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Actriz y cantante Amaya Forch revela que fue víctima de violación hace 30 años y cuestiona proyecto de partido de extrema derecha que obliga a escuchar el corazón del feto antes de abortar: “Un acto de desprecio a la mujer”

La actriz y cantante Amaya Forch reveló que fue víctima de una violación hace 30 años y utilizó su experiencia para cuestionar el proyecto de ley "Escucha su corazón", iniciativa que busca incorporar nuevos requisitos al consentimiento informado previo a la interrupción del embarazo bajo tres causales.

A través de sus redes sociales, la actriz compartió una extensa reflexión en la que relató el trauma que vivió y planteó las dudas que habría enfrentado si hubiese quedado embarazada producto de la agresión sexual.

"Hace 30 años viví un infierno en manos de un hombre cuyo rostro decidí olvidar. Con los años aprendí a convivir con el dolor, volví a confiar y he sido feliz. No obstante, hay preguntas que hoy vuelven a aparecer", escribió.

Forch recordó que en ese momento se encontraba viviendo en Londres y planteó cómo habría enfrentado un eventual embarazo producto de la violación.

"¿Habría sido capaz de soportarlo? ¿Habría reído o llorado en el parto? ¿Mis constantes lágrimas habrían marcado a mi hijo? ¿Me habría sentido culpable como madre?", cuestionó.

Asimismo, agregó: "¿Qué cruz habría cargado mi niño al saberse hijo de un violador? ¿Habría podido ocultarle la verdad? (...) ¿Habría abortado?".

La actriz vinculó su experiencia con el proyecto "Escucha su corazón", presentado por diputados de la bancada del Partido Nacional Libertario que preside Johannes Kaiser y encabezados por el parlamentario Cristóbal Urruticoechea. La iniciativa busca modificar el Código Sanitario y que la mujer o niña  pueda escuchar los latidos del corazón del feto antes de abortar en las tres causales determinadas hace muchos años por ley.

Uno de los puntos que ha generado controversia establece que el médico podría negarse a practicar la interrupción del embarazo si la mujer rechaza escuchar la actividad cardíaca embrionaria o fetal, cuando esta sea detectable.

El diputado Urruticoechea ha defendido la iniciativa como una forma de “tratar de salvar vidas” y ha señalado que busca que la mujer, al escuchar los latidos, otorgue un consentimiento más informado y “ojalá” desista del aborto. El parlamentario ha llegado a afirmar públicamente que, de depender de él, el aborto no existiría en Chile.

Forch, en su carta, califica esa lógica como un modo de generar culpa en la mujer para que desista de abortar, y sostiene que aunque el proyecto se presenta como “un acto de amor a la vida”, en la práctica no es más que un acto “cruel” de desprecio hacia quienes ya cargan con un trauma. La actriz cuestiona además la “moralidad retrógrada” de quienes pretenden calificar el sufrimiento ajeno.

"‘Escucha su corazón’ se presenta como un acto de amor a la vida, pero no es más que un acto cruel de desprecio hacia la mujer", afirmó Amaya Forch.

"¿Qué moralina retrógrada es esa que pretende calificar nuestro sufrimiento y decirnos cómo debemos lidiar con el espanto vivido?", agregó.