Oh I'm just counting

El debate que viene: adopción homoparental

La idea de que la mejor familia es aquella que tiene una estructura tradicional, “normal” para algunos, es una de las razones por las que se niega la adopción homoparental.

Por Felipe Reyes
 
 
La puesta en marcha de la nueva Ley de Unión Civil ha abierto la discusión sobre la posibilidad de permitir que las parejas homosexuales puedan adoptar hijos.

Sin embargo, la real posibilidad de adoptar no es algo que se encuentre aclarado, ni muchos menos aceptado por la sociedad. Somos un país conservador y tradicionalista, y diariamente esto se siente.

La idea de que la mejor familia es aquella que tiene una estructura tradicional, “normal” para algunos, es una de las razones por las que se niega la adopción homoparental.

El bien mayor para el niño, pues es él quien necesita ser adoptado, pone el foco en la calidad de quienes adoptan, siendo la homosexualidad muchas veces una limitante. Este un argumento base para quienes rechazan tal aplicación.

El debate lleva ya en nuestro país varios años, sin embargo es desde ahora que se tomará la agenda política y noticiosa. Es por ello que trataremos de entregar distintas miradas de una situación que es transversal a nuestra sociedad.

Algunos antecedentes

Hace algunas semanas una resolución judicial retomó el debate de la adopción homoparental. La Corte Suprema concedió el cuidado personal de dos mellizos de tres años a un padre homosexual que en la actualidad convive con su pareja (obviamente del mismo sexo).

Esta fue una situación novedosa y pública de reconocimiento de habilidades parentales que van más allá de una orientación sexual.

Sin embargo, la organización internacional Hazte Oír, grupo conservador que defiende la familia a partir de ideas religiosas, publicó algunos puntos por los que rechazan la adopción homoparental.

Desigualdad entre las expresiones amorosas de cada uno de los miembros de la pareja. El amor materno y el amor paterno, aunque igualmente importantes, son cualitativamente distintos y dan lugar a relaciones paternofiliales diferentes.

Los rasgos e inclinaciones vinculados al sexo se moderan y complementan solo en presencia de referentes de ambos sexos. El modelo de relación homosexual fija patrones de comportamiento sexual en el que las normas y convenciones se rompen para abrirse a experiencias ajenas al individuo.
 

Miradas

Siendo un tema cultural y psicológico conversamos con algunos expertos para explicar la veracidad de estos argumentos.

Para el psicólogo Andrés Morales las consecuencias de la adopción homoparental son muy reales “incluso se podría decir que lo más importante en el desarrollo emocional de un niño es la identificación con el padre de su mismo sexo”, indica.

“Uno tiende a pensar que un niño o niña adoptado por una pareja homosexual tendría como tendencia natural seguir el ejemplo de su padre o madre. Frente a esta conducta imitativa se podría hablar de una suerte de predestinación a ser homosexual”, dice el psicólogo.

“Se dice que lo que el niño necesita es amor, pero esto se encuentra supeditado al ejemplo que reciba. Es posible que una pareja homoparental puede entregar amor y seguridad al niño, pero se requiere de una forma familiar heterosexual”, comentó Andrés Morales.

Por su parte, el psicólogo Rodrigo Molina es mucho más cauto frente a la influencia que podría ejercer la crianza homoparental. “Los homosexuales que podemos ver hoy, la gran mayoría, fue criado en una familia heterosexual, lo que derrumba la creencia de que la homosexualidad es transmisible a los niños”, asegura el expresidente del Colegio de Psicólogos de Chile.

“Se trata principalmente de prejuicios arraigados en la cultura. Personalmente no tengo conocimiento de estudios que ratifiquen este eventual peligro de crianza homoparental. Sí conozco estudios que dicen que los riesgos de desarrollar alguna sicopatología de orden social, es por igual medida en niños que crecen con familias homoparentales y heteroparentales”, apunta.

“Lo que es normal hoy no será lo normal en 50 años más. Se trata de construcciones culturales, y que además en el aspecto de la salud mental siempre ha estado en discusión. Recordar que la homosexualidad era considerada como una enfermedad hace 40 o 50 años. Actualmente esta creencia esta completamente desterrada”, comenta.