Oh I'm just counting

Premio Nacional de Artes de la Representación actor Jaime Vadell se sincera sobre la vejez a sus 90 años: “Ser viejo es bastante penca”

A sus 90 años, Jaime Vadell sigue siendo un peso pesado de la televisión y el cine chileno, aunque confiesa que la vejez no es nada fácil. 

Con siete décadas de carrera a sus espaldas y recientemente condecorado con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, el actor decidió abrirse sin filtros sobre lo que realmente significa envejecer.

En una reciente entrevista en el podcast Más de tí de BioBioTV, Vadell se refirió a las dificultades que enfrenta en su día a día, dejando en evidencia la falta de tacto de la sociedad hacia los adultos mayores. 

“He conocido poca gente de 90 años en mi vida (…) La gente trata de ser amable, pero los traicionan ciertas cosas”, lanzó, sin rodeos.

El actor fue incluso más gráfico al relatar situaciones cotidianas que lo irritan: “Por ejemplo si estamos haciendo una cola para el pago del estacionamiento y uno se demora un poco -porque los viejos nos demoramos más en hacer todo- y empiezan detrás ‘¿lo ayudo? ¡Señor, ¿lo ayudo?!’, además te empiezan a gritar porque creen que uno es sordo. No es agradable, no necesito ayuda”.

Vadell no duda en calificar este tipo de actitudes como una falsa cortesía: “Es una apariencia de gentileza”.

A pesar de su avanzada edad, asegura estar en buena salud, aunque confiesa sus dudas sobre cómo definir su vitalidad: “Suerte o mala suerte, no sé… porque ser viejo es bastante penca”, señala sin rodeos.

Entre los desafíos que enfrenta, el actor menciona aspectos cotidianos que para muchos serían impensables: “No puedo caminar rápido, no poder subir o bajar una escalera rápido, (sino que) de en dos escalones, agarrado del pasamanos por el miedo a irse de hocico y sacarse la mugre”.

La pérdida de agilidad se extiende a su vista y a tareas simples: “La vista, me canso de leer, ahora tengo los anteojos y una lupa, y así y todo me cuesta leer el diario. El diario encuentro que cada vez le ponen menos tinta, no sé si es cierto eso, o es que yo no lo veo, pero me cuesta”, comenta, dejando claro que la edad viene con limitaciones.

A pesar de todo, Vadell mantiene la cabeza en alto y sueña con un legado claro: ser recordado como “un buen actor y una buena persona”.