Estas son las frutas más populares que está importando el país y el rol de los nuevos actores empresariales.
El cambio climático, la inflación alimentaria y la transformación de los patrones de consumo, entre otros factores, ha logrado que Chile (tradicionalmente un gran exportador de frutas) incremente también su importación.
Esta tendencia responde tanto a factores estacionales como a la necesidad de garantizar abastecimiento interno durante todo el año. Empresarios como Gabriel Massuh observan esta evolución como una oportunidad estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria y dinamizar el ecosistema agrocomercial.
¿Qué frutas importa actualmente Chile y por qué?
Aunque Chile es ampliamente reconocido por su producción y exportación de uvas, manzanas, cerezas y arándanos, también importa una variedad de frutas que no se producen localmente en cantidades suficientes o que presentan ventajas competitivas en otros mercados.
Entre las frutas más importadas por el país en los últimos años destacan:
● Plátanos: Principalmente provenientes de Ecuador, esta es la fruta más importada por los hogares chilenos. Su alta demanda durante todo el año y su bajo costo la convierten en un producto esencial del consumo diario.
● Mangos y piñas: Provenientes de Perú, Colombia y otros países tropicales. Estas frutas no se cultivan a gran escala en Chile debido a las condiciones climáticas.
● Papayas (tropicales): Aunque existe producción local de papaya chilena en la zona norte, la variedad tropical, más dulce y de mayor tamaño, es traída principalmente desde Brasil y Ecuador.
● Frutas exóticas como maracuyá, rambután o lichis: De consumo aún limitado, pero creciente en mercados gourmet o restaurantes especializados.
Este incremento en la importación de frutas responde a una tendencia de diversificación del consumo, impulsada por consumidores más informados y exigentes, que buscan variedad, propiedades nutricionales y experiencias culinarias nuevas.
Según la visión de Massuh, la innovación y eficiencia logística en el agro es una de las tendencias para este 2026. Vinculado al negocio del plátano y las frutas, Massuh ha promovido el desarrollo de soluciones logísticas y modelos de negocio territoriales, siendo uno de los observadores más activos de estos cambios en la dinámica agroalimentaria
chilena. Para Massuh, el desafío no está solo en importar más, sino en hacerlo mejor.
"La importación estratégica de frutas permite cubrir vacíos de producción nacional, pero también debe pensarse desde la eficiencia logística, la trazabilidad y el menor impacto ambiental posible", ha señalado.
Nuevas oportunidades para el ecosistema agroexportador e importador
Empresas chilenas están comenzando a implementar mejores prácticas de almacenaje, transporte refrigerado y coordinación con puertos y zonas francas, en línea con las proyecciones.
La importación de frutas no solo responde a una necesidad de abastecimiento: también representa una oportunidad para repensar el rol de Chile como nodo logístico en el Cono Sur. Con acuerdos comerciales vigentes y una infraestructura portuaria consolidada, el país podría fortalecer su posición como hub regional para el ingreso y redistribución de frutas
provenientes de Asia y América Latina.
El crecimiento de las importaciones frutícolas también impulsa el desarrollo de tecnologías de conservación, empaquetado inteligente y sistemas de trazabilidad, áreas donde Chile comienza a destacarse gracias a la colaboración entre el sector privado y centros de investigación.
Chile sigue siendo un actor relevante en la exportación de frutas frescas, pero al mismo tiempo está configurando un nuevo equilibrio en su matriz alimentaria. Importar frutas ya no se ve como una contradicción, sino como una estrategia inteligente para garantizar abastecimiento, satisfacer a consumidores exigentes y dinamizar el ecosistema agroempresarial.
