Oh I'm just counting

Editorial Cambio21: Kast y su ideología antes de que lo que piensan la mayoría de los chilenos

Los distintos estudios, encuestas y sondeos sobre el impacto de la gestión gobierno Kast en la opinión pública revelan un cambio en el clima social-político post bencinazo del 26 de marzo, que marca “un antes y un después” del sentimiento ciudadano con respecto a la gestión de Kast.

La decisión de no usar el MEPCO o sea suavizar las alzas externas y tomar la opción de traspasar a los consumidores todo el alza de $370 por litro de $500 el diésel generó no solo una corriente inflacionaria en los alimentos, en la UF, sino también una molestia ciudadana importante.

Esto se acrecentó con la decisión de disfrazar un paquete de beneficios tributarios para el 5% más rico del país como “ayuda a los damnificados”, pero que además, contempla medidas regresivas como eliminar la franquicia a la capacitación laboral, debilitar la recaudación del Fondo Común Municipal; que en sus diversas medidas significa una pérdida de recaudación fiscal de alrededor US$ 4.400 millones que impactará negativamente en el financiamiento del gasto social en vivienda, educación, salud, seguridad por nombrar los más relevante, sectores sociales que además, están sintiendo el recorte del 3% del presupuesto 2026 -con la excepción de Seguridad- y que está afectando los programas en beneficio de la comunidad.

La ciudadanía percibe que la rebaja de impuestos no genera crecimiento inmediato -ya 2026 se tendrá un crecimiento mediocre producto del bencinazo, menor al 2%-, ni tampoco al mediano plazo como lo prueba la experiencia comparada cuando se rebajan impuestos, en una economía mundial que está cerca de una recesión.

La ciudadanía percibe que rebajar impuestos sólo beneficia a los grandes empresarios que a través de las organizaciones empresariales y que son los únicos que aplauden esta iniciativa de la administración Kast.

Los diversos gremios PYMES han sido críticos al plan tributario, unos lo calificaron de “un baldazo de agua fría”, otros lo califican como una medida "regresiva", argumentando que beneficia principalmente a las grandes corporaciones y súper ricos en lugar de las pequeñas empresas.

La opinión pública mayoritariamente (53%) ha señalado estar en desacuerdo con el proyecto que rebaja impuestos a las grandes empresas, rebajas que sólo respaldan el 27% de la ciudadanía en la encuestadora Criteria y al contrario, la mayoría de la población (73%) postula incrementar la carga impositiva a las grandes empresas.

Este segundo error político-económico explica que la reprobación a la gestión Kast post cadena nacional anunciando su plan tributario haya escalado al 53,3% de la población y que en 25 días el rechazo a su gestión haya subido de 26,2% a 53,3%.

A contrario sensu, la aprobación del gobierno cayó del 47% en sus inicios a un 33,3%, donde se ve el profundo efecto que ha tenido en la población las medidas implementadas por esta administración.

La volatilidad del electorado es una cuestión que parece haberse instalado en la sociedad chilena en la última década y no parece haber sido aprendida por las élites políticas que siguen cayendo en el error fatal de creer que la votación en segunda vuelta “es propia”, que -en este caso- comparten su propuesta de orden conservador y el presidente Kast con 60 años está cometiendo el mismo error de adolescente del gobierno anterior, de creer que la votación en segunda vuelta era apoyo a una agenda ideologizada y se olvidó que el relato que triunfó en la ciudadanía fue la lucha contra el crimen organizado y la delincuencia y donde su Ministra de Seguridad ha mostrado en estas 5 semanas carecer de una agenda potente contra la delincuencia.  

Igual que en la Segunda Convención Constitucional del 2022, digitada por el entonces candidato Kast y su partido Republicano, el actual mandatario se equivocó al no ser capaz de leer las reales demandas del electorado.

Eso explica que la ciudadanía -una mayoría del 51%- ya no confía en él y sólo para un 24% su liderazgo le genera confianza; porque no es capaz de percibir que sus medidas para enfrentar el alza externa de los combustibles significó agudizar la situación de empobrecimiento para un 39% de la población “que no alcanza a llegar a fin de mes” y que para un 47% alcanza a “llegar justo a fin de mes”.

Otra vez estamos frente a una élite ultraderechista extremadamente ideologizada que impone su agenda pro empresarial y que no es capaz de percibir que la sociedad chilena busca seguridades y certezas que la élite económica endogámica no es capaz de brindarle.

Chile quiere una política que promueva la dignidad de las clases medias y familias vulnerables, lo está buscando hace ya más de una década y ojalá que este nuevo fracaso genere las oportunidades que permita renovar los liderazgos democráticos que permitan avanzar -en un ambiente de consensos transversales- a esa sociedad democrática que reconozca la dignidad de las mayorías.