
La artista japonesa Yayoi Kusama murió el 14 de agosto en un hospital de Tokio a los 97 años, según confirmó un comunicado publicado en su sitio web oficial. En el momento de su muerte, era considerada la artista viva más famosa del mundo, según señaló el galerista David Zwirner en sus redes sociales.
Kusama nació en 1929 en un hogar que ella describió como disfuncional y abusivo, y pasó parte de su infancia cosiendo paracaídas en una fábrica militar durante la Segunda Guerra Mundial. Desde niña experimentó alucinaciones vívidas que llenaban su mundo de lunares, imagen que décadas después se convertiría en su sello visual más reconocido.
A los 27 años, desilusionada con el Japón de la posguerra y animada por un intercambio epistolar con la artista Georgia O’Keeffe, se mudó a Estados Unidos. Primero llegó a Seattle y luego a Nueva York, donde irrumpió en la escena del arte pop con pinturas de puntos repetidos, esculturas y performances que abordaban la igualdad de género, los derechos homosexuales y el movimiento antibelicista.
De la oscuridad al reconocimiento global
A pesar de contar con amigos como Andy Warhol y Donald Judd, el establishment artístico nunca la aceptó plenamente. A principios de los años 70 regresó a Japón y se internó voluntariamente en un hospital psiquiátrico, donde continuó creando desde un pequeño estudio cercano.
Su revalorización llegó a finales de los 80, con retrospectivas en Occidente y su participación en la Bienal de Venecia de 1993. Desde entonces, su obra no paró de crecer en valor y alcance: en 2022 una pintura suya se vendió en casi 10,5 millones de dólares, récord para su trabajo. Sus famosas “Habitaciones de espejos infinitos” atrajeron millones de visitantes y sus selfies inundaron Instagram. En 2017 abrió un museo dedicado a su obra en Tokio, y sus colaboraciones con Louis Vuitton la llevaron a vallas publicitarias en todo el mundo.
“Sus historias cambiaron la forma en que se escribió y entendió la historia del arte de vanguardia”, señaló la curadora Alexandra Munroe del Museo Guggenheim al conocer la noticia de su fallecimiento.
