La automatización y la inteligencia artificial han modificado y seguirán modificando las competencias laborales y la forma de organización del trabajo, sustituyendo el empleo y haciendo cada vez más escaso el trabajo, profundizando la informalidad y el subempleo, el que afecta a personas con más niveles de educación.
La elevada tasa de desempleo genera inseguridad no solo a quienes están desempleados; también impacta a quienes mantienen un empleo, aumentando el temor a reclamar sus derechos.
Así, se aceptan bajos salarios, se soporta el maltrato y la sobrecarga de trabajo, se debilita la negociación colectiva y se está más expuesto a riesgos psicosociales.
Como si fuera poco, tienen que escuchar la narrativa y la amenaza de parte de las actuales autoridades que tratan de convencernos de que el desempleo se debe a los altos costos laborales y al alto costo del despido, sin detenerse a buscar las verdaderas causas de este, porque la contratación de trabajadores depende más de la inversión, de nuevos proyectos de desarrollo productivo, de crear bienes y servicios, y de agregar más valor a lo que se importa.
Cuando el diagnóstico se concentra únicamente en abaratar los costos de contratación y/o el despido y en desproteger a las y los trabajadores, la medida puede resultar totalmente equivocada.
Las empresas contratan cuando tienen algo que producir, vender u ofrecer al mercado; no andan por la vida preocupadas del desempleo ni de la consecuencia social en las y los trabajadores.
No resulta acertada la comparación con los países de la OCDE, porque para ello se deben considerar los mayores niveles de remuneraciones, la efectiva negociación colectiva, la cultura de respeto a la organización sindical, la seguridad social y el respeto efectivo a los derechos laborales de esos países.
Si los comparamos, hagámoslo en todos esos aspectos y seguro que saldremos muy mal parados.
Los cambios en el actual mercado laboral. Por Arturo Martínez, presidente Central de Trabajadores Chile CTCH
