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Vicaría de la Solidaridad desmintió a El Mercurio que señaló que esta institución apoyó la huida de Chile a EEUU del asesino serial de la dictadura, Armando Fernández Larios. Abogado que trabajó en esa institución dice que se querellará contra el diario

Por Alfredo Peña R.

La Vicaría de la Solidaridad, a través de la Fundación, Documentación y Archivo del Arzobispado de Santiago desmintió en forma tajante una publicación del diario El Mercurio que la vincula con la supuesta protección y huida del ex agente de la DINA Armando Fernández Larios tras el crimen de Orlando Letelier.

En una crónica publicada por este diario se señala que el mayor de Ejército (R) conocido por ser uno de los principales asesinos seriales de los inicios de la dictadura que participó en los crímenes de la Caravana de la Muerte, en asesinatos en Pisagua, Iquique, Calama, La Serena y otras ciudades del sur, que “tras el homicidio de Orlando Letelier en Washington, huyó de Chile protegido por la Vicaría, la Nunciatura, la diplomacia norteamericana y un sector del Ejército adversario del general Manuel Contreras.” 

Cambio21 publicó este martes la versión del escritor y periodista Benedicto Castillo que reporteó durante años todo el caso de Fernández Larios y podemos decir que fue sacado del país 11 años después del crimen del excanciller de Salvador Allende, Orlando Letelier. Manuel Contreras, jefe de la DINA ni siquiera tenía mando en el Ejército y se había ido a retiro en 1978, 9 años antes de la huida de Fernández, que era perseguido por la CIA, el FBI y el departamento de Justicia de EEUU.

El también ministro de Defensa en 1973, fue asesinado en Washington con apoyo y complicidad de Fernández Larios en 1976. Y la CIA con apoyo del FBI y del entonces embajador de EEUU, Harry Barnes, y con la anuencia del propio exagente de la DINA, fue trasladado de Chile a Washington en 1987, donde quedó como testigo protegido de las instituciones norteamericanas.

La Vicaría de la Solidaridad, a través de su Fundación, Documentación y Archivo del Arzobispado sostuvo que la versión es falsa y que invierte el sentido de su labor histórica en defensa de las víctimas de la represión.

Abogado de la Vicaría dice que se querellará

El actual embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, colgó en sus redes sociales el desmentido de la Vicaría de la Solidaridad. Valdés trabajaba con Orlando Letelier en Washington en 1976. Y el día del crimen, por una bomba colocada en su auto, él también tenía que viajar en ese vehículo donde murieron el excanciller y exministro de Defensa junto a su secretaria Ronni Moffit. Valdés no viajó en el auto y salvó de morir o quedar muy malherido.

Y el abogado Luis Toro, uno de los integrantes de la Vicaría, creada y fundada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez, que ayudó y apoyó a los familiares de los perseguidos por la dictadura dijo a Cambio21 que la información de El Mercurio "no sólo es falsa sino que también injuriosa".

Luis Toro, que al regreso de la democracia fue jefe jurídico del ministerio del Interior señala que "nuestra labor no era apoyar a los torturadores, criminales y menos a este tipo de asesinos. Nosotros ayudabámos a los familiares de los perseguidos, torturados o asesinados por la dictadura pensar distinto ".

Toro asegura que junto con otros extrabajadores de la Vicaría están estudiando una querella en contra de los que redactaron y publicaron "esa información injuriosa. Estamos analizando realizar una acción judicial. Yo al menos estoy convencido de presentarla", afirma a Cambio21.

El desmentido textual de la Vicaría de la Solidaridad

El diario El Mercurio publicó hoy un reportaje sobre Armando Fernández Larios en el que, tanto en su bajada como en el desarrollo del artículo, se afirma textualmente:

“Tras el homicidio de Orlando Letelier en Washington, huyó de Chile protegido por la Vicaría, la Nunciatura, la diplomacia norteamericana y un sector del Ejército adversario del general Manuel Contreras.”

Esa afirmación es absolutamente falsa. No se trata de una interpretación discutible ni de un matiz histórico: es un error grave que tergiversa los hechos y daña la memoria de una institución cuya labor fue exactamente la contraria.

Quién fue Armando Fernández Larios

Armando Fernández Larios fue oficial del Ejército e integrante de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el principal aparato represivo de la dictadura. Su nombre está asociado a crímenes de lesa humanidad, entre ellos el asesinato del ex canciller Orlando Letelier y de su secretaria Ronnie Moffitt, perpetrado en Washington en 1976, un acto de terrorismo de Estado que evidenció la proyección internacional de la represión chilena.

También ha sido vinculado a otros crímenes, como los cometidos en el marco de la Caravana de la Muerte, y a la estructura operativa de la DINA que ejecutó secuestros, torturas y homicidios en Chile y en el extranjero. Estos hechos han sido investigados judicialmente y documentados ampliamente, tanto en Chile como fuera del país.

En el contexto actual, Armando Fernández Larios se encuentra detenido en Estados Unidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), organismo que lo incluyó en su registro de personas con antecedentes graves, bajo la categoría “lo peor de lo peor”. Su detención reabre el debate judicial sobre sus responsabilidades en crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura y abre la posibilidad de un proceso de extradición a Chile, cuya definición está prevista para las próximas semanas.

La mentira sobre la Vicaría de la Solidaridad

La Vicaría de la Solidaridad no protegió, no encubrió ni facilitó la huida de Armando Fernández Larios. Sostener lo contrario es invertir la historia.

La Vicaría fue una institución creada para defender a las víctimas de la represión, documentar violaciones a los derechos humanos y presentar acciones judiciales contra los organismos represivos del Estado, incluida la DINA. Su archivo y su trabajo jurídico fueron fundamentales para reconstruir casos, establecer responsabilidades y combatir la impunidad.

Lejos de “proteger” a agentes represivos, la Vicaría contribuyó a visibilizar sus crímenes, a acompañar a las víctimas y a dejar constancia histórica de lo ocurrido cuando hacerlo implicaba riesgos reales.

Atribuir a la Vicaría un rol de protección hacia un agente de la DINA no es un simple error, es una distorsión ética e histórica que confunde a la opinión pública y relativiza responsabilidades. Coloca en el mismo plano a víctimas y victimarios, y diluye el sentido del trabajo de quienes, desde la Iglesia y la sociedad civil, enfrentaron la represión con las únicas armas disponibles: la solidaridad, el derecho y la verdad.