A dos meses de iniciado el gobierno el panorama social y político dista mucho del que vimos en diciembre 2025 donde el candidato Kast obtuvo en segunda vuelta un 58% de la votación; pero esa alta votación fue mal leída por el nuevo gobierno ya que no impulsó un plan centrado en la seguridad y en la lucha contra la delincuencia, sino al contrario su eje ha sido una agenda ideologizada en lo económico destinada a rebajar los impuestos a las grandes empresas y revertir las medidas progresivas en el sistema tributario que impulsó Bachelet en 2014 como la desintegración tributaria.
Ese cambio de agenda que empezó a visualizarse en el verano con una agenda internacional visitando a líderes de ultraderecha como Orbán, Bukele y Trump, culminó con el desaire a la ex presidenta Bachelet de restarle el apoyo oficial a su candidatura a la ONU, decisión política que mostró una administración Kast sin capacidad ni interés de construir acuerdos transversales para impulsar en el ámbito internacional y nacional políticas de Estado que superaran la lógica de un país polarizado.
Su error -como lo cometió Piñera 2 y Boric previamente- es creer que la votación de 2ª vuelta es un apoyo político a su plan de gobierno y es no entender que son “votos en contra de un mal mayor” que en este caso era la candidata de la continuidad. Se embriagó con el 58% y se olvidó que sólo obtuvo un poco más de 23% de votación en la primera vuelta y que su tarea era buscar consensos para gobernar. El resto eran votos prestados para llegar al 58%.
En estos dos meses no ha buscado consensos, al contrario, desestimó opiniones distintas. Se le sugirió que ante la crisis de la guerra en Medio Oriente usará el MEPCO que permitía gradualizar el impacto del alza del petróleo y optó por “el bencinazo” que significó un alza de las bencinas de $300 por litro y una alza mayor del diésel desde 23 de marzo, con lo cual gatilló un espiral inflacionario y un aumento de la UF que llevó la inflación de 2,6% en 12 meses en febrero a una inflación en 12 meses de 4% ahora en abril. La UF se acerca peligrosamente a los $41.000 en este mes y la inflación vuelve a ser un motivo de alta preocupación ciudadana.
Claramente el ministro Quiroz actuó ideologizadamente, traspasando los costos del ajuste a los consumidores y no usó el MEPCO que le permitía alzas graduales de la bencina y ahora en mayo vuelve a usarlo la semana pasada para estabilizar el precio y evitarse una nueva alza, reconociendo su error político de fines de marzo.
A la opinión pública le quedó claro que se estaba frente a un gobierno que carecía de sensibilidad social y además, decidió hacer un recorte del gasto fiscal para este año del 3% en el presupuesto 2026 que en este caso afecta el gasto social y los programas de apoyos a familias vulnerables y clases medias en salud, educación, vivienda principalmente, lo que fue ratificado con Oficio 16 del Ministerio de Hacienda donde para ajustar el gasto fiscal entre 2027 al 2031 proponía “descontinuar” 142 programas sociales que son apoyos reales a la gente común y corriente.
Estas decisiones como el bencinazo, el recorte del 3% del gasto social en presupuesto 2026 y la tramitación acelerada de un proyecto de ley que rebaja los impuestos a las grandes empresas y da otros beneficios tributarios a los grandes contribuyentes que ahondan el déficit fiscal como lo señala el Consejo Fiscal Autónomo han generado un escenario político que revela que para la administración Kast lo relevante son las señales al mundo empresarial y los que más tienen y a los sectores medios y familias vulnerables se les desprotege y se les hace pagar el costo con mayor inflación.
Esas malas decisiones políticas y económicas explican el aumento en la desaprobación ciudadana a la gestión Kast que saltó del 34% el 11 de marzo a un 56% esta semana según una encuesta amiga de La Moneda. En otras encuestas la desaprobación y la pérdida de confianza en Kast anda en números similares; por tanto, la votación de 2ª vuelta se evaporó, no hubo luna de miel y esto es el resultado de malas decisiones de la administración Kast, de la mala gestión de su gabinete, especialmente de la vocera Sedini, del ministro de Hacienda Quiroz que insiste en “amarrarse” a un proyecto tributario donde los únicos beneficiados es el gran empresariado y de la ministra de Seguridad Steinert que en estos dos meses no ha implementado ningún plan contra la delincuencia y el crimen organizado ni contra la migración ilegal y en los barrios sigue la inseguridad y la intranquilidad de los últimos años que fue el talón de Aquiles de la gestión Boric y que no ha sido enfrentado por esta administración.
Estos dos meses de mala gestión Kast está influenciado por la espiral inflacionaria, el bencinazo, la falta de planes contra la delincuencia y un mal gabinete que ha perdido el control de la agenda pública.
Sería otro error político querer apurar la tramitación legislativa del proyecto que rebaja los impuestos a las grandes empresas sin compensación fiscal como lo pide CFA, FMI, JP Morgan y que la mayoría de la ciudadanía cuestiona ya que afecta el gasto social y más si quiere tener aprobado antes de la Cuenta Pública del 1º de junio buscando “pasar máquina” con una mayoría feble en la Cámara.
Lo sensato sería que el gobierno preparará un cambio de gabinete, modificará el equipo ministerial que no funcionó, buscará acuerdos transversales con sólido respaldo técnico y abandone su pretensión de imponer una agenda ideologizada.
Los largos dos meses de la administración Kast. Por Jorge Muñoz V. Cientista Político
