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Muere "de tristeza" Marjane Satrapi, autora franco-iraní de 'Persepolis', a los 56 años. El año pasado había muerto su esposo

La aclamada historietista, cineasta y activista franco-iraní, murió a los 56 años, según confirmó el Palacio del Elíseo en París, conmocionando al mundo del arte y de los derechos humanos. En Hora 25 repasamos su impecable legado.

Satrapi, conocida por plasmar las vivencias de su infancia en Irán en su obra maestra Persépolis, y nominada al Oscar por Mejor Película Animada por esta misma, deja un legado inquebrantable de resistencia y profunda humanidad.

La autora murió en París y la noticia se dio a conocer por declaraciones de su círculo íntimo difundidas por la agencia AFP. Sin especificar causas médicas, el comunicado informó que Satrapi "murió de tristeza" poco más de un año después de la pérdida de su esposo y gran amor, el actor, productor y guionista sueco Mattias Ripa. 

Recientemente, la artista había conmovido a sus seguidores en redes sociales con desgarradores mensajes donde expresaba su dolor tras la partida de Ripa, afirmando haber perdido al amor de su vida.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rindió un emotivo tributo definiéndose como "una gran artista que transformó una infancia iraní en una fábula universal", mientras que el  Palacio del Elíseo de París destacó su mirada infantil, su ironía y sus demonios internos para crear un mundo profundamente conmovedor con el que lectores de todo el planeta pudieron identificarse.

Nacida en Irán en 1969, Satrapi creció en Teherán en el seno de una familia de tintes comunistas y progresistas. Su vida quedó marcada por la Revolución Islámica de 1979, que impuso un estricto régimen teocrático en su país natal.

Siendo una adolescente, sus padres la enviaron a estudiar al prestigioso Lycée Français de Vienne en Austria para protegerla de la represión.Tras enfermar gravemente de bronquitis, regresó a un Teherán drásticamente cambiado. Allí obtuvo una maestría en Comunicación Visual en la Universidad Islámica Azad, se casó y posteriormente se divorció. Pero ante la asfixia social del régimen, sus padres la instaron a marchar de nuevo, fue ahí cuando se mudó a Estrasburgo en Francia, país que adoptó como su hogar y donde obtuvo la nacionalidad en 2006.

Fiel a sus principios, en 2025 rechazó la Legión de Honor, la máxima distinción civil francesa, argumentando la "hipocresía" de su país adoptivo en sus lazos con el gobierno iraní, criticando que se permitiera vacacionar y naturalizarse a los hijos de la oligarquía de Teherán mientras los jóvenes disidentes enfrentaban enormes trabas de visado para conocer la "tierra de los derechos humanos".

Satrapi revolucionó la novela gráfica contemporánea y el cine con un estilo visual crudo y un humor negro inconfundible. Su obra Persépolis es su novela autobiográfica en blanco y negro, que según declaró en 2024, nació del firme propósito de hacer reflexionar a los lectores occidentales sobre la humanidad del pueblo iraní. En 2007, Satrapi co-dirigió su aclamada adaptación al cine animado (contando con las voces de Chiara Mastroianni y Catherine Deneuve), ganando el Premio del Jurado en el Festival de Cannes y alcanzando una nominación a los Premios Óscar.

Entre su obra literaria también se encuentran Bordados y Mujer, Vida, Libertad.

Saltó a Hollywood dirigiendo la comedia de terror The Voices (2014), protagonizada por Ryan Reynolds, y Radioactive (2019), la película biográfica sobre Marie Curie protagonizada por Rosamund Pike.

Sobre su activismo, manifestó: "me han llamado mentirosa y espía. He aprendido en la vida a no tener miedo. No es que no sienta miedo; sientes el miedo, pero luego decides si te importa o no. Hay niños en mi país a los que están matando a los 17 años, mientras que yo he vivido más de medio siglo".

Satrapi usó incansablemente su fama para denunciar los abusos del régimen de Teherán. Apoyó con fervor el movimiento Woman Life Freedom (Mujer, Vida, Libertad) desencadenado en 2022 tras el asesinato de Mahsa Amini a manos de la policía de la moral. En su momento, recordó con orgullo cómo su propio padre ya salía a las calles en 1983 a protestar contra la imposición del hiyab: "Él era uno de los pocos hombres; no entendían en ese momento que los derechos de las mujeres son los derechos de la sociedad".