El Presidente electo, José Antonio Kast, se reunió este martes con la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC).
En la cita que duró cerca de dos horas, los empresarios le plantearon al Republicano los temas económicos que a nivel general, creen urgente abordar en los primeros meses de Gobierno.
Por su parte, Kast expuso las prioridades en materia económica y además, les habría adelantado a los presentes que Jorge Quiroz será su próximo ministro de Hacienda.
Cabe señalar que Quiroz es ingeniero comercial de la Universidad de Chile y ha sido consultor por casi 30 años.
El profesional le ganaría la pulseada al viceministro de Economía de Argentina, José Luis Daza, quien también era una de las cartas fuertes para encabezar el ministerio en la nueva administración.
Sus polémicas asesorías: las colusiones
Quiroz ha estado involucrado directamente en dos de los casos de colusión más escandalosos del país: la colusión de los pollos y la colusión de los medicamentos.
En el primer caso, elaboró el modelo económico que permitió a las principales empresas avícolas repartirse el mercado mediante cuotas de producción, una práctica abiertamente anticompetitiva. En el segundo caso, emitió un informe técnico en defensa de Salcobrand, una de las farmacias involucradas en la colusión, minimizando el daño causado y llegando a afirmar que “lo que la Fiscalía identificó como mayores ingresos por venta no constituye ni un incremento anormal ni un perjuicio para el mercado o para nadie”.
Estamos hablando de un economista que, lejos de condenar estas prácticas, las racionaliza como parte del funcionamiento “normal” del mercado. Que haya defendido técnicamente estas conductas implica no solo una indiferencia ante el abuso hacia los consumidores —especialmente los más vulnerables, como adultos mayores y enfermos crónicos—, sino también una concepción de la economía en la que la ética y el bien común no tienen cabida.
Por tanto, el contenido real de la “desregulación sin complejos” de Kast es dejar vía libre a los grandes grupos económicos para que actúen sin controles, incluso si eso implica colusión, concentración del mercado y abuso de posición dominante. Es, en los hechos, un programa económico para liberar a los poderosos de cualquier fiscalización o límite.
