Oh I'm just counting

Editorial Cambio21: Ante el pesimismo y la frustración por las promesas incumplidas, se requiere más unidad

La chilenidad no es sólo bailar la cueca, las fondas o el choripan es también un momento oportuno para reflexionar sobre los valores compartidoa de nuestra historia republicana de 208 años – reconociendo nuestras tragedias históricas- como se ha venido realizando desde los Te Deum Ecumenicos instalados desde 1971 por el Cardenal Silva Henriquez.

La patria y la chilenidad debe ser un espacio de encuentro, respeto y solidaridad que nos debe unir por por encima de las diferencias políticas o ideológicas. No hay cabida en ese mínimo sentido comunitario a los quiebres institucionales de la democracia, al discurso polarizante y descalificador que hoy está vigente en las Redes Sociales, ni menos invisibilizar las violaciones a los derechos humanos de todas y todos.

Este sentido común de que compartimos una historia con luces y sombras,pero también tenemos un futuro que será del esfuerzo comunitario resultan más claves cuando en el país cunde nuevamente el pesimismo ante la frustración por las promesas incumplidas de las nuevas autoridades que no tenían plan de seguridad ni tampoco tenían un plan para recuperar el empleo, como hoy se reconoce transversalmente, ya sea por opositores como por votantes de la actual administración.

Es hora de que asumamos que para resolver los nuevos y viejos problemas de Chile como el estancamiento económico, el alto desempleo estructural, el avance delictual y del crimen organizado, la mala calidad educativa y la violencia en los colegios, las bajas pensiones y otros dramas sociales que nos rodean no hay balas de platas, ni soluciones mágicas como venden políticos populistas y que -lamentablemente- empiezan a tener apoyo ciudadano ante el fracaso de las propuestas de los partidos políticos tradicionales.

Lo que se requiere son acuerdos políticos transversales sustentados en estudios serios y técnicos y que sean respaldados por la opinión pública.

Para volver a crecer al 4% no basta anunciar quincenalmente proyectos con supuestos miles de millones de dólares de inversión que no se materializan en 3 meses, sino que se demoran años en concretarse y que ahora su financiamiento externo está en riesgo por al alza de la tasa de interés de la FED; para recuperar el empleo se requiere acelerar ejecución de la inversión pública -que ha estado paralizada este 2026-  y no rebajarla como pretende gobierno Kast con la inversión regional para 2027.

También deben buscarse nuevos mercados ante el arancelazo de Trump que afecta a la industria salmonera y productos de exportación en la agricultura y esa tarea requiere acuerdos y alianzas público-privadas involucrando a Gobiernos Regionales y Ministerios.

Chile debe recuperar su capacidad de dialogar, de construir proyectos comunes entre actores sociales, Parlamento y Gobierno de turno por ejemplo para mejorar la calidad educativa y contener la violencia escolar que está demasiado presente en los colegios del país -sea públicos o privados-.

Construir proyectos comunes para solucionar problemas requiere que el país deje de verse como enemigos, el país debe abandonar el camino de los discursos de odio y recuperar la empatía social.

Chile es una casa en que cabemos todas y todos, nadie queda excluido ni los pobres, ni los que piensan rojo u amarillo u otro color; ese es un desafío mayor en nuestros tiempos donde la odiosidad y la polarización pareciera que se han instalado con fuerza por el uso masivo de las redes sociales y las granjas de bots.

En ese sentido lo planteado por Cardenal Chomali y los diversos líderes religiosos del país en el reciente Te Deum no debe olvidarse, ya que planteó asumir la corresponsabilidad de sanar el tejido social a través de la lucha contra la corrupción que parece ser el "mal de todos los males", de superar la confrontación política, donde la elite política sea capaz de construir acuerdos que beneficien a todas y todos -lo que exige a actual gobierno abandonar su lógica de ganar por 1 voto en el Parlamento- y atender los dolores sociales que afectan la vida diaria de los chilenos como la inseguridad, la soledad, el desempleo, las bajas pensiones, crisis de natalidad entre otras que son urgentes.

Tenemos un futuro compartido y debemos devolver la esperanza a las mayorías y por eso, es clave que se atiendan los dolores sociales que se han anidado en nuestro Chile como real expresión de nuestra chilenidad de ayer, hoy y mañana.