en la cárcel a los más feroces violadores de derechos humanos ¿Qué le produce este tema?
La presencia de José Antonio Kast en la Presidencia de la República, es un hecho de la causa que nos remite obligatoriamente a revisar su rol político y parlamentario en el pasado reciente. Sabemos de su adhesión a Pinochet y a la dictadura, de modo que para examinar el curso de su gobierno es ineludible tener en cuenta su adscripción a una derecha dura y radical. Ese contenido ideológico marcará el rumbo de sus políticas públicas , y ello traerá aparejada la incertidumbre y la falta de certeza para amplios sectores nacionales. Que nos gobierne una autoridad que simpatiza con Pinochet y la dictadura, genera fundados temores para la democracia.
Partidos y dirigentes que apoyan al actual gobernante, están exigiendo indultos para violadores de lesa humanidad. Y Kast, ha señalado que analizará caso a caso.
¿Qué le provoca?
Era absolutamente previsible que los sectores de la derecha, y más propiamente de la ultraderecha,
exijan la concesión de indultos para los criminales de lesa humanidad. Efectivamente el Presidente Kast ha señalado que de ocurrir esos indultos serían "caso a caso", justificando ese proceder en razones "humanitarias", que permita que presos en estados terminales de salud o con una deteriorada condición mental o neurológica, como Alzheimer o demencia senil, puedan ir a sus casas a morir, sustituyendo la pena de cárcel por una domiciliaria. Nosotros no tenemos problemas frente a un planteamiento de esa naturaleza, siempre y cuando el diagnóstico de esas patologías , sea el resultado de un consenso de diversas especialidades médicas , tales como psiquiatras, psicólogos, neurólogos, geriatras, neuropsicólogos, más un conjunto de exámenes de laboratorio e imágenes cerebrales. Con ese conjunto de antecedentes médicos se podrá diagnosticar con certeza científica la existencia de esas enfermedades. En consecuencia, no basta con el informe de uno de los profesionales ya aludidos. No existiendo para el derecho internacional la posibilidad de indultar de modo genérico a criminales de lesa humanidad, se debe ser muy restrictivo cuando se trata de un tema de salud.
El Cardenal Chomalí ha cambiado el indulto por la clemencia y que los violadores de DDHH pidan perdón. ¿Qué le parece esta fórmula?
Por lo que he leído en la prensa, el Cardenal Chomalí, ha manifestado que para acceder al indulto presidencial de estas personas, se requiere que el condenado manifieste arrepentimiento por los crímenes cometidos y solicite perdón a los familiares de las víctimas.
Hay que partir señalando que para los crímenes de lesa humanidad, no existen amnistías ni indultos y en ese tópico se es estrictamente riguroso. Excepcionalmente, también de forma muy estricta podría indultarse casos muy particulares, en que la enfermedad del condenado sea terminal determinadamente o caiga en Alzheimer o demencia senil diagnosticada en la forma ya referida. No existe en consecuencia, el indulto por arrepentimiento o por la solicitud de perdón como lo manifiesta el señor Cardenal.
