El presidente estadounidense Donald Trump estalló, con muy mal genio, contra los periodistas cuando fue interrogado sobre sus contradicciones con respecto a la guerra contra Irán, en un escenario en el que la tregua prorrogada por él con el país persa está destinada al fracaso debido a la falta de avances en términos de un acuerdo nuclear y un alto al fuego que se respete en el Líbano, lo que no incluyen los ataques cruzados en el estrecho de Ormuz, la vía marítima por donde fluye el tráfico internacional de petróleo indispensable para el suministro global del crudo y los mercados.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump calificó a uno de los periodistas de ser "una vergüenza" y al otro de "listillo", lanzando una sarta de insultos personales ante las preguntas sobre los vaivenes en su guerra desatada el 28 de febrero en Irán, aunque actualmente rija allí una frágil tregua -que exceptúa al estrecho de Ormuz-, y en medio de sus reiteradas amenazas de aniquilación total a la civilización iraní si no acepta una propuesta real.
La reacción en cadena contra la prensa acreditada de la Casa Blanca partió de una pregunta incómoda que le hizo el corresponsal de la agencia Reuters en la Casa Blanca, Jeff Mason. El periodista, le consultó abiertamente cuánto tiempo estaba dispuesto a esperar para una propuesta unificada de Irán, para poner fin a la escalada de violencia entre EE.UU. y el país persa.
Los periodistas han recordado que 233 siquiatras de EEUU, han señalado que Trump es un enajenado o enfermo mental. Todo el diagnóstico fue publicado en el destacado The New York Times.
