El mercado mundial del litio inició el año con una fuerte recuperación, alcanzando los US$20.000 por tonelada, aproximadamente el doble del valor observado el año anterior. Este repunte refleja una estabilización en los escenarios mundiales junto con los incentivos estructurales asociados a la electromovilidad, almacenamiento energético y transición hacia energías limpias.
Para Chile, este escenario representa una oportunidad estratégica para capturar mayor valor en la cadena de los minerales críticos.
Sin embargo, mientras el precio está al alza, las señales internas no parecen alinearse con la urgencia del contexto internacional. En la última semana fueron rechazados dos CEOL, generando incertidumbre para las empresas involucradas y para aquellas que tienen CEOL en tramitación. En una industria globalizada, donde el capital es altamente móvil, las señales regulatorias inciden directamente en la asignación de inversiones. Cave destacar que este rechazo de la Contraloría se dio por fallas en el procedimiento administrativo y no por temas ambientales u problemas en los proyectos lo que evidencia la extrema politización que tiene la permisología del litio que traba la inversión.
El contraste con Argentina es evidente. Según estimaciones sectoriales, el país vecino mantiene una cartera de proyectos de litio que supera los US$14.847 millones en inversiones comprometidas, consolidando su posicionamiento dentro del llamado “triángulo del litio”. Esta magnitud de capital en ejecución no solo incrementa su capacidad productiva, sino que también envía una señal clara de estabilidad y apertura a la inversión extranjera.
A ello se suma el reciente anuncio de Rio Tinto, que confirmó una inversión de US$2.500 millones para expandir su proyecto de litio Rincón en Argentina, con el objetivo de alcanzar una capacidad de producción de 60.000 toneladas anuales. Este tipo de decisiones estratégicas por parte de compañías globales no responde únicamente al ciclo de precios, sino a condiciones estructurales de certeza jurídica, tiempos de aprobación y competitividad regulatoria.
En paralelo, decisiones geopolíticas como la suspensión de exportaciones de litio sin procesar por parte de Zimbabue han generado presiones adicionales sobre el mercado, con alzas recientes cercanas al 6% y contratos futuros en torno a los US$26.000 por tonelada, anticipando tensiones en la oferta global.
En un contexto donde la competencia por minerales críticos es cada vez más estratégica, la velocidad de respuesta institucional será determinante.
Con el déficit fiscal que tenemos es clave materializar las condiciones de mercado favorables con proyectos que hagan crecer la economía nacional. Es momento de tomar las oportunidades
