"Todo va estar bien, ah...", fue la frase que repitió el mandatario como un mantra en su campaña. Y en los últimos días la ha vuelto a repetir.
Un mandatario que tiene un 22 por ciento de aprobación y más de 75% de rechazo, según un promedio de las encuestas del fin de semana, su frase resuena a ironía especialmente en los jóvenes donde el 80% lo rechaza, según otra encuesta. Fue impresionante que antes y en el medio de la presentación del grupo de rock Iron Maiden en el Estadio Nacional, 60 mil jóvenes saltaran y gritaran consignas en contra del Presidente. A siete meses de asumir...
Cuando terminaba el segundo mandato de Michelle Bachelet en septiembre de 2015, y restándole más de dos años de mandato, el entonces candidato presidencial Kast se lanzó con un tuiter, que parecía un acto sedicioso, como fueron todas sus tres campañas presidenciales: "Con el 20% de aprobación (y bajando) los rumores de que la Pdta. MB renuncia antes que termine el 2016 aumentan día a día". Hoy, otra frase o dicho de Kast se vuelve en su contra. ¿Hará consigo mismo lo que le pedía a Bachelet?...
Chile es un país de cultura presidencialista, es decir confía en los Jefes de Estado para conducir a la sociedad hacia el bien común, incluso se instaló en el inconsciente colectivo que “los Presidentes deben gobernar para todos y todas”. Hubo autoridades presidenciales que eran bien evaluados por electores que no le dieron su voto, lo que fue prestigiando el liderazgo presidencial en la convivencia democrática.
Hoy estamos viviendo lo contrario. Vivimos el desfonde del liderazgo presidencial de Kast. Se ve a un Jefe del Estado fuera de la realidad, ausente, sin liderazgo, sin capacidad estratégica, en suma, pura mediocridad presidencial.
En campaña prometió mano dura contra delincuentes, que cumplan sus penas y hace 11 días se conoció que su ministro de Justicia rebajó penas a 56 delincuentes sexuales a menores de edad, violadores de derechos humanos, incluso a gente vinculada al crimen organizado.
Esto causó indignación en la opinión pública ya que los beneficiados son personas que cometieron delitos atroces, la oposición -y en silencio algunos partidarios-piden que el ministro Rabat renuncie; las encuestas muestran que más del 74% respalda la petición de renuncia del ministro y 64% apoya la acusación constitucional, pero el Presidente Kast lo respalda -solo pide la renuncia a subsecretario de Justicia- y decide no escuchar la petición ciudadana.
Ahora Kast partió de viaje a Europa y deja este tema abierto. Seguirá en el debate público porque la presión política continuará y se acrecentará la molestia al conocer los horrores cometidos por las personas beneficiadas por decisión Kast/Rabat.
También esta semana se conocieron los datos del desempleo que llega a 9,8%, 10,5% en mujeres y 10,4% en la Región Metropolitana y se supera el millón de desocupados -como en la pandemia en 2021- revelando que los 3 planes de empleo anunciados por gobierno de Kast no han funcionado.
Resulta a estas alturas molesto que el ministro de Economía anuncie semanalmente miles de millones de dólares en inversión aprobada en Consejo de Ministros, pero ellos demoran 3 a 4 años en concretarse y en generar empleos -de lo cual nada se dice-; que consultado el ministro del Trabajo señale que la principal medida contra el desempleo es tramitar el proyecto de Sala Cuna, que lo único que realiza es debilitar el Seguro de Cesantía ya que destina 0,35% de la cotización para financiar estas salas cunas -cuestión que debiera hacerse cargo el empleador- y en un período en que economía destruye empleos (102.000 empleos formales destruidos en los últimos 12 meses) debilitar el seguro de cesantía es una política laboral anti trabajadores.
Desde el mundo de las derechas se propone más subsidios al empleo, pero si no se crean empleos formales gastar recursos en subsidios que no generan nuevos puestos laborales o adicionales no parece un buen camino; la clave como se ha revelado desde Keynes es darle un rol contracíclico a la inversión pública, dinamizarla para que genere actividad y empleo.
Pero eso no se ha realizado ya que el ministro Quiroz paralizó la inversión pública este año, las obras fueron postergadas para 2027 como nuevos CESFAM, nuevos cuarteles PDI y para próximo año crece sólo 1,6% si se compara con ley inicial y 7,8% si se compara con inversión recortada y proyectada; además, recortan en 10% la inversión regional y en MINVU que gasta $6,6 billones solo está pagando facturas de obras terminadas y para 2027 eliminan vía glosa la posibilidad de que préstamos puedan usarse como “anticipos” para nuevos proyectos de inversión y en materia de Reconstrucción del Norte el BID anuncia que tiene un costo de US$ 570,0 millones, pero en presupuesto 2027 hay sólo US$ 205,0 millones en Tesoro Público y MINVU.
No hay política contra el desempleo excepto lo que señaló Presidente Kast en ENADE donde llamó a los empresarios a contratar, a aprovechar de que próximo año no hay elecciones; a confiar y ser optimistas en las proyecciones del ministro Quiroz de que economía crecería 3,3% el próximo año.
Pero nada dijo el ministro Quiroz que este año la economía no crecería 1,8% como señaló hace algunos meses y lo más probable es que crezca 0% o menos que eso; por tanto, el llamado a los empresarios a tener confianza choca con la realidad del día a día de una economía estancada, paralizada este 2026, que es calificada incluso por gente de derecha como un año perdido.
Esta desconexión con la realidad ha generado fuertes e inéditas críticas al liderazgo del Kast. Un columnista dominical señaló que el discurso de que "todo va a estar bien" a pesar del estancamiento económico (crecimiento del 0% y desempleo cercano al 10%), se parece a un barco que hace agua cuyo capitán ignora la tormenta; lo que revela una debilidad estructural de ideas y falta de empatía por parte de La Moneda.
Es grave la situación del país ya que un liderazgo presidencial ausente y carente de empatía no es lo mejor para el desarrollo futuro del país.
"Todo va estar bien, ah..."
