Venezuela vuelve a situarse en el centro del tablero internacional tras las declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, quien ha expresado su optimismo ante la posibilidad de que la operación contra el presidente venezolano derive en una cooperación más fluida con el resto de integrantes del Gobierno del país. Según Rubio, la salida de Maduro del escenario político abre un nuevo contexto para Venezuela, aunque con importantes limitaciones a corto plazo.
En una entrevista concedida al programa Meet the Press de la cadena, el jefe de la diplomacia estadounidense subrayó que, pese al reconocimiento hacia la oposición, la situación actual obliga a tomar decisiones inmediatas. “María Corina Machado es fantástica, y es alguien a quien conozco desde hace mucho tiempo, al igual que todo el movimiento opositor, pero estamos lidiando con la realidad inmediata”, afirmó Rubio, aludiendo al complicado escenario político que atraviesa Venezuela.
Rubio explicó que uno de los principales problemas para la oposición venezolana es el factor tiempo. A su juicio, la “realidad inmediata” es que gran parte de los líderes opositores ya no se encuentran en Venezuela, lo que dificulta cualquier transición rápida.
“Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”, señaló, dejando claro que el futuro de Venezuela pasa por decisiones urgentes en las próximas semanas.
El secretario de Estado adelantó que Estados Unidos trabaja ya en un proceso de transición con hitos clave previstos para las “próximas dos o tres semanas”. En este contexto, expresó su deseo de que, con Maduro fuera de la ecuación, sea posible mejorar las relaciones con el poder actual en Venezuela, siempre que se den pasos concretos hacia una mayor estabilidad institucional.
En una segunda entrevista, Marco Rubio fue aún más explícito al referirse a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez. Según explicó, Rodríguez es una figura con la que “sí se puede negociar”, a diferencia de Maduro, a quien acusó de romper sistemáticamente cualquier acuerdo alcanzado con Washington.
“La diferencia es que la persona que estaba a cargo, aunque no legítimamente en el pasado, no era alguien con quien se pudiera trabajar. Simplemente no podíamos trabajar con él”, afirmó Rubio, insistiendo en que el bloqueo de cualquier entendimiento previo lastró durante años las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Venezuela.
El responsable de la política exterior estadounidense subrayó que el interés de su país va más allá del relevo político. “Queremos que Venezuela avance en cierta dirección porque creemos que es bueno para el pueblo venezolano, pero también porque afecta a nuestro interés nacional”, indicó. En este sentido, mencionó factores vinculados a la seguridad nacional y al impacto regional de la crisis venezolana.
Rubio añadió que un futuro más estable para Venezuela tendría efectos positivos en todo el continente. “Creemos que un futuro mejor para el pueblo de Venezuela es también estabilizador para la región y refuerza el vecindario en el que vivimos”, afirmó, en referencia a América Latina.
Las declaraciones del secretario de Estado reflejan un cambio de tono respecto a etapas anteriores y confirman que Venezuela afronta un periodo decisivo. Con un proceso de transición en fase inicial, presiones internacionales y una oposición debilitada internamente, el país encara semanas clave que pueden definir su rumbo político y sus relaciones exteriores.
