Oh I'm just counting

Solos, solas. Por Myriam Verdugo Godoy. Periodista, Vicepresidenta DC

Este gobierno va a pasar a la historia por varios hechos y por varios símbolos negativos. Asumieron después de doce años de tratar de llegar al poder el Presidente Kast. Ello podría hacer suponer el contar con un sólido plan y con el personal idóneo para llevar a cabo sus “transformaciones”. 
 
No fue así, se trató de doce años de crítica permanente a cada gobierno; de doce años en los que se montó un sistema comunicacional efectivo y demoledor. Nadie se escapó de la crítica ácida, del comentario burlón, de la mentira instalada. 
 
El único plan diseñado con empeño, fue el orientado a favorecer al gran empresariado: disminución del impuesto corporativo de 27 a 23 por ciento; invariabilidad tributaria para grandes inversiones que superen los 350 millones de dólares, reintegración del sistema tributario y un impuesto único de 10% para bienes declarados en el extranjero o repatriados; simplificación de los permisos ambientales; exención de pago de contribuciones para primera vivienda de adultos mayores que favorecerá principalmente a propietarios de las tres comunas más ricas. 
 
Este diseño sí venía preparado y bien preparado. Lo otro se trata sólo de desmantelar: ahora van por los derechos laborales conseguidos en décadas de lucha sindical; debilitamiento de la salud, educación, vivienda y cultura vía reducción de presupuestos; ataque frontal a los avances logrados por las mujeres en temas como el aborto en tres causales. Al ruedo acaban de sacar la privatización de Codelco y sus irresponsables líderes de opinión ofrecen la entrega de dos millones de pesos a cada chileno como producto de esta eventual venta al mundo privado. 
 
¿Con qué cuentan para este avance destructivo, que afecta a la clase media y a los pobres? Cuenta con el relato construido a través de pseudomedios llenos de gritones y gritonas que irresponsablemente lanzan acusaciones, promesas, levantan fatuos liderazgos, promueven a nefastos/as influencers. El triunfo de la liviandad y de la ignorancia supina. 
 
Y en este presente oscuro, chilenos y chilenas, además, hemos tenido que enfrentar un crudo invierno, derivado de los efectos del cambio climático; ese que esta misma derecha que nos está gobernando insiste en ignorar o minimizar. 
 
Lluvia inclemente, vientos arrachados, trombas, tornados, marejadas, frío, isotermas altas que abundan más los niveles de agua en ríos, esteros, lagos. Miles de damnificados, muertos, caminos destruidos, puentes cortados. Todo ello con una presencia más que acotada de “las autoridades” del nivel central.
 
Por ello de nuevo la señora Juanita, la señora Rosa, doña María, Pedro, Juan y Diego tuvieron que unirse y entregar el apoyo solidario que a veces aparece en este Chile algo más que individualista. Porque la gente -ese pueblo que no quiere llamarse pueblo porque así lo indica la cultura que se impuso-, tuvo que recordar y poner en acción nuevamente eso de darse una mano. Porque, para que estamos con cosas, estamos solos y solas en este desastre climático. Tan sólo y solas que mañana este gobierno y los empresarios que tan bien representa, volverán a intentar construir en orillas de playa, de ríos, en dunas, en humedales. Total, si algo pasa de nuevo las vecinas irán en socorro de sus vecinos, de sus vecinas, de sus mascotas. 
 
Un Chile que estuvo a punto de pasar a las grandes ligas, esas de países con necesidades básicas cubiertas, se muestra hoy como un proyecto frustrado, que estuvo a punto de, pero que al final era de cartón.