No niego que me gusta el fútbol. Me gustan sus tácticas, estrategias y como se desenvuelven los actores en una cancha, dirigidos y elegidos por un técnico.
Y para graficar lo que ocurrió en La Moneda este martes en la noche en el ajuste de gabinete es lo que pasa en un partido de fútbol donde tiene un juego de 90 minutos.
El gabinete del Presidente Kast llevaba 10 minutos de los 90. Dos meses de cuatro años.
Y el técnico Kast eligió mal. Se equivocó rotundamente. El equipo era goleado en todas las encuestas. Estaba siendo atacado abrumadoramente por la izquierda, por el centro y un poco menos por la derecha.
Sólo la retaguardia de la derecha más extrema del equipo seguía las instrucciones a rajatabla del menospreciado entrenador que llegó a tener en las encuestas sólo un 32% de aprobación después de su goleada del 58% en diciembre.
Y el técnico tomó una decisión que la han hecho otros entrenadores de fútbol como el recordado Marcelo Bielsa.
Cambió a dos jugadoras a los 10 minutos porque se equivocó rotundamente en su estrategia, táctica y plan.
¿Menosprecio al rival, por que antes lo había goleado sacando un 58% de aprobación?, ¿Creyó que los hinchas le iban a seguir apoyando sus frases y cuñas que sólo eran metáforas o engaños?, ¿Los hinchas ya no le creen y lo pifian en el estadio porque necesitan resultados concretos?, ¿Se sobrevaloró como entrenador y sus consecuencias la está pagando su equipo y los 19 millones de hinchas?
Bielsa pidió disculpas en las recientes clasificatorias cuando sacó a un jugador de Uruguay antes de los 30 minutos. "Leí mal el partido, me da tristeza que él haya tenido que asumir un error mío”.
Otro ejemplo es el del último entrenador de la selección chilena Ricardo Gareca. Sacó a los 28 minutos de un partido con Bolivia a Ben Brereton. No hubo excusas.
Dos ejemplos de hidalguía e inteligencia. Bielsa va al mundial y Gareca fue despedido porque nadie estaba de acuerdo con su plan o estrategia. Y Chile eliminado.
No hemos escuchado al técnico Kast, tener la hidalguía de decir que se equivocó. "No se humilla quien ruega en nombre de la patria", dijo alguna vez el expresidente Eduardo Frei Montalva mientras fue Mandatario entre 1964 y 1970.
Por eso que en los círculos políticos no fue sorpresa el cambio de gabinete con la salida de las ministras Steinert y Sedini, ya que las diversas encuestas mostraban un acelerado deterioro de la confianza en el Presidente Kast y en el conjunto del gabinete que claramente grafican un mal diseño en la selección del equipo ministerial por parte del propio mandatario quién escogió a su equipo antes de asumir el 11 de marzo.
El relato en la campaña 2025 era hacerse cargo de la promesa de devolverle la seguridad a las familias; no se podía tener de Ministra de Seguridad a alguien que en dos meses no tenía un Plan para enfrentar el crimen organizado; que había generado un fuerte cortocircuito con las policías -como la PDI- que la tenía sin coordinación con los órganos operativos de un plan de seguridad.
Las peticiones de renuncia a la ministra de Seguridad ya no eran en privado, sino también vía columnas de opinión y se anunciaba una interpelación parlamentaria transversal que, además, revelaría las falencias comunicacionales de la exministra Steinert.
Esta mala selección del equipo ministerial, su falta de oficio político sólo es responsabilidad de quién los designó como fue el Presidente Kast. Y ese mal diseño y selección del equipo de ministros lo ratifica en una entrevista de este jueves la excandidata Evelyn Matthei. Es el fracaso porque reveló que no asume la complejidad del ejercicio del poder y cree que gobernar es seguir instalando un relato mentiroso con cuñas que no son reales como “el Estado en quiebra”, que “la zanja detendrá migración ilegal” y las famosas metáforas.
Estamos frente a un gobernante que cree que esas metáforas sirven para gobernar y no percibe que la mayoría de la población quiere que se cumplan las promesas planteadas en la campaña presidencial, que la seguridad era prioridad nacional, que se verían los primeros días de gobierno la expulsión de migrantes ilegales con antecedentes delictuales, quiere una economía que genere empleos y que no se toquen los derechos sociales.
¿Y que piensa la ciudadanía en estos poco más de dos meses de gobierno según todas las encuestas?
Que no había Plan de Seguridad, que los homicidios aumentan; que la migración ilegal continua, pero, además, tiene que sufrir recortes al gasto en salud de $413.000 millones que afectaran la atención de los pacientes en los Hospitales públicos y en los Consultorios municipales, que desde fines de marzo debe sufrir un shock inflacionario producto del bencinazo y en regiones, además, sufre un alza de los pasajes en el transporte público.
Hay recortes en el gasto social por 1.400 millones de dólares y el 2% propietario de grandes empresas recibe un chorro de liquidez de 4.000 millones de dólares producto del proyecto tributario -disfrazado de ayuda a la Reconstrucción en Ñuble y Biobio- que le rebaja la tasa impositiva de 27% al 23%, que repone la reintegración tributaria y la invariabilidad tributaria por 25 años; o sea, es un gobierno que complica a las clases medias y familias vulnerables y sólo apunta a beneficiar a la minoría más rica y pudiente que producto de eso aumentaría la inversión y el empleo -lo que nunca ocurre como lo revela la experiencia comparada- en la dictadura donde Pinochet dijo textual "hay que cuidar a los ricos para que den más” luego de presentar una reforma parecida a la de Kast.
El famoso "chorreo", que nunca llega a los sectores más vulnerables y humildes de de nuestro país.
Es un diseño de un gobierno pro mercado y pro empresarial que hace agua a los 70 días.
Hay un estilo de gobernar con Kast que va destinado al fracaso a corto plazo -como ocurrió con Steinert y Sedini-, que tendrá problemas con “los biministros” que es levantar consignas o cuñas alejadas de la realidad o que después no se cumplen y no mostrar resultados en la gestión cotidiana, donde sólo leemos “recortes y recortes” del gasto social que terminan debilitado el acceso de las mayorías a mejores niveles de vida.
El crecimiento de la economía para este 2026 -lo señala Banco Central- será aproximadamente 1,8% producto del bencinazo, mala gestión y del entorno internacional y el efecto de la propuesta del ministro Quiroz es dudosa como lo revela la experiencia Trump en EEUU.
Las señales pro ciudadanía que vemos, es rebajar focalizadamente el IVA a los pañales como lo hizo con el partido PDG, que tiene un costo de US$ 100 millones; pero al mismo tiempo se recortan US$ 1.400 millones en gasto social en presupuesto 2026.
Hay un enfoque político que la ciudadanía reprueba y que no se resuelven con un inevitable ajuste ministerial.
Se requiere algo más del Presidente Kast, y que probablemente no lo hará producto de su visión ultra ideologizada de los chilenos y de su sociedad que profesa y que tiene.
