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Economía chilena tuvo el peor primer trimestre en 17 años tras corrección del Banco Central

El Banco Central corrigió a la baja el Producto Interno Bruto (PIB) en Chile durante el primer trimestre del 2026, indicando que la economía nacional cayó 0,5%; esto implica un 0,2% más  reducido de lo informado entre el Imacec de enero y marzo, tranformándose además en el peor primer trimestre desde el 2009.

De acuerdo a lo señalado por el organismo mediante las Cuentas Nacionales Trimestrales (CNT), entre enero y marzo del 2026 la economía chilena tuvo un retroceso del 0,5%.

"Este resultado se explicó en gran parte por el comercio exterior, el cual registró una disminución de las exportaciones y un aumento de las importaciones", dijo la institución.

Además, explicó que "la demanda interna, en cambio, aumentó 2,1% en línea con el crecimiento del consumo de los hogares y la formación bruta de capital fijo. Descontada la estacionalidad, el PIB exhibió una desaceleración de 0,3% en el primer trimestre".

El -0,5% informado es el peor desempeño para el primer trimestre anual desde el 2009.

"Pérdida de dinamismo más marcada de lo esperado"
Ignacio Mieres, head of research de la app de inversiones XTB, explicó a 24horas.cl que esta es "la peor cifra desde 2009 que confirma una pérdida de dinamismo más marcada de lo esperado".

"La contracción se explicó principalmente por el sector externo, con una baja de 4,9% en las exportaciones y un aumento de 2,0% en las importaciones, lo que generó una contribución negativa de las exportaciones netas", sostuvo.

Además, complementó que "por el lado productivo, las mayores incidencias negativas provinieron de agropecuario-silvícola, afectado por una menor producción; minería, debido a una contracción en la producción de cobre; e industria manufacturera, principalmente por la menor elaboración de alimentos. En contraste, la demanda interna aún mostró resiliencia, con un avance de 2,1%, apoyada por el consumo de los hogares".

"Desde la perspectiva de política monetaria, el dato introduce un sesgo más flexible para el Banco Central, ya que confirma señales de desaceleración en la actividad y reduce las presiones de demanda, especialmente si la debilidad del PIB se prolonga durante los próximos trimestres", prosiguió Mieres.

No obstante, el experto enfatizó que "el espacio para acelerar recortes de tasas no sería automático: el banco deberá balancear esta menor actividad con la evolución de la inflación, el tipo de cambio y los riesgos externos. En ese sentido, el dato aumenta la probabilidad de que el Banco Central mantenga una postura más flexible, pero probablemente con cautela, evitando validar expectativas de recortes agresivos mientras persisten focos de volatilidad financiera y geopolítica".