Oh I'm just counting

Editorial Cambio21. Un nuevo 5 de Octubre, que significó la derrota de la dictadura y la paradoja que Chile es gobernado por el primer Presidente pinochetista luego de la vuelta a la democracia

Se cumplen 38 años del histórico plebiscito del 5 de octubre de 1988 en Chile, cuando la ciudadanía votó mayoritariamente por el "NO", abriendo el camino para el fin de la dictadura militar de Pinochet y el retorno a la democracia.

A cerca de cuatro décadas de aquella jornada cívica, el aniversario genera diversas reflexiones en la sociedad chilena sobre los logros de la democracia y los pendientes en materia de equidad social y mejor calidad de vida; pero este año además, tenemos una triste paradoja ya quién está en La Moneda es un Presidente de la República elegido el año pasado con una importante votación, pero es el primero que votó por el SI a Pinochet e hizo campaña por la continuidad de ocho años más del dictador en 1988 y representa una ultraderecha que apunta a desmantelar la construcción realizada de un sistema de protección social que al país le permitó disminuir la pobreza de los 80’ -que llegaba a 45% en 1990-.

Kast el primer presidente de la República, luego de la vuelta a la democracia que votó por Pinochet  y ahí se diferencia del Presidente Piñera que fue elegido con votos de partidarios del dictador pero el fallecido mandatario hizo pública su votación y campaña por el NO, para que no siguiera la dictadura.

El Presidente Kast representa esa alternativa de ultraderecha que cree más en el mercado desregulado en favor de la plutocracia, en bajar los impuestos a las grandes empresas -incluso los exime del impuesto territorial al quintil más rico- ; que desconfía del gasto social y de políticas de protección a los más vulnerables y clases medias; pero que en la campaña presidencial pasada lo ocultó disfrazado de candidato que prometía más y más seguridad, expulsar a los migrantes ilegales y combatir día y noche al Crimen Organizado, compromisos que claramente no cumplió en estos casi 7 meses de gestión.

Pero los sectores democráticos y progresistas que buscan mejorar la democracia y tener un Chile más seguro, con crecimiento y equidad social deben ser capaces de analizar con seriedad y madurez lo que está ocurriendo con el debilitamiento de las alternativas democráticas y el avance de la ultraderecha en las sociedades latinoamericanas -como está ocurriendo en Brasil con los sorpresivos resultados de la elección de este domingo 4 donde se observa un positivo resultado para la ultraderecha-.

¿Hay en las sociedades actuales un agotamiento y desconfianza con las democracias? Pareciera que debiera asumirse que el avance de las ultraderechas se está sustentando en un desencanto cudadano con los partidos democráticos tradicionales, con los malos resultados económicos-sociales que impiden un mejoramiento de los niveles de vida de los sectores vulnerables y clases medias, con los altos niveles de corrupción existentes y que es una misión democrática urgente combatir y derrotar al Crimen Organizado; por tanto, es urgente que se entienda que el mejor cordón sanitario para impedir el avance de la ultraderecha asumir estas nuevas urgencias de las mayorías ciudadanas que además, usan su voto para reclamar por las debilidades democráticas.

En el caso chileno, el mejor homenaje a la lucha democrática que se dio en los años 80’ y que culminó el 5 de octubre, es asumir con urgencia la renovación programática de las ideas democráticas para que efectivamente en 2028 y 2029 se construya una alternativa electoral que sea capaz de movilizar y recuperar una mayoría ciudadana comprometida con el perfeccionamiento democrático que signifique una economía más productiva, que además, genere empleos, mejore la calidad de vida en las ciudades, pero que también es capaz de derrotar al crimen organizado y la corrupción.

No se construirá esa nueva mayoría ciudadana sólo recordando con nostalgia las luchas del pasado y fortaleciendo la memoria, se requiere además, liderazgos democráticos que hayan mostrado a nivel regional y/o local que sigue existiendo capacidad de generar desarrollo, mejor calidad de vida, mayor seguridad en los barrios y comunas y capacidad de articular a distintos actores políticos que permitan construir programas democráticos plurales que sean capaces de movilizar y representar mayorías.

Este 5 de octubre miremos más los desafíos del futuro, porque estamos frente a un gobierno de ultraderecha que producto de su mal manejo económico, el alto desempleo que se vive, el avance del crimen organizado entre otras causas su aprobación está bajo 30% y el rechazo supera el 60%; pero ese sentimiento de molestia con administración Kast debemos convertirlo en fuerza democrática que nos permita tener una nueva oportunidad de renovar nuestra alicaida democracia en el futuro.