En una sociedad que no avanza significativamente en aumentar la frecuencia de ejercicio orgánico físico saludable, hablar de actividad física se ha vuelto una consigna repetida, pero pocas veces comprendida en su real dimensión. Se promueve, se recomienda e incluso se prescribe, pero aún no se internaliza como un componente estructural de la vida humana.
No se trata solo de moverse, sino de entender que el movimiento transforma profundamente al organismo en sus dimensiones biológicas, funcionales y emocionales.
El cuerpo humano no fue diseñado para la inactividad orgánica física. Desde una perspectiva evolutiva, el esfuerzo y el desplazamiento son condiciones naturales de su existencia. Cada sistema responde al ejercicio físico como si este fuera su estado esperado.
El sistema cardiovascular, por ejemplo, no solo tolera el esfuerzo: se adapta. El aumento de la cavidad
cardíaca, la mejora del llenado ventricular y la mayor eficiencia en la expulsión de sangre permiten que el corazón funcione con menor frecuencia en reposo, pero con mayor eficacia.
En otras palabras, el corazón entrenado no trabaja más, trabaja mejor.
Sin embargo, esta adaptación requiere sistematicidad y coherencia en las cargas y en los estimulos. El trabajo aeróbico favorece la eficiencia circulatoria, mientras que los estímulos anaeróbicos fortalecen el músculo cardíaco. En esta complementariedad se encuentra el equilibrio, principio esencial no solo del entrenamiento deportivo, sino también de la vida saludable.
A nivel respiratorio, el ejercicio optimiza la ventilación y la utilización del oxígeno. Aumenta la densidad capilar, la cantidad de mitocondrias y la eficiencia metabólica. En paralelo, el sistema muscular y óseo se fortalece: aumenta la masa muscular, mejora la calidad del tejido óseo y se optimiza la función articular. El cuerpo no solo responde al ejercicio, se reconstruye a partir de él.
Uno de los efectos más relevantes, aunque menos visibles, ocurre en el sistema nervioso. En un contexto marcado por el estrés y la ansiedad, el ejercicio orgánico físico actúa como regulador natural, equilibrando el sistema nervioso autónomo. Mejora el sueño, reduce la ansiedad y favorece el bienestar emocional. El movimiento, en este sentido, no solo fortalece el cuerpo, también ordena la mente.
A pesar de esta evidencia, persiste una práctica ampliamente extendida: la figura del “deportista de fin de semana”.
Personas que concentran su actividad física en uno o dos días, generalmente mediante deportes competitivos, creyendo que ello compensa la inactividad semanal.
El problema no es el deporte en sí, sino su forma de práctica. Desde el punto de vista fisiológico, el cuerpo necesita estímulos regulares para adaptarse. La intermitencia extrema no favorece la adaptación, sino que aumenta el riesgo de lesiones y fatiga. Pero además existe una dimensión emocional clave: quien juega solo el fin de semana lo hace bajo una alta exigencia personal y emocional. No quiere fallar, quiere rendir, quiere competir.
Esa sobre exigencia, sin preparación previa, transforma el beneficio en un mayor riesgo, si no estoy preparado.
Lesiones, sobrecargas y fatiga excesiva no son hechos aislados, sino consecuencias de esta incoherencia entre exigencia y preparación. El cuerpo no falla; responde a lo que recibe.
Por ello, es fundamental comprender que quien practica deporte el fin de semana debe incorporar al menos dos días adicionales de ejercicio orgánico físico durante la semana, dirigido u orientado por un o una profesional. No se trata de entrenar intensamente, sino de preparar el organismo: mejorar la resistencia, fortalecer la musculatura, trabajar la movilidad y regular las cargas.
Este enfoque permite que la práctica deportiva sea verdaderamente saludable. NO IMPORTA CUAL SEA
LA EDAD…
Desde la perspectiva de la aptitud deportiva saludable, el ejercicio no es un evento aislado, sino un proceso continuo. La salud no se construye en acciones esporádicas, sino en hábitos sostenidos.
En definitiva, moverse, jugar no es solo desplazarse: es adaptarse, equilibrarse y vivir mejor. Y comprender esto no es una opción, es una necesidad.
Ideas del texto Hacia una Aptitud Deportiva Saludable (Valenzuela, 2023)
