La noticia acerca del juicio contra los directivos de Conaf - Valparaíso, en el fondo significa la sepultación del Programa de Incendios Forestales. Es muy delicado lo que está pasando. Antes en las jornadas de evaluación técnica se analizaban las emergencias, entre todos los especialista de Conaf y Empresas, con la finalidad de mejorar y optimizar procesos, metodologías y recursos.
Hoy, en cambio, se somete a los especialistas al escarmio público y a la Justicia. Quién "asume su defensa" el Estado por ser funcionarios del Estado o lo tendrán que hacer ellos con sus propios medios - lo que está pasando en realidad, quedaron solos.
Bajo estas circunstancias, ¿alguien querrá asumir esta responsabilidad de luchar contra fenómenos naturales, tan inmanejables como los incendios forestales, huracanes, terremotos, tsunamis, lluvias torrenciales, enfermedades contagiosas y sobre todo luchar contra la ignorancia?.
Ignorancia....también inconciencia, irresponsabilidad, falta de civilidad, nula conciencia urbanística y lesefer. ¿Contra qué luchaban estos expertos?...no contra el fuego, sino contra la acumulación de basura en las quebradas; contra construcciones y asentamientos poblacionales anárquicos sin las más mínimas y básicas medidas de protección ni movilidad vial; casas y construcciones con materiales altamente inflamables y de una continuidad estructural explosiva; contra asentamientos y "tomas" que paulatinamente se van acercando como una marea invasora hacia los bosques y terrenos rurales; contra una población solamente demandante y no partícipe en la construcción de asentamientos humanos que aporten seguridad a sus habitantes.
Al final ¿que ha demostrado todo esto?... un aspecto básico y estructuralmente complejo. Un combatiente de incendios forestales no cuenta con las herramientas para apagar el fuego de una casa, solo usa palas y hachas. Un avión cisterna o helicóptero no puede volar por falta de visibilidad, humo, cenizas y calor extremo. Un bombero no se puede meter con sus carros cisterna en callejones sin salida.
La continuidad de las casas va desde el borde rural hasta la misma punta de los cerros. Entonces es responsabilidad del "apagador de incendios". Estamos llenos de Valparaisos en nuestro país, lo vivimos también en Penco y alrededores. Ahora también será responsabilidad de los "apagadores de incendios" el cambio climático que hará que, producto de periodos estacionales más secos y calurosos, los Valparaisos hasta el momento "seguros" empiecen a ser presa del fuego, muchas veces generado por irresponsables y anarquistas que no ven más allá de sus obtusos intereses demagógicos.
Al final, estos profesionales serán parte de un escarmio público y legal y lo verán desde la tribuna inquisidora, ajenos a su propia responsabilidad: el Municipio y sus planes reguladores de urbanismo; el Ministerio de Obras Públicas y quienes han incentivado y operado las (tomas) invasión poblacional en áreas de altísimo riesgo. En una de las tantas emergencias ya pasadas, una señora habitante de Valparaíso comentaba con mucho pesar, dolor y resignación.... "esta es la segunda vez que pierdo mi casa ....y los organismos de asistencia social le están construyendo su nueva casa "media agua" altamente combustible en el mismo lugar".
Valparaíso se levanta a duras penas, con esfuerzo, con retraso de las autoridades, con conflictos de intereses, con nula conciencia del riesgo, con el dolor de la pérdida de seres queridos, en el mismo lugar, con las mismas falencias constructivas, urbanísticas y de vialidad, con los mismos basurales en las quebradas...con el mismo "dejar hacer" avalado por los políticos y autoridades administrativas de turno.
Pero, esperemos que en un plazo no muy lejano encontremos otro Atienza o Correa a quien echar a la hoguera y nosotros poder lavarnos las manos como Judas, a quienes crucificar por la prensa sensacionalista e ignorante o para activar la maquinaría de los intereses y lucro legal.
Los incendios forestales no se apagan con Inteligencia Artificial (IA) ni modelos de simulación en computadores ni menos a través de gráficas infantiles en los programas de farándula de la TV, se apagan con el sudor de la frente, el corazón exaltado, el miedo excluido de la mente y el alma entregada al prójimo y es una falta de respeto hacia los Combatientes de Incendios Forestales y Bomberos, y sobretodo hacia quienes han entregado su vida, el escarnio público por no haber controlado una conflagración fuera del alcance de cualquier humano u organización de protección.
