Oh I'm just counting

VIDEO de su vida. Quién es Lula, el histórico sindicalista que sacó de la pobreza a millones de brasileños. Tiene nueve dedos, vendía dulces en la calle y fue obrero metalúrgico. Ganó la presidencia por cuarta vez

"El pueblo fue a la calle a defender sus conquistas", ha afirmado Luiz Inácio Lula da Silva antes de que se confirmarse un nuevo triunfo electoral. El sindicalista que pasó su adolescencia trabajando en la metalurgia, que perdió un dedo con 17 años y que ha compartido la realidad que muchos brasileños de su generación han vivido, ha vuelto a vencer, y gobernará en Brasil hasta los 85 años.

Desafiando todas las encuestas, el presidente izquierdista de Brasil ha logrado su reelección tras vencer en una ajustadísima segunda vuelta al ultra derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente convicto Jair Bolsonaro. La distancia entre ambos ha sido de cuatro millones y medio de votos.

De esta forma, Lula alcanza dos hitos en la democracia brasileña: su cuarto mandato no consecutivo (ya fue mandatario del país entre 2003 y 2011) y ganar unas elecciones después de haber sido la segunda fuerza en la primera vuelta, como ocurrió el pasado 4 de octubre. Entonces, Bolsonaro superó al líder del Partido de los Trabajadores por tres millones de votos, y se postuló como favorito en lo que restaba de campaña.



Es la segunda ocasión en la que Lula vence a un Bolsonaro en una cita electoral. En 2022, arrebató la presidencia al entonces mandatario Jair, hoy en prisión domiciliaria por no reconocer esa derrota. Ante el fracaso electoral, miles de bolsonaristas asaltaron la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia, y el líder ultraderechista fue condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.

Tras su victoria, en su nuevo mandato tendrá que hacer frente a sus malas relaciones con Washington, que le ha aplicado aranceles a diversos productos y que ha visto cómo Brasil se mantiene como el país de resistencia progresista en una América Latina alineada con Donald Trump, quien había expresado su respaldo Flávio Bolsonaro.

Además, uno de los principales retos de Lula en estos próximos cuatro años será aprobar leyes y medidas sociales en una Cámara de Diputados dominada por la extrema derecha de Bolsonaro, que logró 121 escaños en la primera vuelta.



El sindicalista que llegó a la cima
A pesar de estar a punto de cumplir 81 años, -los cumple este martes- Luiz Inácio Lula da Silva no ha perdido su energía. Durante la campaña le hemos podido ver moverse con energía en los mítines y clamar sus discursos a pleno pulmón. En sus redes sociales trata de mostrar una imagen de vigorosidad, grabando sus entrenamientos en el gimnasio y sus hábitos saludables: "Para llegar a los 120 años hay que hacer lo que yo hago", afirma en sus videos.

Hijo de una pareja de labradores, abandonó los estudios a los 14 años para comenzar a trabajar en el sector metalúrgico. Su padre era hombre de temperamento violento, mujeriego y que nunca mostró cariño hacia su familia.

Con apenas 17 años, perdió el dedo meñique de la mano izquierda mientras manejaba una prensa hidráulica en el trabajo. Más adelante, su hermano mayor le introduciría en el sindicalismo. En plena dictadura militar, su hermano mayor le introdujo en los movimientos sindicalistas del sector.

En 1975, ya casado, fue ascendido a la presidencia del sindicato, convirtiéndose en el representante de casi 100.000 trabajadores. Más tarde, fundaría el PT, partido con el que se presentaría a tres elecciones presidenciales, hasta finalmente convertirse en el primer obrero en gobernar Brasil en 2003.

Durante su primer y segundo mandato, las principales prioridades de su Ejecutivo fueron la lucha contra el hambre y el paro. Medidas de transformación social como la Bolsa Família, un sustento público para las familias con bajos recursos, ayudaron a sacar a 20 millones de personas de la pobreza. Brasil se convirtió en la octava potencia mundial. Lula abandonó su Gobierno en 2011 con un 80% de aprobación.

Su paso por prisión y su vuelta a la presidencia
Su particular caída a los infiernos llegó en 2017, cuando la Fiscalía comenzó a investigar al entonces expresidente por supuestos vínculos en un complejo entramado de desvío de fondos públicos que afectaba a la empresa estatal petrolera Petrobas.

Fue condenado a 9 años de prisión, pero en 2019, una investigación reveló que el juez federal involucrado en el caso había ordenado a la Fiscalía que incriminase al político. Lula fue absuelto dos años después y la Suprema Corte anuló todas sus causas, permitiéndole volver a la política.

"Tengo que reconstruir todo lo destruido", decía en las elecciones de 2022, en referencia al mandato del ultraderechista Jair, al que siempre ha dedicado un lenguaje agresivo, llamándolo "genocida" o "fascista".

Esta condena constante a la extrema derecha ha estado también presente en sus discursos de la presente campaña: "La extrema derecha siempre va a trabajar con la perspectiva de dar un golpe", ha llegado a decir.

En 2022, el sindicalista se impuso ante un mandatario muy lastrado por las consecuencias de la epidemia del covid, que acabó con la vida de 700.000 brasileños y que el propio Bolsonaro desestimó.

Sus últimas medidas
A pesar de encontrarse a las puertas del final de su mandato, Lula ha aprobado en las últimas semanas un aluvión de ayudas sociales de última hora que la oposición ha acusado de "electoralistas".

Una semana antes de la primera vuelta, el Gobierno anunció la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea, una de las mayores preocupaciones del país: en 2025, 25 millones de brasileños apostaron 220.600 millones de reales (37.150 millones de euros) en apuestas deportivas online. Una regulación que fue celebrada por muchas familias, pero que situaba al Ejecutivo en contra de los lobbies y los clubes de fútbol, que perderían cuantiosos ingresos tras la prohibición.

A once días de la segunda cita electoral, el Senado aprobó la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales (de seis a cinco días) sin recorte salarial, impulsada por el propio Lula. La reforma pondrá fin a una práctica habitual en sectores como el comercio minorista, donde se exige a los empleados que trabajen seis días a la semana: "Más tiempo para vivir, descansar, estar con la familia, ver crecer a los hijos, cuidarse y disfrutar de la vida", afirmaba el presidente en redes sociales tras el anuncio de la enmienda, que calificaba como una "victoria para los trabajadores".

La propuesta fue aprobada incluso con el apoyo del propio Flávio, que alegó responder al "clamor popular" pese a que anteriormente se había opuesto al proyecto.

Continuando con su ola de anuncios, Da Silva lanzó un paquete para condonar las deudas de los pequeños empresarios (unos 2.837 millones de euros) y aprobó el transporte gratuito en autobuses los fines de semana.

Dentro de su programa electoral, Lula también ha prometido un aumento del 15% del subsidio público de Bolsa Família. Además, ha intensificado un mensaje dedicado al empoderamiento de las mujeres y la lucha contra los feminicidios.