La ultraderecha salió vencedora en las elecciones del 7 de mayo y generó un escenario de fuerte presión política a la derecha tradicional, en especial a la UDI cuyo electorado mayoritariamente está votando por el partido de Kast acerca del carácter de la nueva Constitución, pero también sobre el tipo de oposición a realizar a la mala gestión de la administración Boric.
Mirando las elecciones municipales y regionales del 2024 resulta muy complejo para la UDI que solo obtuvo el 8,8% de los votos el 7 de Mayo y para RN que cayó al 7,4%, perfilarse frente a una ultraderecha que obtuvo el 35,4% de la votación el 7 de Mayo.
Eso esta provocando que la ultraderecha -movida por un discurso anti élite políticas y económicas- marca la pauta política a la derecha tradicional y los obliga a sumarse a acciones que generan una fuerte tensión al interior de estas 2 o 3 derechas, como lo vimos la semana pasada con la acusación constitucional contra el Ministro de Educación.
Existe amplio consenso social sobre la mala gestión del Ministro Avila ante la crisis educativa que generó la pandemia, que ratificaron los resultados del SIMCE 2022, que se expresa en alta inasistencia escolar, bajos aprendizajes en lectura y matemáticas, alta violencia escolar, inusitada deserción de directores de colegios etc etc; pero la acusación constitucional reveló una fuerte homofobia cuyos voceras fueron la diputada María Luisa Cordero (RN) y una invitada de un diputado RN y una denuncia sin fundamentos en torno a pagos de la JUNAEB y nunca se instaló la fuerte crisis educativa y la ausencia de políticas ministeriales que la enfrentarán en estos 16 meses de gestión.
La acusación fue rechazada porque dos diputados de Evopoli la rechazaron por su fuerte tinte homofóbico, su debilidad al no haber inconstitucionalidades acreditadas, los diputados que emigraron a los partidos de centro Amarillos y Demócrata, también la rechazaron generando múltiples recriminaciones al interior de la derecha y con destempladas declaraciones del secretario general de RN que señaló que rechazo de diputados de Evopoli eran “una puñalada al corazón” demostrando que puede haber una derecha que ganó las elecciones del 7M, que se ve bien aspectada para las elecciones 2024, pero que carece de un mirada común de como enfrentar los desafíos de hacer oposición y como comportarse en Consejo Constitucional.
En este último espacio, la ultraderecha ha notificado vía su vocero Luis Silva al resto de la sociedad que quiere una Constitución más conservadora que la de 1980 y está promoviendo eliminar cuestiones relevantes del acuerdo del comité de expertos como terminar con la paridad de salida, más límites al derecho a huelga, capítulos especiales para FFAA, fin al aborto de 3 causales materias que han generado enorme inquietud en los sectores progresistas de la sociedad.
Hemos asistido a un incipiente intento de sectores liberales de la derecha de perfilarse ante este avance de la ultraderecha conservadora con sus posturas extremistas como la homofobia, el querer terminar con la paridad de salida, pero también esta ultraderecha conservadora se está oponiendo a avanzar en una reforma previsional que apunte a mejorar las miserables pensiones que dan las AFP’s.
En los últimos 6 años se ha debatido intensamente sobre como superar el modelo de las AFP’s de solo capitalización individual que está generando pensiones bajísimas producto de los bajos niveles de ahorro previsional de la mayoría de los trabajadores y en especial de las mujeres lo que financia pensiones con ahorro en AFP’s de $250.000 para las mujeres y de $300.000 para los hombres, lo que implica bajan tasas de reemplazo. Sólo se ha avanzado en legislar una PGU de $203.000 mensuales, pero a diferencia de lo que cree la derecha, esto no cancela la aspiración de pensiones dignas que sigue sosteniendo la mayoría de la sociedad.
Se requiere introducir solidaridad en el sistema previsional con más solidaridad intra e intergeneracional destinando parte importante de la nueva cotización previsional (6%) a esa solidaridad -hoy gobierno propone solidarizar 4%-. Esto es rechazado por la derecha (UDI) y la ultraderecha (Kast) que insisten que ese 6% se destine 100% a las cuentas individuales que administran las AFP’s.
La derecha y la ultraderecha en las últimas elecciones, tanto en septiembre 2022 y el 7 de Mayo, apelaron a discursos unitarios en su rechazo, pero principalmente fue un ideario populista basado en discurso anti élite política y hoy aparece mostrando su cara real de defender a las AFP’s en el debate previsional, querer eliminar la paridad en el nuevo texto constitucional por ejemplo y promover una acusación constitucional basada en una clara homofobia que no alcanzó los votos de su sector apara aprobarla.
En este debate político amplio y de cara a la ciudadanía, la ultraderecha esta mostrando su verdadera cara -que ocultó en la campaña del 7 de Mayo con su discurso anti política y anti partidos-; pero para que empiece a tener costos electorales de cara al 2024 se requiere que las fuerzas de centro, centroizquierda e izquierda superen su actual inmovilismo generado por la falta de ideas para sintonizar con una ciudadanía altamente fragmentada y desconfiada de las instituciones democráticas.
Editorial Cambio21: La derecha y sus autogoles
