Este fin de semana, se llevó a cabo la elección de la directiva nacional del Partido de la Gente (PDG), proceso que culminó con la victoria de Patricio Quisbert, en la foto, por sobre la mesa que encabezaba Rodrigo Vattuone del que era partidaria Franco Parisi. Sin embargo, los comicios estuvieron marcados por una escasa concurrencia: sufragaron apenas 1.106 personas de un universo total de 42.885 afiliados, lo que representa un 2,5% de participación.
Franco Parisi decidió no presentarse a una nueva postulación a la vicepresidencia, a lo que se sumó la derrota de la Lista A, donde participaba su hermana, la diputada Zandra Parisi, en conjunto con Rodrigo Vattuone, el actual presidente de la colectividad y que perdió.
Desde las filas de la colectividad descartan que existan quiebres internos, argumentando que las dos facciones que compitieron utilizaron el eslogan y la figura de “Parisi2030” durante sus campañas. Pese a ello, el complejo escenario económico de la agrupación sigue latente. El Servicio Electoral (Servel) ha rechazado sus balances y la falta de saneamiento contable mantiene bloqueada la recepción periódica de fondos públicos que les corresponden por legislación.
A este panorama se suman los recuerdos de la consulta digital realizada a fines del año pasado para definir el respaldo presidencial de cara a la segunda vuelta. En aquella oportunidad, el proceso fue tildado de opaco debido a que únicamente se publicaron porcentajes, omitiendo la cantidad exacta de votantes. Dicha situación generó especulaciones sobre una abstención tan elevada que resultaba perjudicial revelarla.
Todo esto contrasta con el peso electoral del PDG, que se posiciona como la cuarta fuerza política del país en volumen de inscritos y cuyo abanderado a La Moneda superó los 2 millones 500 mil sufragios en los últimos comicios.
El flamante timonel electo de la agrupación, Patricio Quisbert, declaró “que la participación fue baja y es un desafío que asumimos: abrir el partido, convocar e integrar a más militantes”.
A la espera de que el tribunal supremo del PDG ratifique oficialmente las cifras, Quisbert se prepara para asumir un mandato de dos años. Con esto, pasará a ser el tercer presidente en la historia de la colectividad, sucediendo a Luis Moreno y al propio Vattuone. El nuevo líder es contador auditor de profesión y forjó su trayectoria política en la región de Tarapacá, zona por la cual compitió anteriormente como candidato a diputado.
