Más Mujeres en Política. Una oportunidad de transformación cultural. Por Cecilia González Hansen

En todos los ámbitos de la actividad humana está presente la política, y en este contexto existen liderazgos que buscan conseguir y aumentar cada día seguidores/as, y otros que en cambio buscan construir y potenciar nuevos y nuevas líderes.

Estos/as últimos/as son los que cambian el mundo, no le importan demasiado los vanidosos números de las redes sociales ni de las encuestas, sino el resultado que tiene en las personas sus acciones y propuestas, su consecuencia, su empatía con las situaciones de vulneración a los derechos más fundamentales como son la educación, la salud, la vivienda, y también el derecho a vivir en nuestros barrios seguros y sin miedo a la delincuencia, situación que evidentemente está cruzada por la desigualdad social.
 
Hoy más mujeres tienen la posibilidad de participar como candidatas en las próximas elecciones parlamentarias, no porque no pudiéramos ser candidatas antes, sino porque siempre, muchas de nosotras, fuimos relegadas a la segunda, tercera o cuarta línea, disponibles siempre para apoyar pero no para ser apoyadas, aplastadas en general por liderazgos masculinos poco inclusivos, y porque no decirlo también, relegadas por liderazgos de mujeres sin consciencia de género que pueden desde defender y justificar a un agresor, hasta privilegiar liderazgos de varones por sobre el de mujeres con igual o más talento y proyección.
 
La competencia (y la sobrevivencia en algunos casos) hacen que olviden el sentido estratégico de la acción política con enfoque de género, aquella acción política que potencia la participación de otras mujeres, capaces y competentes, que probablemente no han tenido todas las oportunidades para desarrollar su liderazgo y desplegar sus talentos.
 
A pesar de los esfuerzos aún la presencia de las mujeres en los espacios de toma de decisión, tanto en el Poder Ejecutivo como Legislativo no sobrepasa el 30% en América Latina (Fuente: Cepal, Observatorio de Igualdad de Género en América Latina y el Caribe). Cómo podemos entonces avanzar en las autonomías de las mujeres, de manera progresiva y sin retroceder, sino es través de activas/os agentes de cambio frente a las problemáticas emergentes en el mundo como son las modificaciones en la estructura productiva, los conflictos medioambientales, el acceso y uso a las nuevas tecnologías, las transformaciones demográficas, los nuevos ciclos de vida de las personas, entre otros.
 
Hoy somos muchas más las mujeres candidatas a diputadas, en medio de una ley de cuotas que afortunadamente es parte de la Reforma Electoral que terminó con el sistema binominal, pero la ley se queda corta y estará en estado de deuda hasta que no logre permear la cultura machista que impera tanto en los círculos del poder como en el electorado. No obstante esta distancia entre la norma y la cultura, la ley de cuotas es el motor que obligó a los partidos políticos a incorporarnos como candidatas en las próximas elecciones de noviembre en Chile, la mera voluntad habría sido algo así como esperar el próximo siglo para ser “nominadas” como candidatas y otro siglo más para ser electas.
 
¡¡Faltan mujeres !! - exclamaban eufóricos algunos encargados electorales en la trastienda política días antes del cierre de la inscripción. El mismo eufórico pragmatismo que nos dejaba siempre afuera, ahora se enfrentaba consigo mismo para incluirnos, sin analizar ni por un segundo que no es que falten mujeres para asumir un desafío político, lo que falta es comprender, a todo nivel y de manera integral, las inmensas brechas de género que inciden en la participación de las mujeres en política y en muchos ámbitos de la vida.
 
Con la ley de cuotas no nos hacen un favor a las mujeres, le hacemos todos y todas un enorme bien a la sociedad en su conjunto al potenciar la transformaciónde las relaciones de poder y contrarrestará, esperemos que con gran con fuerza, cualquier tipo de discriminación, en especial a la discriminación de género.
 
Es tiempo de pasar de la teoría a la acción, aceptar los desafíos, ser consecuente con la interpelación a la sociedad para que más mujeres participen en política. Lograremos la igualdad de género, procurando los justos equilibrios y transformando nuestras relaciones competitivas en relaciones de colaboración, articulación y sinergia para provocar los cambios culturales que permitan un desarrollo y crecimiento constante e inclusivo, integral y democrático, siempre por Chile y su gente, por todos y todas los ciudadanos que en distintos territorios necesitan volver a confiar en la política de calidad, aquella que persuade y convence a través de las ideas y no de la creación de conflictos superficiales y redundantes, circunstanciales y , a veces hasta incluso pequeños, llenos de ego y narcisismo.
 
Te invito a ser participe activo/a en el apoyo a las mujeres al Parlamento, vota por mujeres no  sólopor ser mujeres, sino por ser mujeres consecuentes con la demanda de derechos de una parte importante de la población que muchas veces se ve excluida de las prioridades e invisibilizadas sus distintas necesidades en la diversidad de nuestra realidad económica, social y cultural. Hoy el pragmatismo político puede ser una real oportunidad para derribar la desigualdad y discriminación de género, hoy el pragmatismo político es una ventana de oportunidad que proyecta cambios históricos en las relaciones.