Por Ema Santa Cruz Fuccaro
El embajador de Chile en Estados Unidos durante el gobierno de Gabiel Boric y Michelle Bachelet, canciller durante el último año de gobierno del presidente Eduardo Ruiz-Tagle y representante de Chile ante la ONU durante la presidencia de Ricardo Lagos, en entrevista con Cambio21, evaluó el manejo de las Relaciones Internacionales del gobierno de José Antonio Kast.
Califica la política exterior de la actual administración como su “talón de Aquiles”, debido a la falta de un plan estratégico y experiencia. De todas formas, aseguró que la grandeza está en el cambio en la toma de decisiones que un gobierno puede tener.
Recientemente se han levantado varios cuestionamientos de parte de diputados de oposición incluso del excanciller Mariano Fernández, respecto a las decisiones que ha estado tomando este gobierno respecto a la política exterior de Chile. ¿Cuál es su evaluación del gobierno de Kast y del canciller, Francisco Pérez, en la gestión de la política exterior? ¿hay falta de experiencia?
Creo que la política exterior del presidente Kast es el talón de Aquiles de su gobierno. La verdad es que, si uno ve que, con respecto a la seguridad, que fue la gran campaña que llevó a cabo para ganar la elección, no había ningún proyecto ni había ningún plan como lo confesó la primera persona que tuvo como ministra. Creo que sobre política exterior ha habido una cosa muy elemental, que entiendo que lo dijo por lo pronto el jefe del segundo piso, muchos de sus interlocutores que luego se comunicaron conmigo quedaron espantados al escuchar que la política era seguir a Trump y a Israel. Por lo tanto, creo que si esa era la idea se han llevado una gran sorpresa.
En primer lugar, porque no era simplemente un problema de cambiar a un gobierno de izquierda por un gobierno de extrema derecha y decir, "Voy a recibir la simpatía y el apoyo de la Casa Blanca." Era mucho más complejo que eso, pero ellos no lo percibían porque no había plan, porque no había reflexión y porque muchas de las personas que estaban a cargo del tema de la política exterior eran novatos desde el punto de vista político y siguen siendo novatos muchos de ellos.
Trump entiende la dominación y no la del socio cooperador
Yo soy respetuoso respecto a las autoridades que están a cargo de esos temas porque creo que desmoronarlos significa un costo para el país. En segundo lugar, (...) soy partidario y también de esperar que los gobiernos cambien. Yo representé al presidente Boric con mucho honor en Estados Unidos, pero tengo que decirte que es evidente que el gobierno de Boric cambió de posición en una serie de cosas a buena hora y en esos cambios se reconoce también grandeza, por lo tanto yo no descarto que haya un cambio, pero creo que recién ahora el gobierno del presidente Kast se empieza a dar cuenta que el gobierno del presidente Trump entiende que la dominación, digamos, la visión imperial de América Latina es lo que corresponde y no la visión del socio cooperador.
Aquí lo que se está haciendo, por una parte, es algo que es inadmisible del punto de vista de América Latina y a su historia, que es la militarización de todo lo que signifique conflicto en la región. Ya sea los conflictos sociales, ya sea los conflictos que tienen que ver con delincuencia y con el crimen organizado, y mañana posiblemente por qué no los conflictos políticos, se empiezan a tratar desde el punto de vista militar y de la seguridad. Y eso es inaceptable para América Latina y debería hacerlo para todos los países.
Respecto a esos cambios de decisiones que podría tener una administración, ¿Qué esperaría usted del actual gobierno? ¿Qué haga un cambio?
El presidente Kast comenzó su política de una manera muy vinculada a las organizaciones de extrema derecha del mundo, partió alabando al señor Orbán (ex primer ministro de Hungría) en una especie de aviso publicitario en la casa de gobierno, el apoyo a Bukele con visita a los presos. (...) Por lo tanto, no le veo ninguna gracia al hacer eso y creo que eso ha sido como los modelos, lo que se ha tratado de vender porque simplemente lo calcula por las encuestas que eso es popular. Ahora, esa esa política de asociarse con la extrema derecha y demostrar dureza no es suficiente para el gobierno del presidente Trump.
Por lo tanto, el problema de Chile es que se tiene que darse cuenta de que al menos que adopte una posición firme respecto a esos temas (política de seguridad estadounidense en América Latina) y esa posición de firmeza debe tener un respaldo total del país. En ese momento si no lo tiene va a generar un cuadro interno de conflicto lleva a ser aparecer débil ante un interlocutor que es sin duda la primera potencia del mundo.
Cuando el presidente Lagos se vio enfrentado a la situación, que su participación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y lo que estaba sucediendo lo llevaba a oponerse al ataque a Irak, porque no solamente rompía la carta de Naciones Unidas, sino que llamaba una locura del punto de vista militar y político tal como se demostró inmediatamente.
El Presidente Lagos frente a la guerra entre EEUU e Irak
¿Y que hizo el Presidente Lagos?
Lagos llamó al presidente de la UDI y Renovación Nacional, a los partidos, nos reunió a todos los presidentes de partidos en su oficina y les explicó sinceramente el problema que tenía al frente. Y la reacción de la oposición fue salir y decir, "Apoyamos absolutamente al presidente Lagos." Ese es el contexto que yo quisiera que ocurriera, pero no veo ninguna reacción de ese tipo. El presidente pareciera vivir en un mundo en el cual este problema no existe. Hay pura blandura alrededor de lo que dice, él y los ministros aparecen divididos en un cuadro en que hacen y toman decisiones que no se entiende bien si responden o no responden a la percepción que tienen de lo que está ocurriendo en el Estados Unidos. Por tanto, no hay política.
Los reparos hacia el ministro vienen desde la decisión de entrar en el “Escudo de las Américas”, en medio de un contexto en que EE. UU. ha impuesto aranceles al país, y también de la decisión de retirar a Chile del Movimiento de Países no Alineados. En su experiencia, ¿todas estas decisiones son justificadas o son incompatibles entre sí? ¿Justifica el ingreso al Escudo de las Américas? ¿Cuál es sería el manejo ideal para las relaciones con Estados Unidos dadas las circunstancias?
Creo que efectivamente ahí hay ilusiones y contradicciones. O sea, realmente aquí lo que hay es una sensación de que los aranceles pueden ser negociados. Los aranceles en el gobierno del presidente Trump son armas antojadizas políticas que la lanza a la gente para amedrentarlo o para cautivarlo dentro de otra política que no tiene nada que ver con el comercio. (...) seguir pensando en una lógica en la cual por buena voluntad y respetamos la libertad de comercio vamos a tener un cuadro de benevolencia en esa materia, es un error.
Ahora, respecto del Escudo de las Américas es lo mismo, vale decir, si los aranceles se politizan y se transforma en un arma de política, la presencia de Estados Unidos militarmente en el hemisferio y la suma de los ejércitos del hemisferio a una suerte de guerra que Estados Unidos lleva a cabo contra carteles o contra cualquiera.(...) El secretario de Estado Rubio ha hecho un documento en el cual califica de terrorista los movimientos que tengan ideas socialistas en la región, ¡Dios mío!, o sea nadie sabe dónde va a parar esa historia.
Entonces, si vamos a luchar contra el terrorismo y el narcotráfico y además agregamos como terrorista a una cantidad de movimientos... que termina siendo el Partido Comunista en algunas ¿Por qué no los socialistas? entramos en un territorio en el cual la voluntad de Estados Unidos definida por la voluntad del presidente Trump en el momento en que al presidente Trump se le ocurra la nueva idea, realmente no constituye un instrumento que nos permita tener una relación internacional normal.
"Esto es lo más grave que yo he visto nunca durante mis largos años"
Entonces, estamos en un cuadro en el cual esto es muy grave. Esto es lo más grave que yo he visto nunca durante mis largos años. Por lo tanto, creo que requiere de una reflexión, mucho más profunda y requiere de una reflexión en la cual el gobierno dé el paso de invitar a la oposición a una conversación seria.
Respecto a la mega reforma, el canciller Pérez ha mencionado que promoverá inversiones extranjeras, ¿usted ve a la mega reforma como algo que podría promover estas relaciones con China y con Estados Unidos también?
Yo no soy partidario de esa megareforma, yo creo que esta es una especie como de escuela de Chicago rediviva que (...) está basada en una apuesta que no ha resultado nunca en ninguna parte del mundo, salvo en Estados Unidos. Que es la primera potencia económica del mundo.
En materia política exterior, efectivamente de lo que se trata es de atraer inversión extranjera. Yo que pasé años en Estados Unidos tratando de traer inversión extranjera y conseguimos algo, puedo decirte que eso está mucho más ligado a la capacidad que tengamos de tener claridad respecto de la actitud del Estado y de la permanencia que tienen ciertas políticas del Estado en los minerales críticos y estratégicos, más que en grandes oportunidades de bajar impuestos y cosas por el estilo porque al final las empresas grandes terminan diciendo, "¿Cuánto pueden durar estas políticas que están aprobadas por una mitad del país cuando la otra mitad del país está en contra?"
Por lo tanto, no estoy tan seguro de que las grandes transformaciones que se buscan con esta reforma vayan necesariamente a hacer un factor decisivo en la manera como miran los inversores norteamericanos del cuadro chileno. Eso lo dirá el tiempo.
Michelle Bachelet y su postulación a la ONU
En la reciente segunda votación informal para la secretaría de la ONU, la expresidenta Michelle Bachelet quedó en séptimo lugar. Según su experiencia en las Naciones Unidas, ¿cree que este sondeo y apoyo pueda remontar para la votación final? ¿qué se requeriría para esto? ¿El hecho del retiro de apoyo por parte del gobierno fue un factor importante?
Pienso que la combinación del retiro del nombre de la dos veces Presidenta de Chile y figura internacional muy conocida en el mundo entero, por el gobierno de Chile constituyó sin duda un golpe muy duro para esa candidatura.
Y en segundo lugar creo que lo que le hicieron a la Presidente Bachelet es la página más vergonzosa de la historia diplomática de Chile. A mí me da vergüenza, me ofende en lo más profundo de mi participación como representante Chile por mucho tiempo en materia internacional.
Por lo tanto, creo que fue una actitud brutal que solo respondía al afán de satisfacer el ego de un grupo de parlamentarios de extrema derecha que no tienen la menor idea de lo que sucede en el planeta. Ahora, ese cuadro hoy día suma a la percepción de que, si Chile hacía eso, un gobierno como el de Trump obviamente iba a usar el veto sin ninguna dificultad.
En el fondo el gesto era decirle a Estados Unidos, "Vétela, por favor, porque yo no la quiero". Y esa actitud política, sin duda, que genera muchas dificultades en la campaña, que es sobre la base de la solidaridad y es el concepto de Brasil y México de apoyarla, porque Brasil y México son los dos países más grandes de América Latina y con más historia en la serie de Naciones Unidas y tienen claro de que la presidenta Bachelet iba a representar en términos de candidatura los valores esenciales que formaron las Naciones Unidas: los derechos humanos, los derechos de la soberanía de los países, los derechos de la integridad territorial de los países, el oponerse a la guerra, el negar la posibilidad de atacar a nadie salvo que sea acordado por el Consejo de Seguridad.
Estos principios es lo que Michelle Bachelet representa en este cuadro y ella ha tenido la actitud yo diría heroica de recorrer el mundo entero porque estaba en Pakistán, en África, en los lugares más distintos del planeta predicando esa lógica que ha tenido que tomarla ahora todos los otros candidatos, no hay ninguno que no tenga hoy día en su discurso esos temas porque al principio, acordémonos como fue esto cuando comenzó, todo el discurso de los candidatos que no eran Bachelet, eran cortar programas, reducir presupuesto, racionalizar la forma como trabajaba Naciones Unidas, o sea, una visión pragmática y menor de lo que son los problemas que hoy día ocurren en el mundo.
Por lo tanto, yo creo que incluso si después de un análisis, como se va a hacer ahora, se decide que la candidatura no debe seguir, (...) yo creo que la visión que ella cumplió es absolutamente indispensable y va a marcar la forma como Naciones Unidas se dirige en el futuro.
¿Cree usted que esto pueda llegar a remontar o qué tendría que pasar para eso? Más allá de si es que se decide bajar o no la candidatura
No estoy en condiciones de decir qué está pasando adentro del Consejo de Seguridad y qué está pasando dentro de la Asamblea. Como se sabe, hay una pelea tremenda entre la presidenta de la Asamblea, la canciller alemana que quisiera que la Asamblea votara también, así como lo ha hecho el Consejo de Seguridad por un candidato/a, lo que podría cambiar totalmente la lógica del asunto y podría llevar a la Bachelet a tener la primera gran mayoría clarísimamente por número de votos (...) No sé, puede producirse algún fenómeno que yo no conozco en este momento, pero sin duda que es una tarea cuesta arriba, pero muy cuesta arriba.
