Oh I'm just counting

Exministro Sergio Bitar habla de todo en Cambio21: De sus 60 años en política, su detención luego del Golpe donde creyó que lo mataban, el recuerdo de Escalona, los bots en política y cómo "reconstruir a la centro izquierda"

Por Oscar Reyes P.

Sergio Bitar está feliz. Su último libro "Ocho presidentes y un dictador", que es un testimonio y lecciones de una época decisiva de Chile durante las últimas seis decádas, ha tenido gran recepción en las librerías y mucha discusión en los medios.

Y también está triste por la muerte de su amigo Camilo Escalona:"El siempre fue un factor de unidad, pero también de una unidad en la diversidad". "Es de esas figuras políticas que uno echa de menos por su coherencia", nos señala.

El libro que va desde la Revolución en Libertad de Eduardo Frei Montalva hasta el gobierno de Gabriel Boric, pasando por Salvador Allende, el golpe de Estado, Isla Dawson, el exilio, la lucha contra la dictadura y la reconstrucción democrática durante los gobiernos de la Concertación, donde Sergio Bitar, tuvo activa y decisiva participación.

Bitar fue ministro de los presidentes Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, además de senador por Tarapacá por un periodo de ocho años y también presidente del PPD. 

Con 85 años y "con cuerda para rato", este ingeniero e hijo de inmigrante sirio conversó con Cambio21 sobre la política en estos años, su detención luego del Golpe y sus expectativas sobre el futuro de una coalición progresista.

¿Qué sensación le queda del éxito en ventas y la repercusión en los medios de comunicación sobre su libro?

 Estoy muy sorprendido.  Puedo entender que me invite la prensa por el largo tiempo que estoy en la vida pública, y hablar de un libro que cubre un periodo tan largo. Pero no me había hecho ninguna ilusión de que fuera un libro que interesara a muchas personas. Ya el ánimo estaba abajo, sin mucha pretensiones, porque el manuscrito original había sido desechado por tres importantes editoriales. Me imaginé que a pocos les interesaría la historia.
Me alegro más que nada si puede servir a los jóvenes y a las personas que vivieron ese período. Recordarles las hazañas del pueblo chileno, lo que conseguimos para recuperar la democracia, la Concertación, instituciones democráticas, organizaciones sociales y de la cultura y otras.

¿Qué ocurrió en el momento en que fue detenido para el golpe y llevado a Punta Arenas y luego a la inhóspita Isla Dawson?

Yo no fuí detenido. Me presenté voluntariamente ante los militares, como varios otros que consideramos que era nuestra responsabilidad enfrentar a los golpistas. Puede aparecer hoy como un acto de máxima ingenuidad, arriesgando la vida.

A partir de entonces ocurrió un momento crucial que cambió todo. El 15 de septiembre de 1973 un grupo de ministros, parlamentarios y otros dirigentes del gobierno de Salvador Allende, nos encontrabámos reunidos y detenidos en la Escuela Militar y ahí fuimos golpeados y brutamente metidos en un bus a empujones y  llevados al entonces aeropuerto de Cerrillos y embarcados en un avión con vigilancia militar armada en la misma cabina y nos llevaron donde nadie sabía. En la noche nos percatamos que el aterrizaje ocurrió en Punta Arenas. Ahí fuimos encapuchados, metidos en tanquetas y trasladados al puerto de esa ciudad austral. De allí, a una barcaza de la Armada que de noche se mecía mucho hasta llegar en la madrugada a una isla nevada, donde nos esperaba un grupo de soldados con armas, apuntándonos con luces sobre nuestros ojos. Esa era la Isla Dawson.

...Ha relatado que ahí creyó que moriría...

En breves minutos pensé que nos mataban. Se le disparó un tiro a un militar en la tanqueta e hirió a uno de los nuestros. En las reflexiones que siguieron, en la isla, tomé la decisión de dedicar mi vida a conseguir la libertad y construir una democracia y enfrentar a la dictadura. Contarlo es largo y está relatado en mi libro Dawson isla 10, con 14 ediciones, una película dirigida por Miguel Littin y una versión digital del libro que se encuentra en la biblioteca nacional digital.

La política en 2026

¿Qué debe hacer la oposición para enfrentar al primer gobierno desde la vuelta a la democracia cuyo Presidente es pinochetista e incluso votó e hizo campaña para que la dictadura continuara y es más, ha avalado a esa dictadura yendo a visitar a los más crueles e inhumanos violadores de derechos humanos a la cárcel?

El primer presidente de derecha luego de la vuelta a la democracia, Sebastian Piñera, era un hombre que votó por el NO a Pinochet. Tenía una raigambre demócrata cristiana y se comportó democráticamente siempre. Y su adversario político en la derecha fue el actual presidente.
Hay diversas señales que se originan en un sector que empuja a formas no democráticas y que aspiran a lo que denominan una batalla cultural. Ese sector se agita, pero no domina. Debemos estar atentos para prevenir y enfrentar todo intento de debilitamiento de la democracia. El ejemplo más reciente, preocupante, ha sido el proyecto de reforma constitucional para crear un estado excepción que concentra un poder inaceptable en el presidente. Hay muchas otras señales que preocupan, en particular la situación internacional, manejada con una inclinación a colocarse del lado de una de las dos grandes potencias hegemónicas cuando nuestra política siempre ha sido de no alineamiento, para mantener espacio a la actividad comercial de Chile, preferente con China. Todavía hay señales ambiguas y creo que debemos asegurar una gran coalición que defienda la institucionalidad democrática y enfrente el tema de la seguridad, que es un gran adversario de nuestra sociedad.
Además de estas prioridades, la preocupación principal es el empleo. La magnitud de la informalidad sumada a los efectos de la inteligencia artificial representan un riesgo para el bienestar de una gran parte de la familias. Por ello, en ningún caso podemos retroceder en los derechos sociales para los trabajadores.

 ¿A juicio suyo, la oposición debe ir unida, desde el PC a la DC en las próximas elecciones?

Para el bien de los chilenos hay que mirar más lejos. Esto significa superar la lógica de la emergencia y entrar en una lógica de una estrategia dialogada. La oposición debe resguardar las instituciones y el bienestar social y colaborar en la seguridad y el crecimiento. Pero a su vez debe tener su propia gran propuesta. Todos esperamos que crezca la economía pero tenemos un desacuerdo firme respecto del camino que se siguió de rebajar los impuestos y exponerse a un déficit fiscal mayor.
Todo esto no basta para enfrentar los desafíos enormes que se ciernen sobre Chile y la humanidad. Para eso la oposición progresista necesita  un gran programa con mirada al 2050 y con apoyo mayoritario. En torno a esos grandes valores debemos actuar unidos.

Uso de bots y noticias falsas

¿Qué le parece que en las campañas de la ultra derecha se estén utilizando "granjas" de bots, trolls y cuentas falsas como lo ha denunciado incluso la propia Evelyn Matthei?

La clave para el futuro está en dar prioridad uno a la educación. El avance de las tecnologías de comunicación permiten el mal uso de ellas en favor de causas que pueden ser de fragmentación, de odio, de manipulación, como lo estamos viendo crecientemente, y en especial con la aparición de los nuevos modelos derivados de la inteligencia artificial. Usados con un criterio puramente comercial generan adicción, conflictos, polarización que dañan a la democracia. El progresismo debe dominar y conocer a fondo las tecnologías y regularlas. El Papa ha hablado en la encíclica magnífica humanidad de desarmar la inteligencia artificial, es decir, usarla para el bien común y cuidarse de que sea empleada para manejar los cerebros. Los bots, trolls, fakes, son repudiables y son recién el comienzo

Usted fue ministro de tres Presidentes, senador, preso en dictadura, presidente de partido, exiliado e involucrado en la política desde muy joven. ¿Qué le queda por hacer?

Dios dirá hasta donde llegamos. Pero si tengo la oportunidad de vivir unos años más y puedo dedicarlo en condiciones mentales y físicas, quisiera contribuir  a reflexionar y estudiar los enormes cambios globales que viviremos y la forma de enfrentarlos pensando en la convivencia democrática y el bien común. Y transmitir lo que tengamos de sabiduría a las nuevas generaciones,  en un diálogo intergeneracional ojalá cada vez más intenso, presencial, mirándose los ojos y no a las pantallas. Pensando en que los futuros humanos tengan la capacidad de dominar sus creaciones, combatiendo la concentración del poder económico y tecnológico. Y que consigamos una convivencia decente y pacífica.