Premio Nobel de Química: "aún hay tiempo de enfrentar el cambio climático"

El científico Mario Molina lamentó la decisión del presidente Donald Trump ante los compromisos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y los esfuerzos para reducir el aumento de la temperatura.

El ganador del Premio Nobel de Química en 1995, Mario Molina, consideró "irresponsable la salida de la economía más grande del mundo del Acuerdo de París", sobre la decisión de Estados Unidos, y deploró el "mito" de que el cambio climático no tiene relación con la actividad humana.
 
"La ciencia ha demostrado la influencia del ser humano en el proceso. Los cambios ya se están viendo a inicios del siglo XXI y el costo será mucho mayor, a nivel económico, ecológico y ético, si no se enfrentan", aseveró.
 
"Hoy hay un consenso entre los científicos de todo el mundo que forman parte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de que las actividades humanas han aumentado el problema como nunca antes", expuso.
 
Además, detalló que "durante el siglo XX hubo un incremento de casi un grado Celsius en la temperatura promedio del planeta, una disminución en la masa del Ártico de 11% en las últimas dos décadas y una elevación en el nivel del mar de más de cinco centímetros en los últimos 20 años", que contrasta con el aumento de 1,7 milímetros entre 1870 y 1990.
 
Molina aseguró que aún hay tiempo de enfrentar el cambio climático, cuyas expresiones son evidentes en diversas partes del mundo, con sequías crecientes, olas de calor, derretimiento de zonas árticas, huracanes más intensos y mayores precipitaciones e inundaciones.
 
"Debemos utilizar energías renovables, como la solar y la eólica, que cada vez son más eficientes y competitivas. También hay que modificar el tipo de autos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cambiar el uso de carbón por gas natural", recomendó.
 
Como ejemplo de las acciones políticas colectivas que se requieren para enfrentar el cambio climático citó el Protocolo de Montreal, que en 1987 logró reducir los daños a la capa de ozono.
 
Molina fue coautor, junto con Frank Sherwood Rowland en 1974, del artículo original que predijo el adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de gases clorofluorocarbonos, que les mereció el Nobel de Química 1995.
 
Señaló que, pese a los esfuerzos mundiales, persisten tres mitos respecto a este tema: que el cambio climático no tiene conexión con la actividad humana, que las modificaciones del clima empezarán a fines de este siglo y quizá sean benéficas, y que no es prudente enfrentar el cambio climático, pues el costo es prohibitivo.
 
A los estudiantes de reciente ingreso les dijo que "necesitan aprender a aprender, ser flexibles y perseverantes", y les recomendó trabajar en grupo, de manera interactiva, elegir temas que resuelvan problemas reales en equipos donde se discuta y no solo se escuche pasivamente al profesor. "Así funciona la ciencia", finalizó.