El presidente Gabriel Boric participó vía internet en la apertura de la XLVII edición del Encuentro Nacional de la Empresa (ENADE 2025), realizado por el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (ICARE).
Cabe hacer notar que el sistema digital falló dos veces en el discurso del mandatario.
El mandatario sostuvo, entre otras cosas, que el objetivo que todos comparten es “seguir haciendo grande a Chile y, en esta línea, independiente de las legítimas diferencias políticas que podamos tener, podemos encontrar también puntos en común”.
En el accidentado discurso Boric partió señalando que pese a las legítimas diferencias políticas “podemos hacerlo todos, Chile no se cae a pedazos como dicen algunos. De nosotros, unidos, depende salir adelante ante las dificultades que se nos enfrentan”.
Boric citó al Papa y, pese a señalar que no era un hombre de fe, dijo saber que muchos empresarios son cristianos. “No podemos decir que la mayor parte de los pobres no son porque no hayan obtenido méritos. Esta falsa visión de la meritocracia es que pareciera que solo tienen méritos aquellos que han tenido éxito en la vida“, replicó.
El mandatario agregó que “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera“.
Luego, el presidente citó algunas reflexiones que el papa León XIV, con quien se reunió este lunes en el Vaticano, realizó en la exhortación apostólica “Dilexi te”, ya que le parecieron “muy decidores y convocantes sobre los desafíos que tenemos (en el país)”.
“El papa dice ‘los pobres no están por casualidad o por un ciego y amargo destino, menos aún la pobreza para la mayor parte de ellos es una elección y, sin embargo, todavía hay algunos que se atreven a afirmarlo mostrando ceguera y crueldad. No podemos decir que la mayor parte de los pobres lo son porque no hayan obtenido méritos. Esta falsa visión de la meritocracia es que pareciera que solo tienen méritos aquellos que han tenido éxito en la vida’”, partió señalando.
Luego citó que “la solidaridad entendida en su sentido más hondo es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares. Por esta razón cuando las distintas instituciones piensan en las necesidades de los pobres se requiere que incluyan a los movimientos populares y animen las estructuras de gobiernos locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común”.
“Continúa diciendo algo que puede sonar muy duro, pero tenemos que escuchar sin prejuicio porque todo lo que está acá no es ideología (…), por lo que puede ser recogida por cualquiera independiente de las convicciones políticas que tengamos: ‘Es preciso seguir denunciando la dictadura de una economía que mata y reconoce que, mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. Se instaura una nueva tiranía, invisible, a veces, virtual, que impone de forma unilateral e implacable sus leyes y reglas’”, continuó
Finalmente, citando al sumo pontífice, el mandatario señaló que “debemos comprometernos cada vez más para resolver las causas estructurales de la pobreza. Los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, solo deberían pensarse como respuestas pasajeras porque la falta de equidad es raíz de los males sociales”.
