Oh I'm just counting

Preocupantes señales antes del cambio de mando. Por María Margarita Indo, Profesora, exconcejala y Presidenta regional DC RM

El activismo internacional del Presidente Electo José Kast de estas semanas genera preocupación por sus señales políticas de reunirse con líderes de la ultraderecha latinoamericana y europea, en momentos en que Trump quiere redefinir el orden internacional democrático nacido post Segunda Guerra Mundial.

El Presidente electo en su gira, NO se reunió con los líderes de la derecha en sus contactos en Europa. Se juntó con la derecha más extrema de ese continente. 

En sus contactos con los españoles, no se juntó con la oposición de derecha, el Partido Popular y que ha sido gobierno con Aznar, Rajoy y otros. No. Se reunió con los extremistas de derecha, que encabeza Santiago Abascal. Incluso, Kast y Abascal, se fueron en en el mismo avión y sentados juntos desde Madrid a Bélgica. En Bruselas estaba la "barra brava" de los más extremo de los partidos de la derecha de Europa. Habían incluso grupos políticos acusados de fascistas y pro nazis.  No habían líderes conservadores o como en Chile, el partido de Kast, la denominó como "la derechita cobarde".

Es en esa reunión en Bruselas, con la "barra brava" de la extrema derecha, donde pronunció ese duro discurso contra los "isamos": el feminismo, animalismo, ambientalismo e indigenismo.

La destacadisíma analista internacional y acádemica chilena Paulina Astroza dijo que "imagino que no insistirá en molestarse porque (a Kast) se le trata de extrema derecha", luego de sus contactos en Europa.

Luego de Bélgica, Kast se juntó con el líder húngaro de ultra derecha Víktor Orban, acusado por todos los líderes demócraticos e incluso por personeros de derecha de Europa, como "fascista y dictador" y que ha limitado las libertades en su país. El húngaro ha sido también acusado de graves delitos de corrupción. 

Todas estas son señales preocupantes para nuestro país. El viejo dicho dice "dime con quién andas y te diré quien eres" se hace realidad...

Tanto Abascal como Orban son mirados con mucho recelo por los diversos liderazgos europeos democráticos -incluidos las derechas del Viejo Mundo, que se alejan de la postura imperialista de Trump.

Incluso la propia Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, y la última dirigenta con quién se reunió Kast,  se ha alejado de esas posturas de extrema derecha y ha tenido planteamientos divergentes con Trump y a veces muy dura con la ultra derecha de Europa, a quién Kast le entrega "su mano amiga".

¿Sería bueno que el país conociera que gana Chile al privilegiar estas relaciones con sectores ultraderechistas o de extrema derecha?

Esta “mala compañía” del Presidente Electo, nos aleja en el caso europeo del motor del crecimiento de la Unión Europea como es la alianza de Francia con Alemania o España o Gran Bretaña y de otros actores que en este nuevo escenario internacional requerimos reforzar alianzas comerciales y políticas para defender y promover el libre comercio y el derecho internacional.

No olvidemos qué en otro hito de este activismo internacional, el gobierno de Perú desechó su idea del “corredor humanitario” para combatir la inmigración ilegal.

En medio de estas preocupantes señales en la arena internacional, su coalición de las derechas -con varias excepciones como el senador Felipe Kast- cuestionan que Chile junto a Brasil y México, los más grandes países de América Latina,  presenten la postulación de Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU.

¿Se acabó ya el pragmatismo y las urgencias de la seguridad y del crecimiento económico y empezamos a conocer el "revival" de un Presidente Electo que viene a dar las batallas culturales ante los avances en mayor equidad y libertad que hemos tenido en las últimas décadas?

Otro tema de preocuoación es el gabinete del Presidente electo.

Las encuestas revelan que es un gabinete que no cuenta con el apoyo mayoritario de la sociedad, que es aplaudido en reuniones empresariales, pero que genera desconfianza en los mismos partidos políticos de las derechas que apoyan al nuevo gobierno, incluso algunos líderes políticos de derecha ya señalan que es un gabinete “con fecha de vencimiento como los yoghurt”.

Enfrentar los problemas de seguridad, de la reconstrucción post incendios forestales requiere políticos con capacidad de dialogar, construir acuerdos y mover el aparato público y no ministros odiosos, descalificadores, prepotentes y prisioneros del estilo descomedido del programa “Sin Filtro”, como ocurre con Iván Poduje en Vivienda.

Esos desafíos, más resolver los problemas en educación, salud e implementar la reforma en pensiones requiere un importante esfuerzo fiscal, en un momento en que hay menos recaudación fiscal producto del estancamiento de los ingresos tributarios no mineros; por lo cual el camino NO es rebajar los impuestos en 4 puntos a las grandes empresas ni menos realizar recortes fiscales excesivos e ideologizados como propone el nuevo Ministro de Hacienda.

Un país con una baja inflación de 3%, que en 2025 creció al 2,3%, cuyas exportaciones aumentaron, mejoró su productividad, con un mayor precio de cobre requiere diálogos y acuerdos para ajustar su política fiscal sin afectar los brotes verdes de mayor crecimiento económico.

El 11 de marzo se instala el nuevo gobierno y ante las señales de estas semanas, se hace necesaria la existencia de una opinión pública alerta que ayude a enfrentar “los viejos problemas” como la seguridad en los barrios y que también se enfrenten “los nuevos problemas” con un sentido de país como es la reconstrucción post los incendios forestales de los últimos 2 años, como una política internacional consensuada para enfrentar el incierto escenario mundial.

Chile no se merece seguir en la lógica del odio y la polarización y es hora de que prime la cooperación para avanzar en el desarrollo democrático. Veremos que hará el nuevo gobierno.