Este inicio de año el mundo y el país asistimos a un intento de cambio de época donde el sistema democrático y el derecho internacional construido con esfuerzos post 2ª guerra mundial -que ha sobrevivido 80 años- empieza a ser reemplazado por un modelo donde prima el más fuerte militarmente que, además, usa esa fuerza para imponer sus reglas comerciales.
La democracia está en cuestión, como el multilateralismo; se imponen los de mayor poderío militar como EEUU, China y Rusia, se debilitan los ordenamientos basados en las reglas políticas, en un sistema internacional y comercial basado en acuerdos y las potencias como EEUU de Trump-sin pudor-quieren tener el control de los recursos naturales de los países que ellos consideran de su esfera de influencia. Pareciera que volvemos al siglo XIX.
Como sociedad no podemos ser pasivos ante este retroceso civilizatorio, debemos reaccionar y reafirmar nuestras convicciones democráticas, de respeto al derecho internacional, al multilateralismo, el respeto a los Derechos Humanos y a la soberanía territorial.
Eso implica construir acuerdos transversales y reafirmar políticas de Estado junto a actores políticos y sociales de diverso signo, pero que creen en estos valores democráticos.
La barbarie que promueve Donald Trump debe ser enfrentada con mayorías democráticas transversales que se construyen en un diálogo democrático amplio tanto en el Parlamento, como en la Sociedad Civil, en los medios de comunicación, en las redes sociales que apunten a generar ese freno democrático a un modelo donde quiere imponerse la brutalidad de la fuerza militar.
La tarea que para 2026 es prioritaria es fortalecer los valores democráticos. Chile en este nuevo ciclo que se inicia requiere fortalecer una política donde primen los acuerdos y no la rabia, ni el lenguaje insultante, ni el odio contra las élites.
Se han logrado avances como bajar la inflación ya que 2025 termina con un 3,5% de inflación muy distante del 12,8% de inflación que vivimos el 2022; pero la pobreza por ingresos cae en CASEN 2024, pero llega a 17,3% y en 7 regiones supera el 20% de pobreza como Araucanía, Maule, Ñuble, Los Ríos que revela que como país no podemos invisibilizar a esa enorme cantidad de familias que aún viven en la pobreza y que requieren políticas de apoyo.
Fortalecer la democracia requiere impulsar tareas colectivas, desafíos como país y los resultados recientes de la PAES nos recuerdan que subsiste un problema de calidad educativa, de deterioro cualitativo de la educación pública sea en los municipios como en los SLEPS ya que ese subsector sólo logro 13% del 10% de mejores puntajes; cuando en 2004 eran 20% los estudiantes de colegios públicos municipales que estaban en esos mejores puntajes, si a eso le agregamos los problemas de Violencia escolar en los colegios debemos convencernos de la urgencia de impulsar un esfuerzo común -como una real política de Estado- en torno a la tarea de mejorar la calidad de la educación y la convivencia escolar en nuestro alicaído sistema educacional.
Otro sector que requiere políticas de Estado es la disminución del déficit habitacional -600.000 familias afectadas aproximadamente- y el rebrote de campamentos, debemos revivir el sueño de la casa propia y eso requiere esfuerzos comunes entre el sector público, el mundo privado y las familias que deben ahorrar para aportar a la concreción de ese sueño.
La ola autoritaria que nos remeció en este inicio del 2026 solo puede evitarse si se fortalecen los valores democráticos, el predominio de una agenda pública que impulse tareas comunes que apunten a seguir mejorando la calidad de vida de las mayorías.
Fortalecer la democracia contra la barbarie que promueve Trump. Por María Margarita Indo, profesora y exconcejala de Quilicura
